Si no fuera por los debates programados para los dos siguientes domingos, en Arequipa no creeríamos que estamos en vísperas de elecciones, con una decisiva y delicada segunda vuelta.
Aunque Keiko Fujimori no rompió la tradición de evitar el centro de la ciudad y las zonas residenciales, para refugiarse en los conos y zonas populosas con una rígida vigilancia y control de los asistentes, como siempre, trasladados en buses contratados; hizo mucho ruido durante su estadía en nuestra ciudad. En cambio, de quien no se sabe nada, es de los partidarios de Pedro Pablo Kuzcynski, que hacen mutis y prácticamente no se les ve.
Y a pesar que Arequipa fue la única región donde ganaron en primera vuelta, «la confianza mató al gato», los números fueron muy cercanos y esa indiferencia puede terminar costándoles caro. ¿Así esperan ganar una elección?