Vigilante del museo de la UNSA estaría comprometido en robo millonario

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MUSEO-UNSA

 

Las investigaciones sobre el robo millonario de piezas arqueológicas ocurrido aproximadamente hace un mes en el museo J. M. Morante Maldonado de la UNSA, empieza a dar frutos. La sección de Robos de la Depincri de la Policía Nacional del Perú (PNP) ha indicado que las declaraciones del vigilante del museo arqueológico, Javier Leonardo Prado Guerrero (59), tienen bastantes contradicciones.

Entre las mayores incongruencias en las declaraciones del vigilante está el supuesto golpe que le dieron los asaltantes a la altura de la ceja con un arma de fuego, causándole un corte de 3 cm. Los resultados del médico legista han dado como resultado que el golpe fue contuso cortante, pero un golpe de un revolver causa una lesión contuso contundente.

Otro de los puntos cuestionados por los efectivos de la Depincri son las marcas de sangre que solo se encontraron en la parte de la espalda del chaleco del vigilante, a pesar que Javier Prado indicó que los asaltantes lo colocaron boca abajo luego de ser golpeado y atado de pies y manos. Tampoco se sabe cómo se desató y dónde quedó el pasamontañas que dijo inicialmente que le habían colocado los fascinerosos.

La fiscal Carmen Cora recibirá los informes de la investigación para tomar las medidas del caso, ya que el vigilante no se presentó a la ultima citación de la PNP. Javier Prado Guerrero es un trabajador de la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA) desde hace más de 20 años, y recién en abril de este año fue transferido al museo arqueológico, pues estuvo en la actividad sindical.

Se le atribuye bastante cercanía al ex rector de la Universidad, Valdemar Medina Hoyos, puesto que el sindicato que integró (Situnsa) se formó para oponerse al sindicato más antiguo (Sutunsa) que sostuvo un notorio enfrentamiento con esta autoridad.