Comenta el historiador Jorge Bedregal en uno de sus artículos que la mayoría de cronistas que han escrito sobre Arequipa en sus principios históricos, han coincidido en la fuerte actividad sísmica como uno de los elementos fundamentales del paisaje telúrico arequipeño. Para Bedregal, el apelativo “Ciudad Blanca” representaba un fuerte sentido de exclusión, puesto que en realidad el sobrenombre no provenía del color del sillar con el que se construyeron las casas, cuyo estuco era más bien multicolor; sino de su composición racial mayoritaria.
Ciudad Blanca no es el único seudónimo que conserva la ciudad. También, La Noble, La fidelísima, La muy leal, La excelente, El Edén, Ciudad Jurídica, La Ciudad de los Libres, Ciudad de tradiciones, El Caudillo Colectivo del Perú, Ciudad Democrática, La Ciudad Revolucionaria, Crisol de Mestizaje; entre los más populares.
Sobre las tradiciones que siguen identificando al orgulloso loncco, están las taurinas, tradiciones antiquísimas que en un momento lograron tener la plaza de toros más hermosa de América: el Coso Oldrati. Además, la quema de Judas, el ingreso de Capo, los poemas lonccos, los yaravíes, los miembros de Aquelarre y más…
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