Cuando estaba a punto de conocerse que se iba a dictar orden de prisión preventiva contra un sacerdote que enseñaba el curso de religión en la Gran Unidad Escolar, por tocamientos indebidos a un alumno, el arzobispo del Río ofreció una conferencia de prensa para adelantarse a los hechos e informar que el caso sería visto por la Santa Sede.
Aunque los hechos están en conocimiento del arzobispo local, desde el mes de noviembre, monseñor no dijo nada hasta que el escándalo era inminente y ahora que el sacerdote está prófugo, él dice no s¿conocer su paradero. La respuesta de la Iglesia ha sido, una vez más, decir que ellos empreden su propia investigación, mientra el acusado debe estar refugiado con todas las comodidades, como un Figari de pueblo.