En efecto, la razón por la que los españoles al mando de Manuel Garcí de Carbajal decidieron fundar, en la vega del río Chili, la villa de Arequipa, fue por sentirse seducidos por este valle, un oasis en medio del desolado y extenso desierto; que, teniendo además la ventaja de estar al sur y a medio camino entre el mar y el altiplano andino, facilitaba la conquista y colonización del Collasuyo y del Contisuyo.
Los cronistas de la época y de los años subsiguientes registraron, que la mayor motivación al hundir la picota fundacional en la plaza mayor, fue la fertilidad de su suelo, la benignidad del clima, con un cielo intensamente azul, y ese paisaje cultural de huertos y terrazas, acompasando el curso del río Chili y del río Sabandía, como una suave…
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