
Visito Arequipa por algunos días. Al caer a noche del 30 de octubre, los miles de pequeños taxis se abren paso lentamente. En la plaza de Santa Marta, una multitud grita, bajo la pálida luz de las farolas: “agua sí, mina no”, un sentimiento que emerge también a los rostros de las mujeres y los hombres que se apretujan en las veredas y los pasajes comerciales. Hablo con la nueva, y ya antigua, voz poética de esta ciudad, Mary Vásquez Góngora, y le pido una explicación con la mirada. Me responde, entregándome un poema suyo escrito hace algún tiempo. Lo leo en seguida. Es una simbiosis del culteranismo practicado por su remoto pariente Luis de Góngora y el conceptismo de Francisco de Quevedo, y más que eso, una imprecación de volcán en actividad, o con más propiedad aún, una expresión del espíritu de las gentes que protestan en las calles.
He aquí ese poema.
¡Qué horror horror!
qué virulentos
los congresistas
ínfulas tienen
de ser virtuosos
es reprochable
cómo traicionan
a los votantes
son los corruptos
decorativos
les causa gozo
llenar la bolsa
la faltriquera
con plata y oro sí
holgazaneando
virtuosos plenos
de la palabra
locuaces loros
de mal agüero
puercos taimados
de leyes nada
soluciones cero
zancadillear
eso sí saben
los pacotillas
¡Qué horror horror!
qué virulentos
los congresistas
ínfulas tienen
de ser virtuosos
allá en la calle
atraco y muerte
poco se aprende
en las escuelas
poco se aprende
salud y muerte
van de la mano
colmillo blanco
muerde que muerde
mata que mata
por eso pongo
cero más cero
al que legisla
cero a la izquierda
al ladronzuelo
pérfido el hombre
es un botija
le importa un bledo
que las sesiones
váyanse a pique
¡Qué horror horror!
qué virulentos
los congresistas
ínfulas tienen
de ser virtuosos
hablan mentiras
como verdades
y el pueblo triste
mudo se queda
los ojos vueltos
una advertencia
no nos traguemos
más sus mentiras
son candidatos
oportunistas
aquí una idea
el vómito negro
de nuestra parte
bien les caería
así de simple
¡ah me olvidaba!
las cucarachas
las sanguijuelas
ya se aprobaron
la re relección
¡Qué horror horror!
qué virulentos
los congresistas
ínfulas tienen
de ser virtuosos
saber es bueno
hay dos jefazos
rostros de araña
son dos parásitos
corrompen matan
los susodichos
tienen guardado
mucho sencillo
en las empresas
en los night clubs
exacto exacto
les cuento quedo
a un congresista
perro lo llaman
del hortelano
pitbull de raza
rabia que rabia
barbita cana
cara de perro
ladra que ladra
no hay esperanza
nos almorzamos
el papel triste
de congresistas
analfabetos
los congresistas
sin asesores
nada que hacer
ni la O redonda
pobres votantes
¡Qué horror horror!
qué virulentos
los congresistas
ínfulas tienen
de ser virtuosos
(Poema de Mary Vásquez)
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