
La sorpresiva e intempestiva decisión de las autoridades de la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA) de suspender las labores académicas y administrativas durante doce días, no se deberían realmente a la justificación de salvaguardar la integridad física de los estudiantes y personal por los trabajos que se realizan para la Convención Minera, sino a la posibilidad de la toma de los locales de la universidad, por parte de los estudiantes, como protesta.
Según se supo, el martes se tenía previsto una reunión en la UNSA de aproximadamente 40 representantes de federaciones y organizaciones estudiantiles de varias facultades, a las 02:00 de la tarde; pero se habría frustrado por el cierre de los locales y el comunicado que suspendía las labores dentro del centro de educación superior. En esta reunión se habría planteado la posibilidad de tomar el área de sociales como protesta contra la Convención Minera Perumin – 32.
Así es como cundió el temor de que la toma de locales se haga extensiva a las otras áreas y, aconsejados por efectivos de Inteligencia de la PNP, y en el afán de no entorpecer el normal desarrollo de la Convención Minera, las autoridades tomaron la inesperada y rápida decisión de cerrar los locales el mismo martes, suspendiendo de paso todas las actividades económicas de la universidad.
Las protestas contra esta medida continuaron hoy con una marcha de un grupo de estudiantes de la UNSA que recorrió varias calles céntricas de la ciudad.