Es una de las instituciones más quejadas e ineficientes del sistema de Salud, aunque hace gala de millonarios presupuestos. Así, a pesar del vía crucis que los enfermos deben pasar para que los atiendan y, sin que se haya aclarado la escandalosa denuncia de negligencia, tras la amputación de manos y pies a una joven que ingresó por cálculos renales al hospital; la presidenta ejecutiva de Essalud, Virginia Bafigo, deja el cargo en medio de loas y autohalagos por su gestión.
Como si hiciera falta, un programa local especialista en «exclusivas» de este tipo, transmitió la entrevista más complaciente y sumisa de la historia de la televisión, intercambiando egocentrismos que resultaban empalagosos en extremo. Nunca la pantalla estuvo tan melosa, ¿o sí?