Como es posible que el candidato de la raza diferente siga en carrera, después de todas las acuñadas que ha perpetrado y dicho, y Alfredo Barnechea tenga 5% de intención de voto? Estamos en el Perú pe’. Como estos asuntos se definen por mayorías, hay que pensar en las mayorías, en las anómicas y amorales mayorías peruanas. Parece cierto, como sostiene Carlos rivera, que a Barnechea le falta equipo y marquetearse mejor, organizar mejor sus eventos, etc. Está solo —señala, entre otros ¿defectos? ¿límites? Pero eso no quita que es el mejor candidato.
PPK tiene más experiencia política, capacidad y no es un corrupto, aunque lo pongan en ese saco, pero, aún con las manos limpias y la larga experiencia, es un hombre de derechas (aunque eso no quita que puede ser un buen gobernante). Barnechea además de probo, lúcido, preparado como nadie y más joven que PPK, es el centro político perfecto que casi todos fingen, algunos hasta la caricatura (Pachacutec II ingresando en estado “normal” a Arequipa, en plena campaña. Toledo como la caricatura de sí mismo)
No discrepo de los perspicaces comentarios de Rivera para explicar el miserable porcentaje de nuestro (de lejos) mejor candidato. Si un líder es aquel que por sus condiciones ético políticas merece gobernar (honestidad probada y alta inteligencia, por ejemplo) esas mayorías también deben merecer tal líder, estar a su altura, no chotearlo. Y aquí está el problema, porque esas mayorías no han estado a la altura del gran candidato estas últimas décadas y hoy parecen antagónicas con ese tipo de líder: Pérez de Cuellar, Valentín Paniagua, Mario Vargas y ahora Alfredo Barnechea. ¿Demasiado lujo para el Perú? Con educación de calidad podemos darnos el lujo.
Por ahora chotean a los candidatos presidenciales que precisamente reúnen las condiciones del estadista, que no es lo mismo que el gobernante, que puede ser cualquier Toledo, García, Fujimori o Humala… o Nadine. Los malos medios deciden en realidad, porque manipulan a esa masa de baja conciencia política, producto de la educación escolástica, intrínsecamente anti democrática y anti republicana. Si esa mayoría ha choteado a Valentín Paniagua, a Javier Perez de Cuellar, a Mario Vargas Llosa ¿a qué estrella, a qué MVP, a qué gran escritor, diplomático o estadista no será capaz de chotear? Con el sistema y el elector actual, no hay manera de que gane el mejor.
No creo que sea sólo la falta de equipo y los demás problemas técnicos o logísticos, que Carlos Rivera atribuye al bajo porcentaje del solitario Barnechea. Creo que tiene que ver también la calidad valorativa del elector, de esa mayoría sin educación de calidad que se identifica con lo que le es idéntica, y no con mistis que hablan “difícil” y parecen un poco extranjeros, por más honrados e inteligentes que sean, con una cosmovisión moderna, una cultura democrática que tiene poco que ver con la cosmovisión chicha de la mayoría tradicionalista y conservadora, educada escolásticamente, que elegirá a Keiko. ¿No saben lo que da el saber que hay un ser humano honrado e inteligente a la cabeza? No lo pueden saber, parecen condenados por su educación.
Acuña pertenece ideológicamente al peruano mayoritario, tiene la misma cosmovisión tradicional del peruano que se las da de pendejo. Y aunque en esa mayoría hay gente honrada e inteligente, lo que hoy la caracteriza no es su gran moral colectiva, o como dicen los demagogos, su “profundo fervor religioso” que solo aparece en Octubre y otras fiestas de guardar, sino esa anomia y esa amoralidad expresada en el apologético sentido peruano de la palabra “pendejo”: la pendejada, la trafa, como virtud. El único país donde esa palabra no tiene sentido peyorativo. En los demás quiere decir lo contrario: cojudo, su genuino sentido, porque no hay más cojudo que el que se las da de pendejo.
Si dejamos de lado la hipocresía y la demagogia, reconoceremos que esas mayorías prefieren lo que sus valores, su educación tradicionalista o escolástica, su cosmovisión, sus ideas y sus sentimientos predominantemente pre modernos les manda querer: Keiko 30%; Barnechea 5%. Estamos en el Perú pe´.