
Aunque la arquitectura es parte medular del patrimonio cultural arequipeño, tan solo desde el 2014 se han presentado más 15 pedidos para demoler casonas ubicadas en zonas de amortiguamiento del Centro Histórico. Pero son muchas otras edificaciones históricas que han sido demolidas sin consentimiento, o sacándole la vuelta a la ley, para levantar construcciones comerciales que amenazan tumbarse de a pocos esta riqueza inigualable.

Esta es una foto del abril del 2015. La fachada que está siendo derribada se aprecia en buen estado de conservación, guardando armonía con el resto de casas del lugar; la fachada de la misma casa, aparece hoy tapada por un cerco de calaminas, ha sido derruida en la mitad y su interior totalmente. (foto de arriba)
Por ser Patrimonio Cultural de la Humanidad, la arquitectura arequipeña debería ser celosamente preservada por la Municipalidad Provincial de Arequipa. Pero esto no es así. Estructuras con valor histórico han sido derribadas, para dar paso a edificaciones modernas y de uso práctico, es decir comercial.
Uno de estos casos se ubica en la calle Álvarez Thomas N° 534, en el Cercado, donde la mitad de una casona fue derribada, dañándose así una zona considerada intangible. En el terreno de apreciable dimensión que ocupa este inmueble, también ha desaparecido la estructura interior, quedando solo las huellas de lo que fueron antiguos muros de sillar.
En una de las mitades del terreno que ocupa este inmueble, se ha levantado una edificación nueva de dos niveles, todavía inconclusa, de aproximadamente 70 metros de largo, que empieza en la vereda, muy pegada a la fachada que está siendo derribada.
Uno de los mayores cuestionamientos es que se derribe una fachada que estuvo en buenas condiciones en su estructura y presentación (como se puede apreciar en fotos tomadas un año atrás).
La nueva edificación debe guardar en su diseño criterios y racionalidad profesional, para que pueda integrarse y armonizar con el paisaje urbanístico antiguo que todavía existe en la última cuadra de Álvarez Thomas, al igual que en el resto del Centro Histórico y la Zona de Amortiguamiento (que amplía el área de preservación e intangibilidad), evitando que cause un impacto arquitectónico en el lugar.
El actual titular de la Gerencia del Centro Histórico, Víctor Dibán Rojas, explica que a partir de octubre del 2014 se conformó la Comisión Técnica Calificadora de Proyectos de Intervención en el Centro Histórico y Zona Monumental de Arequipa, la cual estaba formada por un equipo multidisciplinario, que cuenta con un miembro de la Gerencia del Centro Histórico , dos miembros del Colegio Profesional de Arquitectos, tres miembros del Colegio Profesional de Ingenieros, un miembro de la Superintendencia del Centro Histórico, un miembro Ad Hoc de Defensa Civil y un miembro de la Dirección Desconcentrada de Cultura.
se ha levantado una edificación nueva de dos niveles, todavía inconclusa, de aproximadamente 70 metros de largo, que empieza en la vereda, muy pegada a la fachada que está siendo derribada… una fachada que estuvo en buenas condiciones en su estructura y presentación
Esta comisión tiene como fin evaluar cada solicitud sobre modificaciones en la estructura de cualquier casona o edificación que se encuentre dentro de la zona rígida del Centro Histórico y la Zona de Amortiguamiento; Dibán Rojas asegura que, desde que esta comisión entró en funcionamiento, no se ha aprobado ningún pedido de demolición, ya que la prioridad es conservar las casonas de valor histórico y utilizar hasta el último recurso para rescatarlas y lograr la puesta en valor.
Antes de la conformación de esta comisión, la autorización de modificaciones o demolición de una casona dentro del Centro Histórico tenía un trámite menos riguroso, ya que la Dirección Desconcentrada de Cultura podía emitir una opinión favorable, luego de evaluar la situación de la casona; sin embargo esta opinión no era vinculante, ya que la autorización oficial debía emitirla la Municipalidad Provincial de Arequipa, a través de la Gerencia del Centro Histórico, como nos explica la extitular de la Dirección Desconcentrada de Cultura, Julia Barreda.
Durante su gestión, manifiesta Barreda, se dio una opinión favorable para la demolición de estructuras que eran utilizadas como cocheras, y que tenían unas edificaciones precarias en su interior, que carecían de cualquier tipo de valor histórico; recuerda también la fachada de una casona que el 4 de abril del 2014 debió demolerse, pues presentaba un peligro inminente para los transeúntes, incluso tuvieron que cercar el lugar para que los peatones rodeen la fachada, sin exponerse.


En la primera foto se aprecia otra vivienda de dos pisos, sin la construcción nueva en su interior en abril del 2015; en la misma vivienda aparece una construcción nueva pegada a la fachada y vereda, lo que hace ver claramente que también será prontamente derribada.
Julia Barreda señala que, en aquel caso específico, debió firmar la decisión de demoler esta fachada, ya que la evaluación de un equipo de Defensa Civil había determinado que era muy difícil recuperar la casona, sin poner en peligro a los peatones; es a comienzos del 2014 que se presentaron más de 15 pedidos de demolición de casonas.
La búsqueda de estos certificados de demolición por parte de los propietarios del predio es notoria, ya que el valor monetario del terreno de estas casonas dañadas se multiplica. Como ya ha ocurrido, se pueden utilizar con fines comerciales, dejando de lado más de un siglo de antigüedad en sus cimientos.
En el caso que nos ocupa, no se pudo determinar si se contó o no con autorización de modificaciones tan drásticas a la casona y si, al final, quedará la fachada en pie o no. Tarea pendiente para el municipio y la Dirección Desconcentrada de Cultura.