
“Se necesita recuperar la campiña”, enfatizó. La gerente de creación y desarrollo de la consultora Libélula, Pía Zevallos, señaló que se necesita con urgencia, para enfrentar el cambio climático, destinar espacios urbanos donde se instalen áreas verdes. Mencionó la iniciativa de construir dos parques, en Uchumayo y en Cerro Colorado, así como de implementar áreas verdes en la ribera del río Chili.
Mencionó que esto es fundamental para la ciudad de Arequipa, ya que cumple un rol muy importante dentro del ecosistema en cuanto al ciclo del agua, al ciclo del carbono, y en dar sombra a una ciudad que padece un alto índice de radiación. Además, prepararse para las lluvias extremas y mejorar el sistema de torrenteras.
“Lo que hemos descubierto a través del análisis de vulnerabilidad es que, lo más urgente que necesita Arequipa, es un sistema de alerta temprana frente a las lluvias extremas y rediseñar el sistema de drenaje que actualmente no están funcionando a cabalidad. Ahora vemos como las torrenteras son sobrepasadas por las lluvias”, declaró Pía Zevallos.
En teoría, cada ciudad debería tener 8 metros cuadrados de áreas verdes por habitante. En Arequipa esta cifra sólo alcanza el 0.5. El Banco de Desarrollo para América Latina (CAF) está financiando la investigación y el análisis que está desarrollando la consultora Libélula, cuyo resultado precisa que la ciudad tiene una inadecuada respuesta frente a eventos de lluvias intensas.
Además, otros resultados de este estudio indican que Arequipa tiene escasa disponibilidad de recursos hídricos. Tanto como la urbanización de la ribera del río, que está reduciendo el cauce y los ecosistemas urbanos. Se detectó una cartera de 12 medidas de adaptación que buscarían reducir la vulnerabilidad de la ciudad, lo que implicaría una inversión de 230 millones de dólares.