Al cierre de esta edición, el Congreso estaba interpelando al ministro de Justicia, Vicente Zeballos, por el supuesto favorecimiento a la empresa Odebrecht, mediante el acuerdo de colaboración que suscribió la Fiscalía. La participación del procurador público, que sí depende orgánicamente del despacho ministerial, aunque con independencia funcional, fue el argumento de los voceros fujimoristas que lo responsabilizaron de un supuesto
entreguismo y complicidad con Odebrecht.
El tono altisonante del guión fujimorista, especialmente agresivo, evidenció una nueva arremetida contra el gobierno de Martín Vizcarra. Al amparo de la persistente baja en las encuestas del mandatario, durante la interpelación se habló expresamente de vacancia presidencial. Y se tildó, sin reparo, de corruptos a todos los sectores relacionados con el gobierno, y parte del sistema de administración de justicia, decididos a arrebatarles la bandera de la lucha anticorrupción.
A esta nueva ofensiva, se han sumado los congresistas cuyo comportamiento parlamentario se evidenció confuso e inconsistente. Vieira entre ellos. Se han formado nuevas bancadas y hasta hubo un cambio de nombre del partido PPK, lo que podría resultar en una reforzada mayoría fujimorista, sumando a los congresistas díscolos o con problemas por acusaciones…
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