Como si nada, a pesar de las multiples quejas y denuncias de irregularidades, alguien sigue haciéndose rico con la impune operación de grúas en la ciudad. Lejos de velar por la transitabilidad, el orden, y el bienestar ciudadano, inescrupulosos dueños de estos vehículos de carga, con tarifas inexplicablemente altas, y rompiendo todas las normas, «cazan» a diario decenas de vehículos por doquier.
Como la Municipalidad ha establecido, prácticamente toda la ciudad, como zona rígida, los vecinos de barrios residenciales como Umacollo, no tienen donde dejar los vehículos y son justo las arterias donde las grúas hacen su agosto. No tienen convenio con la Policía, las tarifas no están reguladas, no cumplen las normas mínimas de aviso al conductor, entre otras perlas. ¿Será que necesitan recaudar más por estos tiempos para financiar alguna campaña electoral?