Las autoridades locales, particularmente los alcaldes del «arbolito», están que patalean por los montos realmente ridículos que les llegarán este año como transferencias correspondientes al canon minero, pero no reconocen que esa disminución tiene que ver, más con su sometimiento a la minera Cerro Verde, que a la baja de los precios internacionales del mineral o a la recentralización de recurso por parte del gobierno.
Al menos dense el trabajo de averiguar cuánto está dejando de pagar la minera por concepto de regalías y por dudosos beneficios concedidos gracias al contrato de estabilidad tributaria del que goza indebidamente desde tiempos de Fujimori, lo que le permite exoneraciones de pago de impuesto a la renta que ahora dan como resultado, esto.
¿Será que seguirán agachados ante el poder del dinero, a pesar que se quedaron sin soga ni cabra?