A propósito de la publicación de OLD MAN una opinión sobre este nuevo trabajo.

Por Carlos Rivera
PRIMERA IDEA
Hay poemarios que su mensaje nos llega decodificado en las minucias estilísticas o las revelaciones de sus estructuras simbólicas o su significancia radica en la inmersión sicológica, atmosferas de sus personajes o sentidos unilaterales del autor de dichos versos.
SEGUNDA IDEA
Hay versos hechos con finas texturas de inteligencia, encumbrado lenguaje, cómodas metáforas al servicio de una pulcritud creativa que desde luego sorprenden por su perfecta belleza. Son poemas que rozan la estética y descuartizan a la métrica y convierten a las palabras en un amasijo insuficiente para su exegesis poética. Vallejo es un ejemplo de ello.
Hay poetas y poesía. Hay hombres de versatilidades infinitas, que sueñan con la puesta escena, la cultura, los libros y la pedagogía de la vida. Hay hombres que hacen de la inconformidad su batalla personal y luchan contra la anomia social y construyen su utopía que los justifica ante la pasividad de todos. Por eso digo amparándome en el título de este escrito, Miguel Ángel Almeyda es EL ARTISTA DE LA VIDA, LA PALABRA Y LA NOSTALGIA.
Yo lo recuerdo varias veces: La primera cuando organizaba en la Biblioteca Regional Mario Vargas Llosa una mesa de homenaje al fallecido Gabriel García Márquez y, de pronto ingresó Almeyda con su común saco crema y camisa negra y maquillaje de mimo y su sombrerito irrumpiendo la mesa dejándonos una rosa para despedir al maestro gabo. La ternura de un artista para otro gran artista que inventó Macondo.
La segunda vez fue más osado y ahora sí ingreso con ímpetu. Era un evento sobre la TV BASURA que también organizaba el que escribe estas líneas e interrumpió el turno de los panelistas; apareció con una máscara cadavérica y una caja de cartón simulando ser una pantalla de Tv. Discurseó y sorprendió.
Otra prueba de lo artista que es nuestro autor es su poemario Old Man. El poemario se lee como un ajuste de cuentas. Collage de sentimientos. Leerlo en las coordenadas del yo poético desligado del autor es un trabajo que despabila los sentidos de su arte. El hombre-autor se une y mimetiza en cada verso, no pretende construir una obra en la cual no exude sus experiencias y hasta su sangre. Entonces su germinación obedece a una creativa puesta escena de su cronología personal: el oropel que reviste sus lágrimas, sonrisas e ironías.
Leamos este verso que abre el libro:
OLD MAN
Sobrevivió
A la pobreza.
Al racismo
La violencia.
La guerra
El exilio
Y
La muerte
¿Acaso este verso no nos otorga la evidencia de todo el contenido?
Como soy cursi según acusación de mis amigos literatos y de las damas que me abandonan, confieso que degusté una y otra vez estos poemas:
Poema 1
“PEDERNAL”
Recorro tu cuerpo
Me besas
Bebo de tus manantiales
La ceremonia se respeta
Evitamos pensar en el ayer
Porque es negarnos
Pensar en el mañana.
Me basta contemplar
Tu desnudez
Para fundirme en vida
que es un canto.
Aun así
Vuelvas a abrir
Con la ternura de un pedernal
Esta herida mía hecha de silencio
Aun así, esperaré por ti.
O este otro que titula:
Poema 2
AMADA VERDADERA
Me entregaré a ti
Cansado de esperar
La hora
Del último baile
Adiós, amor perdido
Tomaré del veneno
Que me era
Ofrecido
Desde el día en que nací
Entonces
Mi querida muerte
Amada extraña
Todo estará
consumado
El poemario nos ubica en circunstancias de la vida, se alecciona y nos alecciona desde su poesía, nos quiere gritar su discurso de lucha humana, de hombre que ha transitado por los géneros y las doncellas del arte. Amó, perdió, aprendió a superar la adversidad del infortunio y las infelicidades de una sociedad salvajemente utilitarista y prejuiciosa. Pero al final de todo lo que canta hay un sendero de sosiego del hombre, del viejo, del humano artista que no sucumbe y no se traiciona.
Dice el último verso del libro:
Hoy en medio de las calles
Mil veces recorridas
Cual peregrino
Voy riendo convencido
Que le gané a la miseria
Y al destino.
Nuestro artista lleva el nombre del gran virtuoso florentino y asumo que no es una gratuita coincidencia de la vida, parece que los artistas se hermanan, más allá de cronologías, por las sinuosidades de leer el alma humana desde la escultura o la pintura como lo hizo el artista italiano, y nuestro Miguel Ángel Almeyda lo realiza desde su obra, su vida, su performance, o la poesía que vienen a ser lo mismo.