
Trece de quince inspectores de la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (Sunafil) destacados desde Lima, volvieron a la capital por decisión superior tras las denuncias de maltrato por parte de la Gerencia Regional de Trabajo que, a su vez, informó de deficiencias graves en su labor.
El hecho más resaltante es la pérdida o no tramitación de mil 723 expedientes de fiscalización que estos funcionarios no concluyeron, tras las respectivas inspecciones a empresas privadas de la región. Este número se habría acumulado desde el año 2007 hasta 2014 y significarían varios millones de soles en multas no aplicadas, en perjuicio del estado.
En reciente visita a la ciudad del Superintendente de Sunafil, Carlos Benites, quien se reunió con la gobernadora regional, Yamila Osorio y el gerente regional de Trabajo, Fredi Caqui. Allí se le expuso el mal desempeño de sus trabajadores, pero el funcionario no aceptó las faltas y anunció el retiro de los inspectores por hostigamiento laboral.
El tema está en evaluación en el GRA para ver las posibles denuncias que amerita, lo que incluye una acción de inconstitucionalidad para desactivar esta superintendencia que se sobrepone a las funciones de las gerencias regionales del sectores centralista.