El negligente manejo de la cultura es uno de los mayores desaciertos de la gestión del alcalde provincial Alfredo Zegarra. Los gestores culturales de la ciudad no solo acusan abandono, sino una peligrosa e inexplicable obstrucción para el desarrollo cultural de la ciudad. Así, la gestión de Zegarra, difícilmente se podrá desprender de este lastre. Todo apunta a concluir que éste es un buen modelo de lo que no se debería hacer.

Desarrollar la cultura en una sociedad es relevante porque “Tiene que ver mucho con la identidad. Expresarse es una necesidad que nos hace y nos ayuda a identificarnos, a diferenciarnos y es una responsabilidad hacia los demás”, así lo explica el reconocido actor y director de teatro originario de Jujuy, Sergio Martín Mendoza (ganador del primer premio en la Fiesta Nacional Del Teatro – Jujuy 2014).
La mayoría de autoridades electas ven a este sector como un pasivo económico que nadie está dispuesto a cargar. Sin embargo, la cultura, desde una perspectiva amplia, es un sector importante para el crecimiento económico, que puede generar entre el 1 y el 7% del PIB, según el país estudiado.
Las diversas disciplinas del arte que se desarrollan en la ciudad, son prácticamente un acto heroico. Los promotores culturales deben actuar a espaldas de las autoridades, dado que dentro de la gestión de los políticos actuales, la cultura es un tema secundario y poco redituable si hablamos de votos.
¿CENTRO MUSICAL AREQUIPA?
Pocos han escuchado hablar del Centro Musical Arequipa. Uno de los motivos es el abandono que padeció desde la década de los años 80. Hace un par de años la comuna provincial se enteró de la existencia de este inmueble, y recién empezó a hacerse cargo; aunque el uso que prevaleció estaba muy alejado de su fin inicial, como explica el gestor cultural Martín Adriazola.
Esta casa ubicada en la calle Los Arrayanes, en el distrito de Alto Selva Alegre, fue un espacio construido hace casi 4 décadas por la Municipalidad Provincial de Arequipa, cuando Luis Cáceres Velásquez era el alcalde. En ella debía funcionar un centro de expresión e instrucción musical.

Vetusto local de lo que fue el Centro Musical Arequipa
Uno de los fundadores de este local fue César Macedo. Él cuenta que inicialmente alquilaban locales en Santa Catalina y Sucre, posteriormente lograron construir el local en cuestión. Por él pasaron artistas de renombre como Augusto Polo Campos, el Zambo Cavero, incluso Chabuca Granda; el local fue inscrito en Registros Públicos y la asociación fue conformado por 26 miembros, encabezados por Rolando Córdoba Díaz.
En el documento se estipulaba que el local tendría como fin “cultivar la música y otras expresiones artísticas, especialmente peruanas”. Con ello se esperaba fortalecer los vínculos entre los artistas de distintas disciplinas, como consta en el escrito asentado en la notaría de César Fernández Dávila.
Tras ser cedido en 1988 a un grupo de 99 músicos, este local empezó a utilizarse como una especie de peña criolla, dejando de lado el fin académico e instructivo para el cual fue concebido. Durante varios años su uso inadecuado dentro de una zona urbana terminó en una serie de quejas y denuncias contra la administración, por lo que en febrero del 2009 la Municipalidad Provincial intervino el lugar decomisó sillas, equipos y clausuró el local.
Este centro musical fue retomado por la Muncicpalidasd Provincial en el 2012, tras una serie de iniciativas para que se utilizara nuevamente, pero como un centro de expresión y enseñanza musical. Se estima que invirtieron cerca de 160 mil soles para su refacción. No obstante, se realizó un cambio de uso, desconociendo los proyectos referidos al aspecto musical que se presentaron para la utilización de este espacio. La comuna lo entregó en el 2014 a la VII Comandancia Departamental de Bomberos.
Por su parte, la Compañía de Bomberos desistió de tomar posesión del inmueble, ya que no contaba con la infraestructura necesaria para instalar una escuela de bomberos. Necesitaban espacios amplios para realizar trabajos físicos, como explica la extitular de la Dirección Desconcentrada de Cultura, Julia Barreda.
A pesar que la exautoridad avaló un proyecto presentado por los gestores culturales Marco Valdivia, Martín Adriazola y Edward de Ybarra, en el 2015, denominado “Centro para la música y las artes sonoras”, la Municipalidad Provincial recibió el oficio junto con el proyecto, pero nunca hubo una respuesta formal para evitar que este espacio continuara sin ningún uso.
No capacitados
Como explica Barreda, el mayor problema de la gestión cultural dentro de la Municipalidad Provincial es la elección de personal. No está capacitado para asumir el área y se encuentra desvinculado del entorno cultural emergente que existe en la ciudad. Por tanto, sus decisiones ignoran las prioridades de los actores, para el desarrollo de la cultura.
Cabe recordar que Julia Barreda fue retirada de forma intempestiva de la Dirección Desconcentrada de Cultura en Arequipa, debido a una serie de confrontaciones, entre las más importantes, haberse negado a darle el visto bueno al monstruoso proyecto del monorriel que iba a desfigurar gran parte del Patrimonio Arquitectónico de la ciudad, a pesar de la presión del Gobierno Central. Pero el motivo desencadenante fue, al parecer, realizar una queja contra el Arzobispado de Arequipa por realizar de forma inadecuada la limpieza de templos, utilizando maquinaria que desgastaba la estructura de sillar. Nadie protestó por la intromisión del arzobispo en este caso, menos aún las autoridades locales.
LOS ESPECTACULOS DE EMECSA
Alfredo Zegarra ha hecho los mayores esfuerzos como para ser considerado uno de los burgomaestres con menos interés en que la actividad cultural en Arequipa se fortalezca. Entre otras medidas, figura el Oficio Nº 420-2016-MPA/A enviado a los 6 congresistas de la República por Arequipa, en diciembre del 2016, mediante el cual justifica su afán de conseguir mayores recursos tributarios dejando sin efecto la Primera Disposición Final Modificatoria de la Ley Nº 30490, con lo cual se incrementarían considerablemente los impuestos a todo espectáculo público no deportivo. En otras palabras, afectando directamente a todo acto cultural que llegara a la ciudad, o peor aún, que se intentara impulsar dentro de ella.
La respuesta de una serie de personas que se encuentran vinculadas a actividades artísticas en la ciudad fue inmediata, presentándose ante mesa de partes del Congreso de la República un documento firmado por 169 personas para que no se considere dicho pedido de alcaldía, por carecer de algún tipo de sustento técnico, y para evitar que los eventos culturales en la ciudad se vean aún más afectados. Incluso el parlamentario Horacio Zeballos intervino para pedir explicaciones a las autoridades ediles y que sustenten el inesperado e improvisado pedido.
LA FAMA DE EMECSA
Tema aparte es el caso de la Empresa Municipal de Eventos Culturales de Arequipa (Emecsa), creada en 1999 por el municipio. Emecsa debía administrar locales como centros culturales, para gestionar espacios en la ciudad como es el caso del Palacio Metropolitano de Bellas Artes Mario Vargas Llosa, el Teatro Municipal, el Ecoparque Divino Niño, el Parque los Ccoritos II, el Parque Acuático de Tingo, entre los más relevantes.
La finalidad de esta empresa era garantizar una buena administración de estos espacios para que puedan autofinanciar su mantenimiento, redituando ganancias a la comuna provincial. Nada de ello se hizo realidad: la empresa genera pérdidas cada año, y lo peor es que alquilan los espacios a eventos que están muy alejados de definirse como culturales.
Solo en el año 2015 la empresa reportó una pérdida de 50 mil soles, a pesar que recibía ingresos; como es el caso del patio de comidas del Parque Acuático de Tingo, en el cual se registraron varias fiestas, donde incluso hubo personas heridas. Esto quedó registrado en el parte policial del 12 de marzo del 2016 donde un ciudadano de iníciales R.R.J. fue atacado en una de estas fiestas por 7 miembros de la orquesta que participaba en el lugar.
Es menester recordarle al alcalde Alfredo Zegarra, y a su equipo de autoridades, que uno de los fines de la gestión cultural es que los integrantes de una comunidad aprecien el patrimonio que se les ha heredado, recalcando que revalorar la cultura implica elevar la calidad de vida de sus miembros.