Reflexión en democracia

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El próximo domingo se llevarán a cabo las elecciones generales y habremos de elegir entre algunos de los candidatos o candidatas que se encuentran en contienda, así como a los representantes al poder legislativo.

Durante la campaña electoral hemos escuchado todo tipo de propuestas, desde las excluyentes hasta aquellas que consideran que el Perú es un espacio donde todos tenemos el legítimo derecho de crecer, formarnos y desarrollarnos para construir un futuro más justo para todos.

Nosotros trabajamos en la industria minera y creemos en la complementariedad entre uno y otro sector productivo y social.  Por eso, nos preocupamos por la mejora de la calidad de la educación en las regiones donde operamos y queremos hacerlo también en aquellas donde tenemos expectativa a futuro.

¿Por qué la minería se compromete en temas educativos?, porque somos conscientes de que la generación de conocimiento, así como de innovación local serán la garantía que hará posible construir un país desarrollado, aquen considera que podremos desarrollar el Perú y alcanzar el bienestar para todos sus ciudadanos si excluimos a la actividad minera? Ciertamente, eso no será posible.  Entonces, las propuestas que excluyen a la minería o son demagógicas o carecen de fundamento.

Si el Perú dejase de hacer minería el Estado dejaría de percibir casi un tercio de sus ingresos por concepto de impuestos, lo que representaría disminuir los sueldos y salarios de los empleados públicos, de los miembros de las fuerzas armadas y policiales en más de 30 por ciento. ¿Esa medida sería justa y razonable para los profesores o para los policías que arriesgan sus vidas enfrentando a la delincuencia?

¿Quién se haría cargo de la seguridad, la salud y la educación si un tercio del personal que trabaja en los organismos públicos que brindan estos servicios decide retirarse por no hallar en ellos una compensación adecuada?

En el Perú todos merecemos vivir mejor, pero para lograrlo se requiere ser más productivos.  Debemos, por ejemplo, almacenar agua mediante la construcción de infraestructura hídrica que permita abastecer a la agricultura de manera sustentable, sólo así transformaremos del discurso en favor del agricultor en una realidad concreta con mejor calidad de vida. Un agricultor empoderado es también un consumidor que demanda productos y servicios, por consiguiente, la industria encuentra un mercado potencial al cual también deberá abastecer.  Hablar de potenciar el turismo sin el desarrollo de infraestructura básica es tan solo otra oferta elector del presente y una nueva decepción en el futuro.

La apuesta por el desarrollo y la expansión de la minería no es divergente, ni contrapuesta ni excluyente de la generación de bienestar para todos los peruanos, es una oportunidad que nuestro territorio nos entrega a través de los múltiples y diversos yacimientos, los cuales debemos aprovechar mientras tengan un valor económico relevante.

El autor es superintendente de Relaciones Públicas de Southern Perú