Respecto a la política macroeconómica, la principal controversia está en torno a la reducción del IGV, ya que había consenso en shocks de inversión pública (se anunció que se destrabarán 20 grandes proyectos), aumento del salario mínimo, y se aplicará la misma política monetaria (se mantiene el Presidente del BCR). Se abandonará la reducción impositiva si no funciona el primer año.
Respecto a los otros componentes de política económica y estrategia de desarrollo, hay varios escenarios. Presentamos dos de ellos, y hay una amplia gama intermedia posible. Uno, que se aplique la oferta de la primera vuelta, profundizando el modelo en curso, con las correspondientes alianzas políticas. Es previsible, que esto genera conflictos sociales, ambientales y regionales, dificultando la gobernabilidad.
Otro escenario, es que se cumplan los compromisos sectoriales asumidos y las propuestas hechas en la segunda vuelta electoral: respeto a los derechos laborales, al medio ambiente, de las comunidades nativas, a la consulta previa, mayores atribuciones y recursos a las regiones (independientemente se cree o no el nuevo ministerio), diversificación productiva y valor agregado, incluida la minería. El viaje a China se ubica en esta perspectiva, y es de la mayor importancia. Este camino, que incluya los compromisos políticos (corrupción, seguridad, etc), supone un gobierno de ancha base, con otras alianzas políticas, regionales y sociales. Es clave no solo la definición de políticas, sino los actores que las implementarán.
El ministro de economía tiene todas las credenciales académicas y profesionales para el cargo. Pero, la política económica depende de la política a secas. El presidente electo solo tiene una bala de plata, el éxito o fracaso de su gestión, se definirá según como la use.