Todo parece indicar que, el domingo 7 de octubre a las 4.00 de la tarde, cuando las encuestas a boca de urna difundan sus primeros resultados no habrá sorpresas. Aunque con bajos porcentajes, ganarán las elecciones municipales los que “roban pero hacen obra”, sus ahijados políticos o cualquier otro corrupto conocido. La lectura común entre los analistas será que la población desconfía de la clase política y que los gobiernos elegidos empiezan con poco respaldo. Pero, al final de cuentas, volveremos a tener en el sillón municipal a personas expertas en sacarle la vuelta a la ley.

El círculo vicioso comenzará nuevamente y la principal causa será la desidia de los votantes. “Todos son corruptos”, repiten sin cesar los electores, pero muy pocos se han tomado la molestia de conocerlos a todos. La labor no es sencilla, es verdad, se necesita, además de tiempo y paciencia, conexión a internet y una buena comprensión lectora. No obstante, en muchos casos, solo es desidia. Nos olvidamos que la democracia depende de la responsabilidad con que el ciudadano asuma el poder de elegir autoridades.
La situación empeora cuando esa desidia descarta de antemano a los rostros nuevos –para no asumir la tarea de buscar información- y le da su voto al corrupto conocido por considerarlo el “mal menor”. No se toma en cuenta que así se envía un mensaje de aceptación a los corruptos y que, por eso, en las próximas elecciones, nuevamente, caeremos en lo mismo.
Publicado en Correo Arequipa