Después de una larga y extenuante campaña para llegar a la Casa Blanca, el republicano Donald Trump logró imponerse en unas históricas y controvertidas elecciones sobre su rival la demócrata Hillary Clinton, quien vio evaporarse sus esperanzas de lograr la victoria cuando perdió los cruciales estados de Ohio, Florida, Iowa y Carolina del Norte, finalmente reconoció la derrota y aseguró que ya se había comunicado con su rival demócrata para felicitarlo y se ofreció a trabajar con él, esperando que sea un líder exitoso para los estadounidenses. Al parecer el apoyo recibido de los jóvenes, las mujeres, los hispanos y los afroamericanos, no terminaron inclinando la balanza a favor de la candidata demócrata como si ocurriera en su momento con Barak Obama. Para muchos el respaldo incondicional del actual y muy cuestionado presidente norteamericano Obama, quien no dudo en involucrase en la campaña, terminó perjudicándola. Cabe señalar que la candidatura de Hillary Clinton venía mostrando defectos muy evidentes. La polémica sobre los correos electrónicos , el caso surgió el año pasado, planteando dudas sobre si Clinton siendo secretaria de Estado durante el gobierno de Obama (2009-2013) uso o no un servidor privado en vez del oficial, con mensajes que contenían información clasificada, violando así la ley y poniendo en riesgo la seguridad nacional de ese país. Pero existen otras explicaciones para los problemas de impopularidad y desconfianza de la demócrata, incluido el hecho de que lleva una carrera política de décadas con varias polémicas sobre ella y su marido, el expresidente Bill Clinton. Estas dificultades se vieron agravadas por repetir estrategias electorales de procesos anteriores lo cual no siempre dan los resultados esperados. En cuanto a Trump, era un candidato con defectos muy evidentes. Sus excentricidades y su lenguaje procaz terminaron opacando su imagen política. Recordemos que durante gran parte de su campaña presidencial, ha desarrollado un discurso antilatino, abiertamente discriminatorio y confrontacional hacia países de la región, aunque para muchos esto respondía más a una estrategia política populista para posesionarse en los sectores conservadores y nacionalistas norteamericanos. Lo cierto es que Trump logró persuadir a votantes moderados atraídos por su perfil pragmático. En cuanto a los desafíos, el nuevo presidente de EE.UU. tendrá que enfrentar retos cruciales tanto a nivel nacional como internacional: la salida a la crisis económica ( que no ha sido superada del todo) , las reformas sociales, la inestabilidad en Oriente Medio y el liderazgo perdido en el escenario internacional. Para hacerlo, requerirá de mayor capacidad de decisión política y de más cooperación bipartidista. Con respecto a nuestro país, hay que indicar que Estados Unidos es el segundo destino de nuestras exportaciones luego de China. El valor de estas asciende a US$ 2,946 millones. Asimismo hay que destacar la importancia del turismo, en marzo de 2016 el embajador de los Estados Unidos, Brian Nichols, indicó que cada día llegan 1,200 turistas de su país al Perú. Así como las remesas (envio de fondos de nuestros compatriotas al país) que ingresan a nuestra patria. Finalmente, los resultados de estas elecciones norteamericanas, implican distintos efectos para el país y el resto del mundo. La mayoría de analistas coinciden en que el republicano representa una verdadera incertidumbre, lo cierto es que habrá que esperar hasta el primer mensaje presidencial oficial para conocer sus líneas de acción política y los efectos económicos y geopolíticos de esta nueva gestión presidencial norteamericana.