La hora de Maquiavelo

Columnas>Sobre el volcán

Juan carlos Valdivia

Se puede hacer política a la bruta, como el APRA contra Vargas Llosa a favor de Fujimori, el 90, entre otras. También  se puede ser más sutil y votar en blanco o viciado  contra PPK,  a favor de Fujimori. Porque la neutralidad no es posible aquí. Alguien se favorecerá con el  blanco o viciado. La neutralidad es falaz porque favorece a Fujimori, en tanto voto posible para PPK perdido. No es problema religioso moral, es problema político.

No es lo mismo PPK que Fujimori, democracia que dictadura, aunque la democracia sea  como la mayoría de peruanos, poco democrática. Pero no hay más: democracia o barbarie.  Los candidatos  no son lo mismo  y no da lo mismo. PPK no ha asesinado y robado “millones” de “millones”, ni renunciado por fax, ni traficado con armas y cocaína, ni esterilizado a cientos de mujeres peruanas contra su voluntad, ni secuestrado, ni torturado incluso a su mujer por desavenencias éticas (la corrupción familiar con la ropa donada). Esto no  interesa mucho a los “neutrales”.  PPK o una banda de delincuentes, les da igual.

En ninguno de los tres gobiernos democráticos en que ha servido PPK ha sido (siquiera) denunciado y menos condenado por corrupción. Ahora  tiene  una denuncia periodística por un supuesto manejo interesado del contrato de gas. Sería la primera,  si la formalizan. Y tendrían que probarla judicialmente para poder llamarlo corrupto sin cometer calumnia. Compárese con la familia Fujimori. Y no hablemos de la capacidad intelectual, la preparación y la experiencia. ¿Cuántos años estuvo PPK de ministro?  Corrupción cero.

Como señala el famoso jurista Manuel Atienza: no ver diferencias cuando las hay, es lo irrazonable en sí. Es la actitud de los que dicen que los dos candidatos son exactamente lo mismo. No es cierto. Ni ética (no digo moral)  ni políticamente  son lo mismo. PPK ha demostrado siempre que respeta la democracia y la libertad. El  hecho que apoye la unión civil y tenga a su lado a Carlos Bruce, es  prueba de su actitud frente a los derechos sexuales y reproductivos: léase  derechos humanos. Compárese con la ultra conservadora familia Fujimori, su capellán JL Cipriani y la DBA que votará por la hija.

El de PPK será como el gobierno de Toledo en lo bueno, sin Toledo.  Mucho más sobrio, con seguridad. ¿Está viejo? Eso se ve en la cancha. Es  un demócrata de derecha que no se puede calificar de corrupto y poner en el mismo saco que a Fujimori, no es justo, ni razonable, ni equitativo. Sin ser Bustamante y Rivero.

Voté por Alfredo Barnechea porque quería votar alguna vez por alguien que me parecía un buen candidato, sin cálculos. Ahora votaré por PPK, no porque lo considere el mal menor, sino porque no lo considero un mal simplemente. Era otro que me parecía un buen candidato, sin ser Valentín Paniagua. Y porque mi última pesadilla fue Kenji de ministro del interior. Sería siniestro. Volveríamos a la barbarie, al puro poder.

Verónica Mendoza afirma que estar contra Fujimori no es estar a favor de PPK (aunque sea estar contra Aristóteles). Significa que está contra los dos. Entonces ¿qué hará Verónica si no va a votar por ninguno de los dos? Misterio. Porque si vicia su voto o vota en blanco, “para no favorecer a ninguno de los dos”, es porque confunde su deseo con la realidad y  política con  moral. Se favorece a Keiko porque es un voto posible menos para PPK. Y la política sigue siendo arte de lo posible.

Aunque frágil o precaria y con peligros mil, PPK representa en este instante ese poco de democracia que a duras penas se viene construyendo en el Perú.   Mientras que Fujimori representa, como se sabe, todo lo peor que le ha podido pasar en toda su historia republicana. Es elegir  lo mejor dentro de lo posible. Y seguir construyendo la democracia con más fuerza, es decir, “educación de calidad”: educación en base a valores democráticos, educación moderna. Pero de  esto no se habla ni en elecciones.