Arequipa es simbólica para Pedro Pablo Kuczynski. Fue la única región donde obtuvo la victoria en la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Y por eso la eligió para su mitin de cierre en la segunda vuelta. Contagiado todo el sur, la gama cromática de su logotipo se impuso en la segunda vuelta, en esta mitad del país. Así logró un muy ajustado triunfo final.
Por eso, en el inicio de su mandato, prometió no olvidar ese gesto. Y de la mano de la gobernadora regional, Yamila Osorio; y sin dejar de lado su antigua alianza con el alcalde provincial, Alfredo Zegarra; ofreció compensar a la ciudad por la injusta postergación de la que víctima en gobiernos anteriores. Postergada desde la célebre silbatina contra el entonces todopoderoso Fujimori, en el simbólico estadio de la UNSA.
AÑO AL AGUA
Y es así como, durante el año que pasó, ninguna de las promesas pre y post electorales pudieron materializarse. La sucesión de escándalos que involucran a miembros del gobierno, la corrupción…
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