Los incendios y las invasiones en las faldas del Pichupichu ponen en riesgo la conservación de más de 200 manantiales, advirtió el representante del Consejo de Recursos Hídricos, Ronald Fernández. Es por ello que la entidad y otros organismos gubernamentales buscan que el bosque de queñuales sea declarado este año zona de protección y conservación de recursos hídricos.
El bosque de queñuales del Pichupichu, es el principal colector de agua para los 207 manantiales que se localizan en la zona Nor Oriental. El año pasado se produjo un incendio forestal que casi alcanza a las plantaciones. Otro problema es el fenómeno de las invasiones, donde las personas intentan ocupar terrenos cada vez más cerca a las laderas del volcán.
El ingeniero Fernández sostiene que la preservación de esta área natural permitirá asegurar la conservación de fuentes de agua como La Bedoya, Ojo del Milagro y Yumina. De lo contrario, las poblaciones asentadas en Paucarpata, Characato, Quequeña, Yarabamba y otros podrían sufrir de falta de agua.
El bosque serviría como cinturón que proteja esta zona y, a su vez, impedir que más viviendas se instalen en el lugar.
Zona protegida
Entidades como Serfor, el Consejo de Recursos Hídricos, ANA y otros coordinan con las autoridades políticas para que el bosque sea declarado de interés regional. El primer paso ha consistido en sensibilizar a los alcaldes de los distritos de influencia para que dicten normas de protección.
Aunque el objetivo final es que el municipio provincial incluya el área dentro del Plan de Desarrollo Metropolitano (PDM) como zona de conservación. De tal manera, los alcaldes distritales no podrían otorgar ningún permiso para la instalación de viviendas. En caso de vulnerar la disposición, también merecerían un castigo en las instancias legales.
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