Columnas>Gárgola sin pedestal Archives - El Buho http://localhost:8000/elbuho/seccion/columnas/columnasgargola-sin-pedestal/ Fri, 14 Sep 2018 00:00:00 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.0.2 http://localhost:8000/elbuho/wp-content/uploads/2022/10/favicon.png Columnas>Gárgola sin pedestal Archives - El Buho http://localhost:8000/elbuho/seccion/columnas/columnasgargola-sin-pedestal/ 32 32 Nuevos ladrones y voto informado http://localhost:8000/elbuho/2018/09/14/nuevos-ladrones-y-voto-informado/ http://localhost:8000/elbuho/2018/09/14/nuevos-ladrones-y-voto-informado/#respond Fri, 14 Sep 2018 00:00:00 +0000 Gárgola sin pedestal]]> http://localhost:8000/elbuho/?p=22115 En nuestro  continente, la cosa esa que le llaman democracia, no sería lo que es si no fuera por el ritual de las elecciones: esa fanfarria de gentes vocingleras, autos y camionetas marcando un ritmo intermitente de bocinazos, activistas con  megáfonos, y el despliegue de banderolas, banderitas, globos, papel picado, banners que cruzan de una […]

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En nuestro  continente, la cosa esa que le llaman democracia, no sería lo que es si no fuera por el ritual de las elecciones: esa fanfarria de gentes vocingleras, autos y camionetas marcando un ritmo intermitente de bocinazos, activistas con  megáfonos, y el despliegue de banderolas, banderitas, globos, papel picado, banners que cruzan de una acera a la otra las principales avenidas; y, lo peor, la multiplicación obscena de los retratos de candidatos y candidatas, todos optimistas y risueños, pegados en todas partes, en los postes de alumbrado público, en las paredes de las esquinas de mayor afluencia de gente. Gigantografías señeras en las azoteas de las casas. En suma, un jolgorio, una fiesta que anuncia la llegada de un evento de gran fuste que sacará a la sociedad de su marasmo y miseria.

Los medios escritos y los radioperiódicos anuncian un advenimiento que caerá como maná del cielo: “El día tantos, ejerceremos el poder de elegir”. Como si elegir a un ladrón u otro fuera alguna manifestación de poder. La fanfarria electoral, llega a su paroxismo, el día de la inscripción ante el Jurado Electoral. Las gentes, incapaces de hacer historia, se entregan al teatro: Los señoritos se acholan y se inscriben después de haber bailado un alegre huaynito; los acholados se inscriben de sport elegante, y firman con el rolex en la mano derecha; el gringo se inscribe luego de que una paisana le dé un apretón a los testículos y confirme: “¡Tiene huevos!”. Y como la democracia es para todos, incluso se inscribe el propio Dios. En las últimas elecciones para gobiernos locales, en Colombia se inscribió Jesucristo, calato y con corona de espinas. Radio Caracol mal informó a su audiencia, señalando que un candidato se había presentado disfrazado de Jesucristo, aunque éste afirmara ser el auténtico Mesías.

Pero como todo en esta vida, el teatro electoral termina acabándose y sus actores empiezan a sufrir la erosión del tiempo, la polución y el olvido. Primero empiezan a perder los dientes por la irreverencia de los grafiteros, luego se quedan tuertos; a las candidatas les crecen bigotes: a los varones cuernos satánicos; y a medida que transcurre indetenible el tiempo, la lepra de los desgarrones los deja sin frente, cachete o quijada.

Algunos años después, los mismos participantes bullangueros de las caravanas de esperanza y bienestar, asisten silenciosos a un desfile interminable por los pasillos del Poder Judicial acusados de haberse apropiado, de una manera y otra, del erario público.

De este desfile por el foro penal, los demócratas creen que en el país el que la hace, la paga; los escépticos aseguran lo contrario; lo que pagan son solamente coimas para seguir libres haciendo lo que saben. La estadística judicial latinoamericana es más imparcial: De cada 100 políticos acusados judicialmente por corrupción, 86 de ellos  terminan con sus casos beneficiados por la prescripción; y de los 14 restantes sólo 6 acaban con prisión efectiva.

Este medio El Búho, junto con otros portales digitales se ha embarcado en una campaña de “Voto Informado”, promoviendo la exposición de programas y debates entre los distintos candidatos.  Esta campaña se basa en la ingenua  pretensión de que un electorado, debidamente informado estará en condiciones de elegir al “mejor candidato”; lo cual repercutirá en la salud democrática del país.

Revisando el contenido de tales programas y los discursos de los candidatos, a un servidor no le quedan dudas, de que a pesar de que el fundador de Perú Posible, Alejandro Toledo, se encuentre en condición de prófugo de la justicia peruana, en el Perú soñado por él, todo sigue siendo posible: Es posible luchar exitosamente contra la corrupción; es posible alcanzar la soñada seguridad ciudadana y mejorar todos los servicios públicos habidos y por haber. Entonces surge la pregunta: ¿si candidatos y programas son todos posibles, impolutos y a cual mejor, por qué luego de un tiempo, terminan judicialmente imputados? Da vértigo aplicar el principio del beneficio de la duda, pues esto nos lleva a trasladar la carga de la culpa a la propia institución que los cobija; o sea el mismo sistema democrático.

Más allá de la intención de los medios de alcanzar una información útil y veraz a los electores, lo que hay en el país es una confusa inundación de piezas de información que esconden el contexto de la crisis política, a saber: a pesar de las cifras multimillonarias de la economía; en el país no hay plata para los paisanos; lo que ha habido es chorreo y éste solo ha alcanzado para las autoridades, (el mejor ejemplo es Toledo, que se ha escapado con su chorro de millones de dólares a los Estados Unidos. En resumen, no hay tal pleito entre el congreso y el ejecutivo ni de estos contra la judicatura y el ministerio público, ni los grandes medios de comunicación tomando partido por los bandos de su interés; lo que hay es una típica guerra de todos contra todos por el chorreo, que visto está cada vez es más escaso e insuficiente para tanto pillo.

En cualquier caso, los resultados de los próximos comicios electorales serán un invalorable indicador, no del nuevo mapa político sino para evaluar el estado de la salud mental colectiva del país. Si la suma de todos los candidatos votados supera el número de electores que vician o blanquean su voto, tendremos la dimensión del grave daño emocional que sufre la población, comparable en tragedia y desesperanza al caso de la mujer  abusada, vejada, violada y encima golpeada, que luego de este martirio perdona a su victimario y sigue viviendo con el, porque le han dicho que “hombre que no te pega, es que no te ama, querida.”.     O lo que es lo mismo, político que no te roba, es que no  es político pe, cariño.

www.alejandroliralanda.com

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Perú: pus y Alma Mater http://localhost:8000/elbuho/2018/07/29/peru-pus-y-alma-mater/ http://localhost:8000/elbuho/2018/07/29/peru-pus-y-alma-mater/#respond Sun, 29 Jul 2018 00:00:00 +0000 Gárgola sin pedestal]]> http://localhost:8000/elbuho/?p=21658 A principios del siglo XX, Don José Manuel de los Reyes Gonzáles de Prada y Álvarez de Ulloa, alias, “Don Manuel”, sentenció que la sociedad peruana estaba tan, pero tan  podrida que donde se pusiera el dedo, brotaría la pus. Lo que no dejó dicho el anarquista de elevada alcurnia es que dependiendo de donde […]

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A principios del siglo XX, Don José Manuel de los Reyes Gonzáles de Prada y Álvarez de Ulloa, alias, “Don Manuel”, sentenció que la sociedad peruana estaba tan, pero tan  podrida que donde se pusiera el dedo, brotaría la pus. Lo que no dejó dicho el anarquista de elevada alcurnia es que dependiendo de donde se pusiera el dedo brotaría también petróleo, caucho, guano de islas, cocaína, oro, cobre, plata; y, lo que también brotaba de modo abundante por todas partes del Perú eran indios para trabajar.

Desde entonces el Perú se ha dividido entre los que realizan enormes esfuerzos para que la pus en el país no se acabe nunca; los que se dedican a contemplar y asegurarse que junto con la pus también brote dinero para gastar, acumular y mantenerse donde están. Queda siempre una elegante, muy distinguida, pero absolutamente irrelevante  minoría, amenazando apuntar con el dedo índice en tal o cual lugar, para descubrir atónitos, que allí: ¡brota pus!. Al resto de peruanos, en este reparto, le ha quedado, como siempre, trabajar como indios para que la querida patria siga siendo un venturoso país, lleno de pus y de todo lo demás.

A escasos tres años del bicentenario de la declaración de la independencia; y a raíz de una reyerta de mafias de alto vuelo  que se disputan cupos del mercado judicial, político y mediático, con su reguero de cargos públicos y altas dignidades acribilladas en la esquina de la  calle de la Honra Pública,  con la avenida del Prestigio Social. Con tanto cadáver apestando a plena luz del día, el Perú de arriba se ha dado cuenta que el sistema está perdiendo profusamente el vital líquido purulento y es consciente que hay que estabilizar al país. Han llamado entonces a la camilla de emergencia de las Reformas y se ha comisionado a un grupo de enfermeros de alto nivel para que hagan —vía intravenosa jurídica— la transfusión de pus necesaria para que el enfermo país de arriba  no muera.

Mientras tanto, el Perú de abajo asiste incrédulo ante tal operación de salvataje, fermentando impotencia y acumulando ira. Soterradamente ha engrosado la lista de potenciales candidatos para la pena de muerte; a los violadores de menores, secuestradores, asaltantes y sicarios, ha añadido un insólito nuevo  cuarteto: jueces, fiscales, congresistas y políticos.

Lo malo de esta aspiración popular es que resulta siendo una justicia post mortem, cuando el daño y la maldad ya están hechos. Más valdría pues, aplicar una justicia preventiva. Atajar al mal antes de que se forme y viralice. Se sabe que la dureza de la calle,  la ostentosa desigualdad económica y social; la falta de trabajo digno; la ausencia de una educación pública de calidad; y la carencia de servicios de salud para los desposeídos, son, en conjunto, el caldo de cultivo donde se fermenta el crímen organizado que amenaza la seguridad ciudadana. Aquí no hay mucho que investigar, reduciendo los ingredientes del caldo de cultivo, se habrá reducido el crimen de los de abajo.

En estos días en que la prensa parece tener un importante papel en la difusión de la hediondez pública, resulta pertinente preguntarse por qué la llamada prensa de investigación no ha investigado, ni encontrado hasta ahora, dónde queda la guarida del crimen altamente organizado; dónde se preparan y cómo es que aparecen en la escena nacional tan distinguida élite de ilustrados  malhechores.

Este medio,  El Búho, que ahora circula vía digital, tiene una larga, añosa y documentada experiencia respecto a las coordenadas sobre la ubicación de la madre del cordero de la corrupción nacional; que no es otro lugar que la universidad peruana, pública y privada. El viejo sueño académico de “Más libros, más libres”no ha funcionado en el Perú; por el contrario, cuanto más, certificados, títulos, post grados y maestrías, más avezados y peligrosos han resultado los rufianes.

De modo que no hay nada que inventar, no hacen falta Comisiones, comisionados ni enfermeros ni Reformas ni reformistas de ninguna clase. Una vez ubicada el alma mater de la corrupción nacional, —el antro de la universidad peruana—, que es la fábrica donde se forman, salen y se reproduce el ejército de mafiosos del crimen altamente organizado, sólo caben tres acciones: saltarse el pilar de la democracia representativa:¨El Querido Proceso”; retirar la exoneración del impuesto a la renta a la universidad privada; y, finalmente, en una redada nacional capturar a todos los integrantes de los consejos universitarios del país, para que, una vez rehabilitada la Colonia Penal del Sepa, puedan ser enviados allí los “académicos”, para ser reeducados como corresponde en una patria libre, soberana y solidaria.

A que ésto queda mejor que la aplicación drástica e indiscriminada de la pena de muerte; por esa vía, —la del fusilamiento—, el país, dada la magnitud y extensión de la corrupción,  puede correr el riesgo de quedarse sin paisanos.

¡Feliz 28, compatriotas!

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El gran restaurador http://localhost:8000/elbuho/2018/07/08/el-gran-restaurador/ http://localhost:8000/elbuho/2018/07/08/el-gran-restaurador/#respond Sun, 08 Jul 2018 00:00:00 +0000 Gárgola sin pedestal]]> http://localhost:8000/elbuho/?p=21485 El día que irrumpió en el bienio estelar de su carrera judicial, el decano de la prensa nacional peruana le obsequió un candoroso retrato: un juez supremo peso pluma; 1.60 metros de estatura; de origen campesino y provinciano; preso en su juventud por veleidades izquierdistas; luego juez, vocal, catedrático; en suma, una larga trayectoria signada […]

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El día que irrumpió en el bienio estelar de su carrera judicial, el decano de la prensa nacional peruana le obsequió un candoroso retrato: un juez supremo peso pluma; 1.60 metros de estatura; de origen campesino y provinciano; preso en su juventud por veleidades izquierdistas; luego juez, vocal, catedrático; en suma, una larga trayectoria signada en la superación de “techos”, que es la forma en que la vida le fue presentando  los obstáculos. Su primer techo hubiera sido el segundo año de primaria; pero gracias a una diligente maestra que aconsejó a su padre extender la educación de su hijo, él pudo terminar la primaria y luego la secundaria; de no haber superado estos techos, confiesa:  “Nadie sabría de mi destino”.

Ya roto el hielo formal de la entrevista y puesto en estas cosas de los techos y la altura de miras, el Presidente del Poder Judicial desliza la imagen de su sueño en esta etapa. ¿Qué sueña el primer juez del país?, ¿un país más justo con menos litigios? ¿un país con menos desigualdades económicas y sociales? ¿un país donde más valga eso de curarse en salud y para ello impulsar la justicia preventiva? No, amable lector, el señor Presidente del PJ sueña con un Palacio de Justicia en cuyo techo se instalen paneles solares, se acomode una huertita ecológica en donde se cultiven rosas, crisantemos, geranios, lirios y margaritas, esta gama multicolor de flores rodeada del verde propio de bandejas de culantro, perejil, manzanilla y romero. No hay que ser mezquinos, pues,  y hay que reconocer el supremo candor del supremo juez.

A partir de ese retrato inicial nuestro juez se ha multiplicado en cuanto medio de comunicación se le ha acercado. Bien lo podemos ver dando comentarios sobre cualquier tema de coyuntura nacional, como dando clases improvisadas de derecho penal a distancia en Radio Existosa, “…Sí Philip… mira Philip…” Y así los legos en derecho nos vamos enterando de los distintos matices de la prisión preventiva; de las dudas iníciales sobre si la donación a los Humala era delito, o mejor que casi no lo era; en fin, no estoy seguro si me he perdido algún comentario suyo sobre el calvario judicial de Paolo Guerrero, pero no me extrañaría oírlo comentar sobre los fallos de los árbitros en el próximo mundial de futbol.

Pero como la dicha nunca es completa apareció en su horizonte mediático el juez Carhuancho, y como quiera que el respetable le agarró cariño a este Juez, por esa osadía suya de aplicar la ley a aquellos que la tienen atada y bien comprada, no le quedó otra alternativa que apelar al ingenio administrativo para que parezca que no lo sacan pero que sí se le aparta al juez que se “estaba yendo por la libre”. No pues, que osadía, meter a la cárcel a la gente decente, ¿dónde se ha visto?, ¿hasta cuándo vamos a tolerar la arrogancia de estos indios letrados y encima resentidos?

En efecto, lo que no había ocurrido en casi dos siglos de vida republicana, empezó a ocurrir en horas, fue cuando entre empresarios, políticos y corporaciones, empezó a cundir  la peligrosa percepción de que el PJ no solo te puede joder haciéndote perder el tiempo y dinero, sino que además puedes ir a parar con tus ilustres huesos a la cárcel, como si fueras un cualquiera. Allí aparece entonces nuestro supremo juez, ajeno ya a sus sueños de horticultor de techos, retoma su discurso jurídico inicial: “Es mi deber que el Perú, como todo Estado moderno, tenga seguridad jurídica”. Y ya sabemos a qué seguridad se refiere; o sea, a la de antaño; los señorones, con las disculpas del caso, están ya nuevamente libres y en casa. La seguridad jurídica ha sido restaurada.

La seguridad ciudadana no, el supremo juez y su esposa, fueron asaltados a vista y paciencia de los transeúntes en Chiclayo. Días antes había declarado no descartar la posibilidad de ser candidato a la Presidencia del Perú.

 

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La izquierda light y la beatificación de Lula http://localhost:8000/elbuho/2018/04/27/la-izquierda-light-y-la-beatificacion-de-lula/ http://localhost:8000/elbuho/2018/04/27/la-izquierda-light-y-la-beatificacion-de-lula/#respond Fri, 27 Apr 2018 00:00:00 +0000 Gárgola sin pedestal]]> http://localhost:8000/elbuho/?p=20888 El día que alguien se anime a escribir la historia desvergonzada de los hombres ilustres del tercer mundo, más que escudriñar en los archivos nacionales del hemisferio sur, haría bien en sumergirse unas buenas horas en las hemerotecas occidentales y también —de ser posible— acceder al contenido de los cables que reportan las sedes diplomáticas […]

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El día que alguien se anime a escribir la historia desvergonzada de los hombres ilustres del tercer mundo, más que escudriñar en los archivos nacionales del hemisferio sur, haría bien en sumergirse unas buenas horas en las hemerotecas occidentales y también —de ser posible— acceder al contenido de los cables que reportan las sedes diplomáticas a sus respectivas matrices en el hemisferio norte. Revisando el contenido y el tono adjetival de tales reportes aparecerán en secuencia cronológica una galería completa de íncubos tercermundistas; demonios que tuvieron trato carnal onírico con sus sociedades, infundiéndoles el delirio de la soberanía, y la osadía de exigir a occidente, — si bien no cesar con el expolio del petróleo y los metales preciosos—, por lo menos pagar unos modestos impuestos.

Venciendo la vergüenza de semejante excursión diabólica y para abreviar al lector,  he seleccionado únicamente a cuatro presidentes: dos de África y dos de América Latina; y para evitar cualquier contaminación mediática contemporánea, los he tomado del siglo pasado: Francisco Madero de México, y Gualberto Villarroel de Bolivia. Al mexicano se le ocurrió imponer un tributo al petróleo; lo metieron en una limusina, luego le ordenaron bajarse y dijeron que huía mientras lo acribillaban a balazos. Al boliviano no le fue mejor; quiso poner un impuesto al estaño, le mandaron una turba a palacio quemado, lo arrojaron desde el balcón, y ya medio muerto, lo desnudaron y lo terminaron de matar, colgándolo de un farol.

A Mohammad Mosaddeq, defender la nacionalización del petróleo le costó la Presidencia de Irán y tres años de prisión en solitario, de donde salió justo para morir poco después de cáncer y no de malos tratos, según dicen. Finalmente, el presidente egipcio Nasser tuvo mejor suerte, a pesar de haber dispuesto la nacionalización del Canal  de Suez,  sólo murió de infarto; pero en vida tuvo que soportar la demonización sostenida y monumental de la prensa británica y francesa. A tenor de sus titulares, el fundador y líder máximo del nazismo, no murió como decían  sus biógrafos en Berlín, un día de abril de 1945,  sino que estaba redivivo en África, en julio de 1956, y encarnado nada menos que en  el presidente egipcio, “Nasser, el Hitler africano”.

De regreso al presente, y por contraste con los anteriores presidentes, resulta conmovedor el candor y la tristeza de la prensa iberoamericana, al tratar la caída a los infiernos judiciales del brasileño Lula da Silva. Los titulares cubren todos los tonos, menos el de la injuria: “La caída de un héroe”, “El pueblo defiende a Lula”, “Lula inocente” o “Lula tras las rejas”. Quienes lo defienden, afirman que lo han condenado “sin pruebas”,  y huyen hacia adelante ponderando, como su mejor logro, el que sacó a millones de brasileros de la pobreza; lo cual es parcialmente cierto, como cierto también es, que solo bastan unos cuantos dólares por cabeza aplicados a un algoritmo tramposo para que millones de pobres dejen de serlo y que formen parte de una surrealista clase media por tener un refrigerador y un televisor, donde el Gran Hermano/cadena mediática  O Globo les cuente lo afortunados o desgraciados que son, según sea el caso.

Quienes alaban las estadísticas sociales de Lula, omiten dolosamente el otro extremo del algoritmo: mientras los pobres avanzaban centímetros, los ricos avanzaron kilómetros; ésto, —traducido en términos de poder—,  indica que los pobres ahora son mucho más vulnerables que antes; y las élites, sideralmente más poderosas. Pero la elusión más grave de los defensores de Lula es desconocer lo irrefutable y judicialmente probado y sentenciado: La burocracia del PT brasileño gobernó en corrupta coalición con el sector privado empresarial, para esquilmar el erario público no solo de Brasil sino de la mayoría de países sudamericanos.

Peor aún resulta poner en circulación “la democracia” para defender a Lula; democracia es una moneda totalmente devaluada en América Latina; su sola mención inevitablemente la vincula a Política y  Corrupción. No hay político o política que no se declare demócrata a carta cabal; que no jure que luchará a muerte contra la corrupción, ni presidente, congresista, diputado, alcalde o gobernador que, —camino al cadalso judicial—, no clame inocencia; que lo acusan sin pruebas; y que todo es una patraña de sus enemigos políticos.

Cómo será de valiosa “la democracia” en América Latina que, —al contrario de los años  70s y 80s—, la población más vulnerable clama al cielo, a la tierra y —si fuera posible—, al infierno, para que los militares tomen las calles, esperando así algún alivio a la inseguridad crónica en que viven millones de habitantes. Es allí, en las calles, en el llano, donde nunca llegó la retórica, y donde la estadística ni se asoma; allí es el escenario donde se da la auténtica redistribución de la pobreza: pobres, víctimas de otros pobres, vía el robo, el asalto violento, la muerte por sicariato; por no mencionar el abandono, la falta de salud pública y otras penurias propias de sociedades fallidas.

Pero no solo apelan a “la democracia” quienes defienden a Lula, sino también quienes celebran su encarcelamiento. Vargas Llosa, el gran apologeta de los crímenes de la industria corporativa,  sostiene que la prisión de Lula es un triunfo democrático, producto de un “levantamiento popular” en apoyo a la judicatura; y que refleja el vigor y buena salud de la democracia en el continente. Infortunadamente, tal levantamiento de las gentes no lo han visto ni los propios periódicos donde él escribe. En su propio país, la democracia,  representada en el Congreso peruano, tiene un 93% de desaprobación; y la Judicatura alcanza —en su mejor momento— más del 70% de nota desaprobatoria. Aparte de estos datos, el Nobel omite confesar que tiene muy mal ojo al momento de avalar la idoneidad moral de las causas que defiende y de los políticos a los que apoya públicamente. De los tres últimos presidentes peruanos que recibieron el apoyo de su pluma y sus redes de influencia, el primero está fugado en Estados Unidos, el segundo preso en Lima, y el tercero fue obligado a renunciar por corrupción y se encuentra impedido de abandonar el país.

De otro lado, las altas cotas de prestigio que supuestamente goza la judicatura sudamericana, difícilmente pueden explicar —o explican magistralmente el mismo algoritmo de,  para unos muy poco y para otros, muy mucho— cómo es que Lula está preso en una celda de 15 metros cuadrados, mientras que el gran corruptor continental brasileño, Marcelo Odebrecht, está preso en una “celda” de 3,000 metros cuadrados, llamada “Su Casa”; que sin ninguna maldad nos recuerda a aquella otra célebre prisión, “La Catedral”, que se mandó a construir a su medida en 1991, Pablo Escobar, en Envigado, Colombia.

Un Lula, muy lúcido, pocas horas antes de entrar en prisión, declaró: “Me entregaré a la justicia, porque fundé un partido para que hubiera democracia y justicia en Brasil, sino hubiera promovido una revolución”. Tiempo va a tener, —años— para reflexionar sobre si hubiera sido mejor lo último; porque visto está que es muy difícil reformar el capitalismo, y no terminar envilecido en el intento.

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La invervasión extranjera http://localhost:8000/elbuho/2018/02/25/la-invervasion-extranjera/ http://localhost:8000/elbuho/2018/02/25/la-invervasion-extranjera/#respond Sun, 25 Feb 2018 00:00:00 +0000 Gárgola sin pedestal]]> http://localhost:8000/elbuho/?p=20415 Dice el manual de estilo del buen escribir, que hay que rehuir del uso de refranes, porque son propios del vulgo; y ajenos a la lengua docta. No obstante, un servidor, careciendo de marca doctoral alguna, no ha encontrado mejor instrumento lingüístico que el matrimonio de una frase del antiguo refranero español: “Éramos pocos, y […]

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Dice el manual de estilo del buen escribir, que hay que rehuir del uso de refranes, porque son propios del vulgo; y ajenos a la lengua docta. No obstante, un servidor, careciendo de marca doctoral alguna, no ha encontrado mejor instrumento lingüístico que el matrimonio de una frase del antiguo refranero español: “Éramos pocos, y parió la abuela”, y un vocablo de nuevo cuño que me acabo de inventar: “invervasión”, (inversión/invasión), para retratar la grave situación humanitaria que empiezan a vivir países como Colombia, Brasil, Perú; y en menor medida Chile, Uruguay y Argentina.

Me estoy refiriendo, por supuesto,  a la inmigración masiva venezolana. Y ya sabemos que, a estas alturas de la historia continental,  los venezolanos se dividen en dos: los hermanos venezolanos; y los otros, los chavistas, aquella gavilla compuesta por centenares de indios y mulatos pobretones, controlada y alimentada por policías, militares y políticos; todos corruptos y asesinos, liderados por el grandísimo malhechor y Satán mayor de Sudamérica: Nicolás Maduro.

Sabemos que los hermanos  llaneros súbitamente han empezado a poblar el paisaje social con sus casacas patrióticas modelo Capriles, sus arepas y sus mujeres que llevan en las caderas un tumbao muy particular al caminar, dándole un nuevo ritmo y color a la calle nacional. Hasta aquí todo muy bonito, pero de la noche a la mañana, al incrementarse el número de hermanos, el color y el ritmo se han saturado y hemos descubierto para nuestro horror que no se trata de turistas políticos, sino de ciudadanos tan pobres y tan vulnerables como nuestros propios pobres.

Y aquí viene el refrán a calzar las calles y los tiempos: había mucha hambre, muchas bocas y poco alimento; y para colmo a la abuela se le ocurre parir y traer un nuevo hambriento. Hoy hay mucha necesidad, poquísimo empleo y, encima, se viene una invasión de nuevos desempleados.

Pero así como dividimos a los venezolanos en dos; en dos formas también se puede explicar el fenómeno: Una fácil y rápida: Son gente que huye del “paraíso de Maduro”. La otra, fea, escabrosa y de difícil elucubración: Los migrantes son legiones de desobedientes de las órdenes del Imperio. Ellos no tendrían por qué estar aquí. Ellos debían de haberse quedado allá, luchando y, —de haber sido preciso—: morir matando chavistas, hasta derrocar a Maduro y poner en Caracas un Presidente venezolano que sea tan corrupto como Kuczynski, Temer o Macri; y luchar allá hasta que se instaure un congreso con partidos políticos tan corruptos como todos los partidos que pueblan la “democracia” continental, partidos tan nefastos y nefandos que hasta son temidos por los propios capos del narcotráfico.

En suma, estamos viendo el fracaso catastrófico de la estrategia del bloqueo económico y financiero a Venezuela, para que el hambre y la desesperación derroten a la revolución bolivariana. Un plan diseñado desde Washington, Madrid y Bruselas, pero implementado  por  los presidentes de Perú, Colombia, Brasil y Argentina, bajo la coordinación del Visitador Imperial, el uruguayo Luis Almagro, secretario del ministerio de las Colonias de Estados Unidos; o sea, la OEA.

En su ascensión al cargo, Kuczynski, Temer y Macri, aseguraron que, con ellos, los inversionistas extranjeros llegarían volando, que  la riqueza sería accesible para todos; un poco más y lloverían dólares del cielo.

A la fecha no se sabe de transferencias de miles de millones de dólares desde el extranjero; pero si de la remesa de miles de pobres desde Venezuela a nuestra abultada cuenta de pobreza nacional.

No es tiempo, pues de andar quejándose. Afortunadamente somos democracia y el voto legitima a quien elegimos para que nos metan la mano al bolsillo y encima, nos pongan la soga al cuello.

¡Salud y dólares, demócratas!

 

 

 

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Cuesta abajo http://localhost:8000/elbuho/2017/12/20/cuesta-abajo/ http://localhost:8000/elbuho/2017/12/20/cuesta-abajo/#respond Wed, 20 Dec 2017 00:00:00 +0000 Gárgola sin pedestal]]> http://localhost:8000/elbuho/?p=19836 Cuando se echó a andar la guillotina judicial y cayó Toledo, luego Humala y vimos, —vemos ahora—, a los demás presidenciales tratando de evadirse de las rues que conducen a la Place de Concorde peruana, (Concorde  es la famosa plaza parisina donde se montó la máquina que le cortó el cuello a la monarquía francesa), […]

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Cuando se echó a andar la guillotina judicial y cayó Toledo, luego Humala y vimos, —vemos ahora—, a los demás presidenciales tratando de evadirse de las rues que conducen a la Place de Concorde peruana, (Concorde  es la famosa plaza parisina donde se montó la máquina que le cortó el cuello a la monarquía francesa), un servidor pensó que el Sistema se iba a curar en salud; que no iba a dudar un instante en subir al carromato pre mortuorio a sus mamarrachos principales; digo a sus presidentes; y entregarlos a la ira del populacho para que éste se los coma y los queme como castillos de fuegos artificiales en cualquier fiesta patronal; todo esto  bajo los reflectores de sus medios de prensa, televisión y radio; que se lea, vea y oiga un fuego purificador que reivindique su democracia, dejando intactos sus regímenes jurídicos, económicos, tributarios y de propiedad,  que garantizan su supervivencia como élite dominante y socialmente excluyente.

Pensé entonces que había llegado la hora de los mamarrachos y me equivoqué. No pude entonces oír que lo que se venía eran horas de tango, de tango marginal, arrabalero, de esos donde los hombres, compadritos blancos, con sombrero y pañuelo de seda al cuello, parados en una esquina, apoyados en un poste de luz, y que súbitamente  pegan un salto y toman la cintura y la mano de una mujer esbelta y empiezan a dibujar en el suelo incesantes figuras,  mientras bailan y entrecruzan con belleza y sin pudor entrepiernas, torsos, pechos y mejillas. Aunque la belleza de la fluidez del movimiento y su ritmo trepidante vayan a contrapelo de su lírica contundente, patética y maldita: Siglo XX Cambalache, cualquiera es un ladrón, cualquiera es un señor. Los giros de la danza, arrojan la crónica judicial, policial, social: “Un tal Carhuancho envía a la cárcel a un tal Graña Miró Quesada”; tengo que interrumpir, tengo que ir un ratito a París, al cementerio de Montparnasse y dejar la nota en la tumba de Vallejo: “César, César, mira, el hijo de Paco Yunque mandó a la cárcel al hijo de Humberto Grieve”.

Horas de tango, siempre el movimiento, sin silencios, letra lacerante, maldita lírica:  Cuesta abajo en la rodada,  arrastrando la vergüenza de haber sido, arrastrando el dolor de ya no ser… La viñeta del tango acaba en la crónica policial: los compadritos terminan el tango en el penal de Piedras Gordas. La viñeta se acaba, pero la música sigue, cuesta abajo en la rodada, también cae y rueda el apostólico compadrito, Pedro Pablo, a quien un servidor, con la modestia del caso y con el debido respeto ya lo había inscrito —hace dos ediciones— en el Cártel de los presidentes encarcelables.

Hace unos días el compadrito ha aparecido Cuesta abajo en la rodada, con las ilusiones perdidas, pero con la mentira al tope, bien acolpachado por sus ministros, bien al terno, frente al podio, anunciando la defensa de su honra. Las cámaras y reflectores han ponchado en plano medio superior, obviando el calzado, tremendo detalle, llevaba los mismos zapatos viejos de otro gringo viejo, el ex presidente boliviano Gonzalo Sánchez de Lozada, —otro fugado como Toledo—, y ahora viviendo protegido  en Washington.

Contra la lírica maldita del tango del acabose que empieza a resonar en todos los pasillos del establishment  surgen aterradas ahora las voces que claman mesura, tranquilidad; voceros de la gran minería piden serenidad: ¡nada de nuevas elecciones ni otra constitución!. Nada de  ¡Que se vayan todos!

Reconociendo la magnitud de la crisis nos aseguran que todo se arreglará con una simple transfusión de heces.

Seguro que tienen razón, no en vano dicen en Wall Street que después de que uno gana su primer millón de dólares, uno se vuelve bruto.

 

 

 

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La institucionalidad tras las rejas http://localhost:8000/elbuho/2017/09/09/la-institucionalidad-tras-las-rejas/ http://localhost:8000/elbuho/2017/09/09/la-institucionalidad-tras-las-rejas/#respond Sat, 09 Sep 2017 00:00:00 +0000 Gárgola sin pedestal]]> http://localhost:8000/elbuho/?p=18616   La historia, — la historia que  nos hemos comido— es una historia de consensos. Era consenso durante la colonia que los peruanos éramos una raza abyecta; entonces nos extirparon los dioses, la lengua y la memoria. Luego nos castellanizaron, nos hicieron católicos; y ya libres de cualquier recuerdo, nos civilizaron; pero no fue suficiente. […]

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La historia, — la historia que  nos hemos comido— es una historia de consensos. Era consenso durante la colonia que los peruanos éramos una raza abyecta; entonces nos extirparon los dioses, la lengua y la memoria. Luego nos castellanizaron, nos hicieron católicos; y ya libres de cualquier recuerdo, nos civilizaron; pero no fue suficiente. Durante la independencia, el grueso de la tropa realista seguía perteneciendo esa raza abyecta; o sea, eran peruanos; más exacto: eran indios. Llegaron los libertadores, nos libertaron y se fueron, pero las distintas repúblicas criollas que se han sucedido hasta nuestros días: la aristocrática, la oligárquica, la militar, la empresarial, la del crecimiento, la achorada y la  cualquier otra, nunca han podido resolver el problema de los peruanos; de un modo u otro, seguimos siendo abyectos, inferiores y corruptos.

Hará medio siglo que se pensó que lo que natura no daba, lo iba a prestar la Universidad: un nuevo peruano, culto, humanista y libre de cualquier reproche penal. Pero no fue suficiente; la multiplicación de las universidades solo ha devenido en la multiplicación de nuestros vicios atávicos y el imperio de la mediocridad; junto al descenso de la cátedra  al foro penal.

El Imperio, tan preocupado por sus provincias perdidas, vino entonces a procurarnos salvación; era el consenso de Washington que los peruanos seguían siendo una raza abyecta, inferior y corrupta y para redimirnos nos trajo un recetario: el FMI, el mercado libre, el BCR elegido por los dueños del mercado libre y una democracia donde funcione la alternancia de ladrones: cinco años como yo, y luego de toca a ti otro lustrito. Pero no fue suficiente, la abyección/corrupción seguía brotando como mala hierba, en todas partes.

Semánticamente ya no podían civilizarnos —somos civilizados, a tenor del número de instituciones con que cuenta el país—; ya no podían castellanizarnos, (Arequipa tiene incluso un Nobel de Literatura); anglosajonizarnos, de repente un poco sí; dominio del inglés es casi un pre requisito de cualquier título universitario. Pero no era suficiente, faltaba algo más. Entonces llegó el último de los consensos: el país necesita instituciones sólidas y se puso de moda, no solo en toda la capital sino también en provincias, la “institucionalización”.

El peruano abyecto, inferior y corrupto, sólo podía trascenderse a sí mismo a través de la institución. Esta entidad —la institución— tendría que ser todo lo que no es el peruano. Es decir la institución no podía ser abyecta, inferior ni corrupta.

El mayor artificio de la institucionalidad se concentró en la ficción jurídica constitucional que anuncia: “El Presidente personifica a la Nación… ”. Se debe colegir entonces que —dado el historial presidencial reciente—,a la “Nación” le ocurren simultáneamente varias cosas: Está doblemente presa en el fundo barbadillo; está fugada en los Estados Unidos; sufre un calvario judicial entre Lima y Madrid y, finalmente a la Nación le falta que alguna delación/dato trascendental le revelen su fecha de caducidad antes de volver a caer presa.

México tiene su cartel de Sinaloa; Colombia hizo historia con sus cárteles de Medellín, Cali y los “Extraditables”. El Perú también ha puesto lo suyo con su cártel de Presidentes; dos presos, uno extraditable y dos más, —más temprano que tarde—, muy encarcelables.

Ver a los aprendices de Alan García, Ollanta y Nadine, entrar al edificio que les ha reservado la historia, no es la confirmación de que en el país funcionan las instituciones, sino que algunas veces el Perú y algunos peruanos nos dan una alegría, haciendo que lo que no se espera, suceda.

Digo, policías salvando vidas, médicos curando sin descanso; y fiscales  y jueces actuando rectamente.

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Beneficios colaterales http://localhost:8000/elbuho/2017/08/14/beneficios-colaterales/ http://localhost:8000/elbuho/2017/08/14/beneficios-colaterales/#respond Mon, 14 Aug 2017 00:00:00 +0000 Gárgola sin pedestal]]> http://localhost:8000/elbuho/?p=18213   Los que han estudiado el por qué colapsan las sociedades, han llegado a la conclusión de que éstas son incapaces de  notar los grandes cambios que afectan su propia estructura social; resulta que las transformaciones que rompen el tejido colectivo son imperceptibles en el día a día y sólo pueden apreciarse con el transcurso […]

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Los que han estudiado el por qué colapsan las sociedades, han llegado a la conclusión de que éstas son incapaces de  notar los grandes cambios que afectan su propia estructura social; resulta que las transformaciones que rompen el tejido colectivo son imperceptibles en el día a día y sólo pueden apreciarse con el transcurso de los lustros o las décadas. Y claro, como no hay ni paciencia ni instrumentos montados para la observación de lo intangible a largo plazo, lo cambiado parece que nunca ha cambiado,  que siempre ha estado ahí y que el mañana será una sencilla continuación del hoy y del ayer.

Durante buena parte del siglo XX, en el Perú, los médicos se dedicaban a la medicina; los abogados a las leyes; los profesores, a a la enseñanza; los curas, a la parroquia; los periodistas, a las noticias; los carpinteros a la carpintería; los taxistas, a sus taxis y, para abreviar, los zapateros, a sus zapatos. Algunos filósofos vieron en este tipo de especialización unidimensional una manifestación totalitaria y represiva de la sociedad. Pero otros creían que al tener todos los oficios una jornada determinada, al acabar ésta, el ser humano se liberaba del yugo del oficio y podía, con el tiempo restante, o bien dedicarse al ocio, o al cultivo de alguna afición. Por ejemplo, el cultivo del arte de la música podía juntar en una sola cofradía,  a un médico, un taxista, un profesor y un carpintero.

Pero llegó la crisis mundial de los 80s y con ella la precarización de la sociedad; el oficio, la profesión o cualquiera que fuese el trabajo ya no alcanzaba para cubrir la canasta familiar; entonces, medio en broma y medio en serio se empezó a institucionalizar el cachuelo; es decir cualquier otra actividad colateral a la principal con tal de “Ganarse alguito”; humilde precursor de ese gran edificio institucional del Perú contemporáneo que es “¿Y cómo es la mía?”

Entonces todo se trastocó; la angurria adquirió estado de elevada categoría social bajo el nombre de “Emprendeduría”; el que no era empresario o capitalista (pequeño, mediano o grande) era un tonto; así,  los curas empezaron a dobletear entre el asunto de las almas espirituales y las almas maters  universitarias; los profesores entre las aulas del colegio y el instituto privado; cada médico con su propia mini clínica; los abogados con sus empresas de taxis, y así el número de permutaciones entre distintos oficios y profesiones puede dar para llenar varias cuartillas; aunque esto de permutación tiene muy poco, pues no es que todo era cuestión de repartir a cada uno “la suya”, pues por mucho que un abogado sepa de leyes, lo suyo no es ser taxista y el dominio de la anatomía no vuelve a un médico en empresario.

Ahora que todos afilan cuchillos para tasajear al Contralor por dobletear como comerciante —con sus hijos, o por cuenta propia— digo si no sería el momento oportuno para reivindicar la unidimensionalidad laboral y empezar a poner en la lista de apestados, a los curas empresarios; a los militares metidos en negocios de seguridad; a los congresistas con volquetes y camiones; a los médicos que dobletean entre la salud pública y el consultorio privado; a los policías que dejan la esquina para repetirse cuidando bancos; a los cocineros que son grandes empresarios; a los abogados que son agricultores; a los ministros que son lobistas; a los presidentes que son cacos y lobistas; en suma, a todos los políticos que están haciendo la competencia desleal a los auténticos integrantes del hampa.

Sí, —ya sé—, para eso tendríamos que cambiar a todo el Perú. Pero es que con tanto profesional vuelto comerciante, ya no se sabe si el Perú es un país o una tienda, donde todo se puede comprar y despachar.

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Venezuela y el doble rasero de la prensa peruana http://localhost:8000/elbuho/2017/08/06/venezuela-y-el-doble-rasero-de-la-prensa-peruana/ http://localhost:8000/elbuho/2017/08/06/venezuela-y-el-doble-rasero-de-la-prensa-peruana/#respond Sun, 06 Aug 2017 00:00:00 +0000 Gárgola sin pedestal]]> http://localhost:8000/elbuho/?p=18113 Pocas veces ha tenido la prensa peruana tantos arrestos y desparpajo,  para burlarse y vulnerar el derecho a una información veraz,  que se merece la  audiencia y lectoría nacionales. Los medios fujimoristas y democraristas, —las dos vertientes de la corrupción—que sostienen el sistema, dejan de lado sus leves diferencias y el duelo dialéctico del: “Tú […]

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Leopoldo López y la retórica democrática Molotov

Pocas veces ha tenido la prensa peruana tantos arrestos y desparpajo,  para burlarse y vulnerar el derecho a una información veraz,  que se merece la  audiencia y lectoría nacionales. Los medios fujimoristas y democraristas, —las dos vertientes de la corrupción—que sostienen el sistema, dejan de lado sus leves diferencias y el duelo dialéctico del: “Tú eres peor, y más corrupto que yo”, para descargar al unísono su andanada de ataques contra Venezuela y su Revolución Bolivariana.

No se trata de un insulto a la inteligencia de los peruanos, (la verdadera inteligencia es inmune a cualquier afrenta), sino un profundo desprecio a la capacidad crítica de los ciudadanos. Dan por hecho que la sociedad está totalmente infantilizada, y sobre ella pueden diseminar y multiplicar sin ningún riesgo de réplica “moldes” de opinión, como si fueran bloques de información axiomática que no necesitan demostración alguna.

Los medios, ni siquiera se molestan en advertir: “las opiniones vertidas aquí son de exclusiva responsabilidad de sus autores”; y éstos ni figurativamente traslucen estar vertiendo opiniones, sino que fingen estar  encadenando hechos incuestionables uno detrás de otro.

Afortunadamente el razonamiento abstracto de las gentes no es lineal, ni siquiera temporal y la intuición muchas veces sobrepasa la lógica racional; coteja lo que no tiene conexión aparente, integrando las partes en un todo cognitivo sorprendente.

Por ejemplo:

Cuando Sendero Luminoso quemó las urnas electorales en Chuschi, Ayacucho, en 1980: “¡Terrorismo!”

Cuando la oposición venezolana quema y destruye 200 máquinas electorales: “Defensores de la Democracia, ¡Frídom Fáiters!”.

Cuando Sendero Luminoso convocaba Paros Armados: “¡Terrorismo!”; cuando los convoca la oposición venezolana: “Legítimos actos de lucha democrática de los Frídom Fáiters”.

Cuando Sendero Luminoso colocaba minas y bombas incendiarias al paso de patrullas de la policía y el ejército: “¡Atentados terroristas!”. Cuando la oposición venezolana hace explotar bombas al paso de la policía: “Venezuela democrática resiste”.

Cuando el sistema judicial peruano atribuye a Fujimori la autoría mediata en los asesinatos de la Cantuta y Barrios Altos: “Contundente e inobjetable argumentación jurídica”.

Cuando el sistema judicial venezolano le atribuye a Leopoldo López y otros opositores, autoría mediata, y directa incitación a la violencia, (con abrumadora carga probatoria), resultante en la muerte de 42 venezolanos: “Despreciable abuso de la autoridad judicial contra los demócratas, Frídom Fáiters,   venezolanos”.

Y sin ir muy lejos, cuando los pobladores de Tía María, en Arequipa,  resisten los engaños del entonces Presidente peruano y el valor de su consulta previa: “¡Terroristas antimineros!”. Cuando los Espartambos, resisten con piedras, huaracas y escudos de madera los ataques de la policía, “¡Forajidos terroristas, traídos a destajo de Puno para impedir el desarrollo de Arequipa!”

Joven “demócrata” venezolano disparando a la policía

Cuando los ricos venezolanos contratan a jóvenes del lumpen proletariado, los dotan de máscaras anti-gas, les proveen armas para disparar a la policía y los concentran delante de los medios de televisión extranjeros de Caracas: “Bravíos jóvenes venezolanos,  luchando por una Venezuela libre, ¡Frídom fáiters!”.

Cuando los maestros en huelga del sur del Perú, con el fin de ser atendidos en sus demandas, toman carreteras e intentan tomar los aeropuertos: “¡Vándalos terroristas, indignos de llamarse maestros!”.

Cuando los guarimberos (lumpen) venezolanos cortan las carreteras, trancan las calles, queman las postas médicas y autobuses de servicio público con pasajeros a bordo: “¡Aguerrida juventud democrática planta cara a la dictadura de Maduro!”.

Cuando el presidente Maduro afirma sentir la presencia del espíritu de Hugo Chávez, encarnado en un pajarillo libertario, los titulares salen en cascadas de mofa y burla: “Maduro es un orate”.

Cuando el apostólico Pedro Pablo K afirma en Estados Unidos, que salvo Venezuela, América Latina es un perrito tranquilo, echado y somnoliento en su alfombrita, al pie de su amo: “Silencio total”. Y al columnista político Bruce, —experto en psicoanálisis— se le escapa el bocado de analizar in profundis, por qué, un sujeto que personifica a la nación, le pone a su mascota, (un perrito), el mismo nombre que la nación; o sea: “Perú”.

Dada la íntima relación entre los medios de comunicación y las encuestas que miden el pulso de la opinión pública, por qué, en vez de preguntar trivialidades sobre de qué color era el caballo blanco de tal o cual ministro, por qué no preguntan si los peruanos están de acuerdo en preocuparse más por la situación de Venezuela, que por la seguridad ciudadana local. Por qué no se atreven a preguntar cuántos peruanos creen que el actual Presidente es cómplice del prófugo ex presidente Toledo. Y por qué es que un presidente con tanta llegada en el ejecutivo y legislativo estadounidense no hace nada para agilizar la extradición de su corrupto Jefe.

En el fondo, el asunto venezolano no es un tema baladí. En Venezuela se juega el futuro de la segunda independencia de América. A dos siglos de la independencia de los criollos frente a la metrópoli española, surge ahora la necesidad histórica de la independencia de la América mestiza, frente a la América criolla. Esto lo saben los dueños de los medios de comunicación y es comprensible que se aferren a los privilegios de “su Colonia”. Lo que es menos comprensible y hasta merecedor de lástima es la entusiasta participación de sus trabajadores, muchos de ellos, periodistas de prestigio y talento que han arriado sus banderas en la defensa de un orden caduco,  caracterizado por la corrupción generalizada que vive el Perú.

En cualquier caso,  sería injusto y poco cortés de parte de quienes simpatizamos con la Revolución Bolivariana y el legado del Comandante Hugo Chávez, dejar pasar todo este cargamontón sin agradecer tanta uniformidad en los ataques sobre el país llanero. Que enemigos irreconciliables se reconcilien en el Congreso peruano para censurar a la revolución venezolana, es un acto de grandeza, que refleja con nitidez en cual lado de la historia está ésta corrupta institución.

Nunca los venezolanos bolivarianos agradecerán suficientemente los esfuerzos que hace para su causa las constantes declaraciones vejatorias del hasta ahora judicialmente escurridizo ex presidente García. Que la cumbre del desprestigio político peruano se haga sitio en la vanguardia de defensores del status quo, es la garantía que la revolución bolivariana ha dado certeramente en el blanco.

 

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Cosas divinas http://localhost:8000/elbuho/2017/05/11/cosas-divinas/ http://localhost:8000/elbuho/2017/05/11/cosas-divinas/#respond Thu, 11 May 2017 00:00:00 +0000 Gárgola sin pedestal]]> http://localhost:8000/elbuho/?p=16848   En el Perú se afirma de modo incuestionable la existencia de Dios; además se le atribuye la nacionalidad local; o sea, que el Altísimo es peruano; los amantes de lo superlativo dirán que es peruanazo. De lo que no hay evidencia hasta ahora es sobre la ubicación de su DNI y más aún, de […]

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En el Perú se afirma de modo incuestionable la existencia de Dios; además se le atribuye la nacionalidad local; o sea, que el Altísimo es peruano; los amantes de lo superlativo dirán que es peruanazo. De lo que no hay evidencia hasta ahora es sobre la ubicación de su DNI y más aún, de su pasaporte, documento imprescindible en estos tiempos de tanto quehacer mundano. Pero mientras aparecen éstos y otros documentos, mejor sería buscar indicios de su divina manifestación.

Y aunque se afirma que sus designios son inescrutables, un servidor ha encontrado en los registros de la prensa y radio peruanas que el Altísimo no solo es peruano sino que además, como todo buen peruano moderno y emergente, es clasista; y no del tipo de dirigente sindical antiguo, sino de los del otro lado; de los que penalizan a los pobres, volviéndolos más pobres, y gratifican a los que casi todo poseen con nuevas gangas y beneficios.

No de otra manera se puede interpretar que miembros de congregaciones religiosas al unísono con corporaciones mediáticas coincidan en señalar los estragos de la naturaleza como castigo divino y dura prueba que pone Dios al Perú; pero que el país saldrá adelante si corrige lo que enoja a Dios y si se ponen todos la misma camiseta y luchan como una sola fuerza en este partido contra el infortunio.

Lo que no dicen ni explican unos ni otros es el carácter clasista de la acción divina, porque con el castigo, los pobres de las zonas afectadas súbitamente han sido degradados hacia abajo. Y este descenso no solo les ha privado del status social sino que además excluye la responsabilidad del mundo industrializado en el calentamiento global que intensifica el carácter cíclico de estos eventos; por si fuera poco, les ha quitado el foco de atención que habían puesto sobre la procedencia de la fortuna que disponen quienes detentan el poder en el país.

Días antes del azote celestial la clase política peruana había entrado en pánico; no solo los ex mandatarios sino empresas señeras del país se arrimaban unas a otros como tambaleantes fichas de dominó prestas a caer una detrás de la otra en medio de la vergüenza pública; pero hete aquí el Dios clasista que viene en su ayuda, sacándolos del escándalo y poniendo en su lugar la desgracia de las poblaciones afectadas.

Por si fuera poco, el mismo mandatario, el apostólico Pedro Pablo K, (que tenía en el directorio de su ONG nada menos que  al Delivery Boy de la coima, Jorge Barata,  y que —por supuesto— no puede ser cómplice porque no sabía nada de las habilidades de contabilidad en negro del ejecutivo brasilero), resulta mediáticamente beneficiado con un importante repunte de aprobación popular y junto con el también se elevan las nuevas oportunidades para la construcción,  el sector donde precisamente el erario público ha perdido el norte y la bolsa.

O sea, a partir de ahora todo es cuestión de buen managment, nada de perder el tiempo buscando culpables o auditando el pasado. O sea, las cosas se harán bien y con cero corrupción y punto.

Y como ellos y los medios lo dicen, sin duda habrá de ser así. A estas alturas, el actual gobierno habrá terminado de creerse que es una entidad distinta a los gobiernos de Fujimori, García, Toledo y Humala; pero no hay que llamarse a engaño, por muy diferentes que parezcan son los elementos componentes de un mismo conjunto: el sistema, es decir la cleptocracia.

Sergio Moro, el juez brasilero de Lava Jato, por si acaso, nos ha dejado el perfil delictivo de esta casta: no pueden con su genio; ni aunque les quemen el pico. No importa cuán serios se pongan, son cacos en serie, sucesivos, donde pican una, pican siempre, para ello cuentan hasta con la ayudita de Dios que les ha dado ahora una nueva oportunidad para empezar de nuevo con la Re-Corrupción del país.

 

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