
Luego de conocerse que el juez, Percy Gómez, insultó a su colega, la jueza superior Sandra Lazo de la Vega, llamándola «menopáusica» y acusándola de mal carácter por el hecho de «no haber tenido hijos»; se supo que -además de estas expresiones puestas por escrito en su descargo ante la ODECMA- gritó a la jueza, en los pasillos del Poder Judicial, señalando que había llegado al cargo «vendiendo cuerpo y alma».
En la siguiente entrevista, Lazo de la Vega explicó que estas denuncias sobre el trato del juez Gómez Benavides no son nuevas en la Corte Superior de Justicia y no entiende la razón por la que se le sigue tolerando. Incluso explica qeu el propio Presidente de la Corte, Jhonny Benavides le suplicó que integre colegiado con él, ya que nadie quería hacerlo.
Su inaceptable conducta, no obstante, no ha generado ninguna reacción de las autoridades del Poder Judicial, a pesar que la denuncia se ha hecho pública. La jueza Lazo de la Vega, junto a otros dos jueces, han presentado una queja por maltrato laboral ante la ODECMA. Asimismo, ella a título personal ha presentado una querella por difamación contra Gómez Benavides, pero un manto de silencio de los propios involucrados, esto es, los magistrados de la Corte Superior, socava aún más la ya desgastada imagen del Poder Judicial que, durante la marcha #NiUnaMenos se hizo presente con unas banderolas, sin resolver la agresión sufrida, en su condición de mujer, por un colega y dentro de sus instalaciones.
Esta no es la única denuncia que involucra al magistrado Percy Gómez Benavides, respecto a maltratos. Asimismo, existe una denuncia ante la ODECMA por supuesto tráfico de influencias, en base a un reportaje publicado por El Búho, que cuestiona la publicación del libro «Ya vuelvo mami» que, de manera injustificada, movilizó a autoridades judiciales, políticas y eclesiásticas. ( Puede leer aquí el reportaje http://elbuho.pe/2015/08/21/juan-manuel-guillen-y-percy-gomez/ )

Percy Gómez Benavides, sentado a la izquierda, con las más altas autoridades del Poder Judicial.
En la segunda parte del diálogo con la indignada jueza, Sandra Lazo de la Vega, la magistrada revela que el juez Percy Gómez Benavides, quien la agredió de palabra, se niega por lo general a resolver oralmente las causas que asume, lo que ha sido motivo de desacuerdos con los otros jueces que integran el colegiado y que esperan acelerar la administración de justicia con este procedimiento que es alentado por el nuevo código procesal penal.
Además, señaló que no aceptará sus disculpas a través de una tercera persona porque no son sinceras, lo que deduce del propio tenor de su carta pública.