Jaime Mujica, aún rector de la Universidad Tecnológica del Perú (UTP) donde ejerce una administración patriarcal, dado que se ha nombrado rector vitalicio y ha puesto a su hijo como vicerrector, se luce en todas las ceremonias, avisos y notas de prensa de la entidad, anteponiendo su rostro al de los alumnos, tal vez, porque piensa volver a postular por enésima vez en las próximas elecciones, pese a que ya ha tentado sin éxito todos los cargos locales desde hace, por lo menos, 6 procesos electorales.
Esperemos que la Ley Universitaria, o el grupo que piensa invertir seriamente en Educación, retomando el nombre de la UTP bajo una administración totalmente distinta desde 2016, pongan fin al manejo caprichoso, personalista y de dudosa calidad académica de un personaje cuyo fin en a vida parece ser el de figuretear o buscar un puesto de poder y alta notoriedad.