Aunque voceros del Gobierno regional lo negaron, sí se nombró a la esposa de Omar Candia como funcionaria. Yrasema Pacheco Mena fue encontrada este lunes, laborando en la oficina de COPASA. Ella se pronunció públicamente señalando que debido a las críticas y, con el objeto de no generar controversia, dejó el cargo. Pero añade que aún no le han aceptado formalmente la renuncia. Espera una orden para entregar el cargo.

Por su parte, el alcalde provincial, Omar Candia, dijo que desconocía el nombramiento de su esposa en un cargo directivo del GRA. Según él, estuvo en Lima y se enteró del nombramiento de su cónyuge, por las críticas surgidas.
En declaraciones a la prensa señaló que su pareja «fue a dejar su CV al gobierno regional, como cualquier persona. Negó haber intercedido para su elección en el cargo.
En tanto desde el gobierno regional intentaron negar el nombramiento, mediante comunicado. Pero la resolución que nombra a Pacheco, suscrita por el propio gobernador Elmer Cáceres, se hizo pública. Aún no hay explicación oficial para esta contradicción.
NO TENGO PROHIBICIÓN
Según comunicado a la opinión pública, Pacheco Mena considera tener la formación y experiencia necesaria para el cargo al que fue designada.
Añade que su condición de esposa de un funcionario público, «no puede impedir ejercer mi derecho al trabajo, ejercer mi experiencia profesional, y menos aún laborar en la administración pública».
«Considero un acto de discriminación y de violencia contra la mujer las afirmaciones sexistas vertidas en algunos medios de comunicación… negándome la posibilidad de desempeñarme en un cargo de dirección pública», señala.
Aquí el comunicado

INTERCAMBIO DE FAVORES
Entretanto, en diversos círculos se mencionaba que, por su parte, Omar Candia, mantendría en el directorio de Sedapar a Luigi Mendoza. Cáceres LLica habría expresado interés en que así sea.
Pacheco dice que no cree que Cáceres Llica supiera que ella es esposa del alcalde provincial cuando la designó. No obstante, ella adquirió notoriedad pública, luego de la elección de su esposo al cargo de alcalde. Incluso el gobernador asistió a la juramentación del cargo de Candia e intercambiaron frases corteses.
Consultados algunos especialistas, esta designación, concurrente con otros elementos, sí podría configurar como tráfico de influencias. Aunque no hay una prohibición expresa, tanto Candia como Cáceres Llica, tienen el poder de designar funcionarios de confianza. El intercambio de favores siempre es posible en este contexto, Más aún, cuando la población tiene una legítima desconfianza en los políticos que son autoridades.
Por último, cuestionar una designación basada en la «confianza» no significa en modo alguno negar el derecho al trabajo. No habría ningún cuestionamiento si se tratara de un puesto obtenido por Concurso Público. O fuera del ámbito de influencia del cargo que ejerce el esposo y en el sector privado.