
El presidente del directorio de Sedapar, Hugo Aguilar, confirmó que se mantendrán las restricciones al servicio de agua potable. La regulación responde a la alta turbidez que presenta el río Chili en las zonas altas, por los constantes deslizamientos, producto de las lluvias.
El tratamiento en las plantas se ha visto reducido al 50% luego que cuatro huaicos obligaran a la empresa a cerrar el canal Zamácola el pasado martes. Con el fin de mantener las reservas estables en la ciudad, Sedapar optó por limitar el suministro a dos horas diarias, hasta que la situación se normalice.
Durante la reunión del Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER), Aguilar también solicitó al Ejército el apoyo de 40 soldados y maquinaria pesada. El pedido fue realizado para reparar los constantes daños sufridos por la infraestructura que transporta agua sin tratar desde las partes altas.
Actualmente, rocas y lodo cubren tramos de la carretera que conduce a las bocatomas que captan el agua en la zona de Charcani. En este lugar se registró en enero pasado el ingreso de dos huaicos y la posterior ruptura de la tubería matriz, lo que dejó sin agua a la ciudad por más de cinco días.