Columnas>La Isla de Jonás Archives - El Buho http://localhost:8000/elbuho/seccion/columnas/columnasla-isla-de-jonas/ Fri, 05 May 2017 00:00:00 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.0.2 http://localhost:8000/elbuho/wp-content/uploads/2022/10/favicon.png Columnas>La Isla de Jonás Archives - El Buho http://localhost:8000/elbuho/seccion/columnas/columnasla-isla-de-jonas/ 32 32 La refundación de la Izquierda Peruana http://localhost:8000/elbuho/2017/05/05/la-refundacion-de-la-izquierda-peruana/ http://localhost:8000/elbuho/2017/05/05/la-refundacion-de-la-izquierda-peruana/#respond Fri, 05 May 2017 00:00:00 +0000 La Isla de Jonás]]> http://localhost:8000/elbuho/?p=16771 Por primera vez después de 30 años una nueva generación – que en su mayoría eran niños o aún no habían nacido cuando las organizaciones populares, estudiantiles y de trabajadores se estructuraban políticamente-;  está en la real posibilidad de crear una alternativa de Izquierda en el país. Una situación inédita para toda una generación que […]

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Por primera vez después de 30 años una nueva generación – que en su mayoría eran niños o aún no habían nacido cuando las organizaciones populares, estudiantiles y de trabajadores se estructuraban políticamente-;  está en la real posibilidad de crear una alternativa de Izquierda en el país.

Una situación inédita para toda una generación que tuvo en la organización Izquierda Unida, a inicios de la década de 1980, el referente más cercano a posiciones progresistas como protagonistas de la política nacional.

El surgimiento de Izquierda Unida significó también el inicio de movilización y posterior organización de importantes sectores de la sociedad peruana. No únicamente intelectuales, estudiantes o sectores obreros y sindicales, sino importantes niveles de organización a nivel de sociedad, mujeres, jóvenes; lo que empezaba a construirse era un sentido de ciudadanía.

Todo ello se detiene, en un primer momento ante el rompimiento de Izquierda Unida, el “problema de la unidad de la izquierda” tras la derrota en las elecciones de 1985 ante el APRA. Pero el golpe que termina liquidando la posibilidad de una propuesta política de Izquierda lo constituye definitivamente el accionar de Sendero Luminoso.

Se ha referido, y con razón; que la falta de un deslinde claro con la violencia terrorista de Sendero Luminoso fue el mayor error de la Izquierda en los años de la violencia política en Perú. Fue este hecho, esta inacción, la que ha servido para que los sectores más conservadores de la sociedad, y el fujimorismo en especial; propagaran la satanización de la Izquierda, la tipificaran como antagonista a la Democracia y difundieran una serie de prejuicios en torno a ella.

Es cierto también que la Izquierda no hizo nada por contrarrestar esta campaña que ha instalado profundos prejuicios en la sociedad con respecto a las organizaciones de izquierda.

El deslinde con el tipo de sociedad -que si bien no era muy claro por entonces, razón por la cual entre otras cosas no se lograba la ansiada unidad- que postulaba la Izquierda y el que postulaba el terrorismo nunca fue contundente.

Hasta antes de 1980, cuando Sendero Luminoso hiciera su mediática aparición, quemando las ánforas de las elecciones en la comunidad de Chuschi y con los perros colgados en los postes de electricidad en la ciudad de Lima; los grupos de izquierda no se diferenciaban de la predica senderista.

Para la mayoría de partidos que ya constituían Izquierda Unida la participación en elecciones y el “escenario Democrático” eran eso, una estación hacia un camino cuyo destino final tenía otra connotación; en los términos de entonces, participar en elecciones era parte de una estrategia para la captura del poder.

Hasta entonces con Sendero Luminoso la Izquierda  también compartía que la única vía para la toma del poder real era la lucha armada. Los dirigentes de la izquierda tenían eso como principio y así formaban a sus militantes. Las generaciones de izquierda de los años 60, 70 y 80 teníamos como objetivo hacer la revolución para conquistar el poder y establecer la dictadura del proletariado. Los cantos y las consignas de la cultura de la izquierda en esos años hablaban de jóvenes preparándose para la revolución social. Era así, hasta que a partir de 1980 Sendero Luminoso anunció el inicio de la “lucha armada” y lo que fueron consignas y cánticos mostraron el rostro más fiero del fundamentalismo, del odio y de la muerte.

Esas consignas totalitarias, excluyentes, infectadas de muerte nos reventaron en el rostro y han provocado la herida más profunda en el espíritu del pueblo peruano al que la izquierda decía y ha querido representar.

Esa deuda no ha sido aún saldada. Esa es una página que no puede pasarse y si bien esa tarea le correspondió a la dirigencia histórica de la Izquierda Peruana, por la responsabilidad ante toda su militancia y por la responsabilidad de su propuesta de sociedad; la refundación de la Izquierda pasa también por tener este gesto histórico, de manera pública y de cara al país, por parte de esta nueva generación de Izquierda.

Desde mediados de los años 80 la Izquierda peruana perdió capacidad de representar una propuesta coherente en la política peruana; devino en una Izquierda sin norte, sin liderazgo y sin la entereza y dignidad de reconocer su profundo error.

Mientras gran parte de los dirigentes de la Izquierda buscaban un espacio para reinventarse, muchos de ellos, reciclándose en la política y otros en el discurso desarrollista de las Ciencias Sociales, las bases de Izquierda pasaban por la experiencia de defender sus organizaciones, a nivel barrial, estudiantil, obrero, etc. en medio del terrorismo de Estado del fujimorismo y el terrorismo fanático de sendero luminoso.

En medio de ese escenario algunos dirigentes se quedaron junto a sus bases. La dirigente más representativa de todos ellos fue salvajemente asesinada justo por ser la única que enrostró al terrorismo con el argumento que la Izquierda debió haber enarbolado en esos años, y que ahora debe ser una de las consignas para la refundación de la izquierda peruana.

María Elena Moyano lo dijo sin dudarlo: “La revolución es afirmación a la vida, a la dignidad individual y colectiva; es ética nueva. La revolución no es muerte ni imposición, ni sometimiento ni fanatismo. La revolución es vida nueva, es convencer y luchar por una sociedad justa, digna, solidaria al lado de las organizaciones creadas por nuestro pueblo”.

Y por eso la mataron, por ello quisieron desaparecerla después de muerta haciendo explotar su cuerpo con dinamita; pero es su mensaje el que debe quedar esparcido entre nosotros; “la revolución es afirmación a la vida”.

Y es este concepto, de múltiples dimensiones, el que marca esta etapa de la Izquierda peruana y el que lo diferencia de la izquierda conservadora, la izquierda anquilosada, patriarcal, excluyente,  que de tanto mirarse en el rostro de las dictaduras ha terminado pareciéndose a todo aquello contra lo que combatió.

DIFERENCIARSE DE LA “IZQUIERDA CONSERVADORA”

La izquierda conservadora jamás ha imaginado el país que quiere construir, solo ha definido tácticas que le permitan asaltar un poder en el cual instalarse para que nada cambie y la estructura siga siendo la misma.

Apropiándose de la representación “del pueblo” y “el proletariado” la izquierda conservadora no busca cambiar el sistema, sino los roles dentro del mismo sistema. Lo que sintetizó ese objetivo ha sido la consigna referida a la “dictadura del proletariado” para lo cual sendero luminoso –el sector  esencialmente más conservador de la izquierda peruana- tenía una formula más sincera: “salvo el poder todo es ilusión”.  Y ese pragmatismo llevó incluso a que cuando se estructuró el poder fujimorista, diversos operadores políticos de la izquierda conservadora en los años 90 terminaron articulando la conexión entre el fujimorismo y las organizaciones populares. El trabajo de organizarle una base social popular al fujimorismo se lo hicieron operadores políticos de esta ortodoxa izquierda conservadora.

Lo que queda de la izquierda conservadora es su capacidad de sobrevivencia en base a consignas y etiquetas, la última de ellas le permitió alinearse, ordenadamente; detrás del título de “socialismo del siglo XXI”, disfrutando irresponsablemente de espacios de poder pero incapaz, como siempre; de generar cambios estructurales.

La izquierda conservadora necesita mantener la estructura patriarcal de la sociedad, porque ello le garantiza el poder. Una Izquierda revolucionaria, dentro de un Perú nuevo debe romper con las estructuras patriarcales en todos los ámbitos. Debe desarrollar una autentica feminización de la política  para que esto sea posible, para que la revolución sea “la afirmación de la vida”.

La política tradicional, y dentro de ella la izquierda conservadora imparte órdenes a partir del mandato en el poder; contrariamente a ello, la feminización de la política nos obliga a alcanzar la hegemonía del poder; lo que desde movimientos indígenas como el zapatismo mexicano se conoce como “mandar obedeciendo”.  (Lo que todos comprendemos que se debe hacer, no aquello que se impone que se debe hacer).

Una Izquierda que no rompa con la estructura patriarcal no tiene sentido.

La izquierda conservadora ha requerido la homogeneidad para mantenerse; la política del “partido y el pensamiento único” es su extremo. Nada más absurdo en una organización de Izquierda en el Perú, uno de los países más diversos del continente.

La posibilidad de una sociedad nacional peruana solo puede darse en “la unidad de lo diverso” y si la Izquierda peruana quiere ser la representación de esa sociedad sólo puede serlo en la diversidad, en la representación de esa diversidad; una propuesta sólida, coherente y unitaria de lo diverso.

La Izquierda revolucionaria debe representar esa diversidad social, deslindando con la propuesta excluyente de la “organización clasista” que aun enarbola la izquierda conservadora.

Debe representar la diversidad sexual, no como una muestra de “tolerancia” sino como  el ejercicio y el reconocimiento de un derecho ciudadano.

Debe representar nuestra diversidad étnica no solo como una herencia histórica; sino como la necesidad de re-aprender valores y paradigmas de nuestros pueblos tradicionales para que un nuevo mundo sea posible. Los Pueblos Indígenas son la última frontera en el mayor desafío de la Humanidad, el cambio climático.

La “agenda medio ambiental” no es únicamente otro capítulo en la propuesta de la Izquierda, es el eje para poder plantear una alternativa de país en medio de circunstancias medioambientales en las que el Perú es uno de los países más vulnerables a estos cambios. El paradigma del extractivismo como la única posibilidad de generación de riqueza, para una distribución equitativa y un Estado de bienestar, ya no funciona. Es necesario un nuevo paradigma en el que la temática  medio ambiental atraviesa la propuesta económica, política, social, cultural.

Es absurdo también que una Izquierda nueva en el Perú continúe siendo expresión política del centralismo; sin la construcción de auténticos y firmes liderazgos regionales, esta Izquierda que tiene su más fiel base social fuera de Lima no tiene ningún sentido.

Una refundación de la Izquierda peruana es posible y necesaria hoy más que nunca, rompiendo definitivamente con la izquierda conservadora; con una importante presencia femenina en sus liderazgos, con una necesaria representación de la diversidad social, sexual, étnica; con el claro objetivo que  otro  mundo es posible, tiene que serlo!, porque los paradigmas de este sistema y sus estructuras, ya no funcionan.

 

 

 

 

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Si tuviera un martillo… http://localhost:8000/elbuho/2016/06/29/si-tuviera-un-martillo/ http://localhost:8000/elbuho/2016/06/29/si-tuviera-un-martillo/#respond Wed, 29 Jun 2016 00:00:00 +0000 La Isla de Jonás]]> http://localhost:8000/elbuho/?p=12731 (…) “martillo de justicia, campana de libertad, y una canción, de paz.” Como sucede con las canciones que uno escucha por primera vez, esta versión tan popular que se tituló simplemente “El Martillo” se la atribuíamos sin dudas ni murmuraciones al genio creativo de Víctor Jara. Sin embargo la ignorancia escondía otro héroe entrañable y […]

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(…) “martillo de justicia, campana de libertad, y una canción, de paz.”
Como sucede con las canciones que uno escucha por primera vez, esta versión tan popular que se tituló simplemente “El Martillo” se la atribuíamos sin dudas ni murmuraciones al genio creativo de Víctor Jara.
Sin embargo la ignorancia escondía otro héroe entrañable y la historia de una mutua admiración entre creadores de la cultura popular.
“If I had a hammer” fue la canción original escrita en 1949 por Pete Seeger, uno de los padres de la música folk en los Estados Unidos e inspirador de artistas como Bob Dylan.
Su canción, en medio de la Guerra Fría y la “caza de brujas” contra todo aquello que oliera a “comunismo”, en los años 50; no pasaba del círculo de activistas y miembros del movimiento progresista norteamericano.
Fue una década después, y en medio de la efervescencia de los años 60 que el grupo “Peter, Paul and Mary” le imprimiera otra estructura y la popularizara hasta convertirla en un himno de los movimientos sociales como la lucha por los derechos civiles y las protestas contra la guerra de Vietnam.
Por esas mismas fechas, el año 1963; si “Peter, Paul and Mary” ubicaron la canción en la lista de los 10 temas más populares, un músico de origen mexicano, Trini López; fue quien imprimiéndole mayor energía a la música la llevó al puesto número 1. El ritmo superaba el mensaje y “If I had a hammer” fue un tema muy bailado.
Fue en 1969, cuando Víctor Jara era el director musical del grupo Quilapayun; que se graba “El Martillo” la versión tan popular del naciente movimiento de la Nueva Canción, o “canción comprometida”; que fue a la vez la banda sonora del movimiento político, Unidad Popular, que reuniendo a diferentes grupos de izquierda llevó al poder al presidente Salvador Allende en 1970.
Esa experiencia histórica de un gran movimiento popular capaz de llegar al poder por la vía democrática no podía ser permitido, en Chile ni en ningún punto del planeta, por ello el castigo debería ser ejemplar. Y vaya que lo fue. Se tomaron 3 años para traerse abajo la decisión de la mayoría de un país a un costo de odio y sangre que ha dejado heridas aun sin sanar.
Una de esas heridas abiertas ha sido Víctor Jara. Víctor prisionero, Víctor insultado, golpeado, torturado; sus manos destrozadas a culatazos, su boca reventada en sangre para impedirle que cante.
Un año después que su cuerpo fuera encontrado junto a otros dos, al costado de unos matorrales; y que el mundo constatara consternado el horror que se vivía en Chile; Pete Seeger devolvió el homenaje a Víctor.
Seeger recibió la traducción, al ingles; del último poema que escribiera Víctor Jara la misma mañana en que le iban a matar dentro de la prisión en la que se había convertido el Estadio Chile.
El cantante, pegó con una cinta el papel con la letra en el micrófono e hizo un acompañamiento con guitarra. Desde entonces cantó ese poema de Víctor en cada lugar donde se presentaba.
Está en la red el audio de una de estas versiones en la que, quien traduce al castellano el texto es Leon Gieco.
Víctor escribió ese texto antes de recibir 44 balazos, uno de ellos directamente a la nuca y que le causaría la muerte. Desde el lunes pasado, en Florida, EE.UU., al final del juicio contra los asesinos de Víctor Jara; conocemos el nombre del oficial militar que realizó el disparo.
“¡Canto, qué mal me sales / cuando tengo que cantar espanto! / Espanto como el que vivo / como el que muero, espanto.” (parte del último poema escrito por Víctor Jara)

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El fujimorismo no es la mitad del país   http://localhost:8000/elbuho/2016/06/15/el-fujimorismo-no-es-la-mitad-del-pais/ http://localhost:8000/elbuho/2016/06/15/el-fujimorismo-no-es-la-mitad-del-pais/#respond Wed, 15 Jun 2016 00:00:00 +0000 La Isla de Jonás]]> http://localhost:8000/elbuho/?p=12482   No voy a escribir sobre fútbol…o quizás sí…puesto que después del pánico electoral, pan y circo siempre encabezan el menú. En todo caso sería lamentable comprobar que hay victorias que, a pesar de haberse logrado con trampa, por lo menos no nos ruboricen. O peor aun; que a pesar de no haber ganado nada, […]

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No voy a escribir sobre fútbol…o quizás sí…puesto que después del pánico electoral, pan y circo siempre encabezan el menú. En todo caso sería lamentable comprobar que hay victorias que, a pesar de haberse logrado con trampa, por lo menos no nos ruboricen.

O peor aun; que a pesar de no haber ganado nada, sino de habernos salvado de todos los males, aparezcamos dispuestos a celebrar algo, saltando de alegría mientras el abismo sigue donde siempre, al borde de donde nosotros proyectamos nuestra entusiasta sombra.

El abismo sigue allí y no nos alejaremos de él si no tomamos la decisión de hacer algo tan simple como lograr que la ley se cumpla. Las evidencias aparecidas durante el proceso electoral deben ser investigadas, los culpables sancionados y ellos, junto a los responsables políticos –porque una responsabilidad política también merece sanción, basta ya de la desfachatez de desembarazarse de la responsabilidad con decir “es el secretario general y financista de mi partido, pero no le he preguntado de donde procede su fortuna”-  deben ser impedidos de postular a puesto público alguno.

Lo que sucede en estos días es que, a pesar de los resultados, quienes fueron rechazados por la votación están ensayando la manera de darle vuelta al mismo y terminar ganando con trampa.

Para ello están sembrando la idea que las elecciones demuestran que el país esta dividido en dos y que el fujimorismo representa el 50%; en una situación como esa entonces lo responsable es dialogar, “co-gobernar”, dirán los más cínicos.

Falso.

Absolutamente falso. El fujimorismo tiene la mayoría en el Congreso únicamente porque la cifra repartidora le favorece a pesar que solo el 26% del total padrón electoral votó por su representación. Únicamente el 26% votó por ellos. Y a pesar de ello, aceptaron a regañadientes el resultado; se victimizaron y se atrevieron a amenazar con aquello de que “somos los dueños del Congreso”.

Pues que les quede claro, solo el 26% votó por el fujimorismo, ¼ del total del padrón electoral. No son dueños de nada. Pero aun así están articulando un discurso que les permita ganar al no ser investigadas una serie de irregularidades que rodearon su campaña.

¿Es “odio” y es “resentimiento” exigir que los indicios de delitos sean investigados y sancionados?

Para salvar al país del fujimorismo, en la segunda vuelta electoral se unieron sectores opuestos a pesar de la diferencia del modelo de sociedad que postulan. Lo que determinó esa unidad fue la aparición de esos groseros indicios de delito; ¿no es acaso lógico, ahora, que nuestra obligación como sociedad sea que esos indicios sean investigados y sancionados?

¿Nos unimos para evitar un Estado fallido o solo para favorecer un candidato?

Entre las diferentes frases en la semana final de elecciones, invocando las personalidades trascendentales de nuestra historia o llamando desesperadamente a nuestra conciencia; recuerdo una que  ilustraba el impacto del inédito llamamiento de la izquierda a apoyar la candidatura de la derecha.

El mensaje hablaba de un niño que preguntaba a su padre por qué la candidata de la izquierda pedía al país el voto para el candidato que había sido su competidor y era contrario a ella; el padre le decía que, como en el futbol; no importa si son dos equipos rivales, cuando  se trata de defender la camiseta del Perú ambos son un mismo equipo.

Estuvimos al borde de un abismo en el que nos pusimos nosotros mismos y en el que dejamos que nos pusieran los mismos operadores de siempre, muchas veces sin la menor reacción de la sociedad que un simple gesto indignado.

Hasta cierto punto estamos convirtiendo en parte de la tradición política que cada 5 años tengamos que salir desesperadamente a evitar que el poder vuelva a caer, nuevamente, en manos de la mafia fujimorista.

¿Esperaremos otros 5 años para nuevamente decir que “estamos en el mismo equipo y todos jugamos por el Perú”?; de hacerlo únicamente demostraremos que ese pánico conocido y la letanía de “hacerlo por el país” es la marca de nuestra hipocresía.

Si vamos a cambiar esta actitud, que nos lleva ya 16 años; debemos empezar desde ahora; y no es una tarea únicamente del gobierno; es una tarea de la ciudadanía.

Y es la ciudadanía la que debe exigir, que en estos 5 años, se haga algo simple y necesario: aplicar la ley, la justicia; que impida nuevamente a la mafia, la corrupción y nuevos aliados ligados al narcotráfico, estar tan cerca de apoderarse del Estado.

Muy temprano se escucha ya, disfrazada de “mesura y madurez”, la voz de alguien diciendo que, como el proceso ha terminado, es tiempo de “pasar la página” y empezar  a “tender puentes” y terminar con esas “muestras de odio”.  Ese no es más que parte del mismo libreto mafioso que intenta hacerse con el poder absoluto, porque el poder legislativo ya se lo entregamos. Y si esa actitud viene del sector a quienes los ciudadanos hicimos ganar para evitar el narco-Estado; eso ya no es solo muestra de oportunismo o hipocresía sino la más vergonzosa complicidad.

Hay mucha tarea por hacer, son demasiadas y escandalosas las muestras del accionar mafioso que debemos empezar a resolver a primera hora; el tema de los congresistas electos con antecedentes por lavados de activos no puede quedar en la impunidad. De ser encontrados culpables, debe sacárseles del Congreso, reemplazarlos con sus accesitarios y aplicárseles la ley. Si dejamos pasar este tema, entonces ¿para qué pensar en construir cárceles si nuestra actitud es poner a los delincuentes en el Congreso?

El tema del financiamiento de la campaña fujimorista es vital dentro del funcionamiento de nuestra institucionalidad política y allí no puede haber “desconocimiento” de las cabezas visibles del fujimorismo, fundamentalmente de Keiko Fujimori; y ella tiene que asumir su responsabilidad, es la única manera de evitar que el crimen organizado acceda a la institucionalidad política. La investigación que la DEA realiza al financista del partido fujimorista, Joaquín Ramírez, y el accionar delincuencial de José Chlimper,  creando “pruebas” para limpiar al investigado, son hechos que involucran a las altas esferas fujimoristas y que resultaría suicida si lo dejamos sin resolver. En este, como en todos los casos, los responsables deben ser puestos en la cárcel e impedidos de por vida para acceder a cargos públicos.

El accionar del Jurado Nacional de Elecciones, durante todo el proceso, debe ser revisado y sancionado. Fue el JNE el que nos condujo, sistemáticamente, hasta el escenario del 5 de junio. Sacó de carrera a candidatos por motivos precisos; y por los mismos y más censurables motivos, decidió poner en la elección final a una de las candidatas. El contrato de la empresa de producción audiovisual para los debates electorales con un empleado de Vladimiro Montesinos, y la absolución del alcalde fujimorista, Luis Castañeda, después del proceso, a pesar del público proselitismo a favor de su candidata, fueron en la misma línea. El JNE fue juez y parte y eso no puede quedar en la impunidad; esa es otra tarea ciudadana.

Las elecciones han terminado pero no se ha ganado nada, no se trata de un triunfo; lo que hemos logrado, para nuestra suerte, es librarnos de una de las peores amenazas que pueda asolar a un país, convertirse en un Estado fallido; y no necesitamos embriagarnos de celebraciones, sino asegurarnos que esto no vuelva a ocurrir jamás. Y sobre todo, evitar que, luego de los resultados, el fujimorismo siga amenazando y trate de ganar aun habiendo perdido.

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De la bolsa de arroz al táper http://localhost:8000/elbuho/2016/06/08/de-la-bolsa-de-arroz-al-taper/ http://localhost:8000/elbuho/2016/06/08/de-la-bolsa-de-arroz-al-taper/#respond Wed, 08 Jun 2016 00:00:00 +0000 La Isla de Jonás]]> http://localhost:8000/elbuho/?p=12341   En 1947 Earl Tupper, químico estadounidense que popularizó las fiambreras de plástico; ya era millonario con sus productos, pero jamás imaginaría que al siglo siguiente de su invención, en Perú su producto, castellanizado como táper, simbolizaría la miseria espiritual en plena decadencia política. El táper ahora simboliza al fujimorismo; antes lo fueron las bolsas […]

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En 1947 Earl Tupper, químico estadounidense que popularizó las fiambreras de plástico; ya era millonario con sus productos, pero jamás imaginaría que al siglo siguiente de su invención, en Perú su producto, castellanizado como táper, simbolizaría la miseria espiritual en plena decadencia política.

El táper ahora simboliza al fujimorismo; antes lo fueron las bolsas de kilo de arroz con el que se compraron votos y se condicionaron voluntades. Hay quienes hablan de cierta evolución en el fujimorismo; pues debe ser eso, del kilo de arroz al táper.

A inicios de la Republica se compraban voluntades con “pisco y butifarra”, 200 años después y para conmemorar el bicentenario, el fujimorismo coronará el aniversario con plástico,  táperes  para todos!

El táper es una imagen, y como imagen representa estrategias de sobrevivencia para sectores que no tienen absolutamente nada y son muchos, el fujimorismo supo cómo mantener esos sectores de pobreza y convertirlos en su bolsón social, a punta de bolsas de arroz; ahora de táperes.

Pero esa imagen puede también extenderse a los más diversos sectores, un táper puede ser una concesión extractiva para una gran empresa, el táper puede ser una ley liberando el transporte, facilitando la instalación de “instituciones educativas” enriqueciendo a nuevos “emprendedores”,  un táper puede representar la eliminación de reglamentos medioambientales incómodos para empresarios que “solo buscan el desarrollo nacional”, y el táper más grande puede proteger los intereses del narcotráfico, eso ni dudarlo.

Una organización que puede garantizar algo como esto, no es un partido y mucho menos “renovado”, como insisten algunos politólogos; se trata de una plataforma política que sirve para los más variados intereses. El último de estos organismos reclutados, con su respectivo táper obviamente y debidamente uniformados, lo constituye los reservistas de Keiko. Una suerte de fuerza de choque militarizada y muy bien organizada que, como todo en el fujimorismo, requiere de importante financiamiento.

Los contactos para hacerlo los tenía el fujimorismo desde finales de los 90; el propio Vladimiro Montesinos se atribuye haber ideado la organización de los reservistas del ejército para garantizar la re-reelección de Fujimori en el año 2000.

Una de las investigaciones del periodista Edmundo Cruz, indica que  a mediados de 1999 se produce el extraño destaque del comandante Ollanta Humala desde Junín al fuerte Arica, en Locumba, Tacna.

“El destaque fue a pedido especial del jefe de la Tercera Región Militar de esa época, con sede en Arequipa, el general Abraham Cano Angulo, de la “promoción Montesinos”, dice el informe de Cruz (La Republica 03/01/2005)

Lo interesante es que la misión que se le habría encomendado a Humala fue la organización de los reservistas a nivel nacional. Cuando empieza la caída del régimen fujimorista, desde el cuartel en Locumba, Ollanta Humala encabeza un “levantamiento” contra el fujimorismo. Cuando todos los ojos estaban puestos sobre ese militar movilizándose, Vladimiro Montesinos escapaba en un yate con destino a Panamá. Tras esa movilización, Humala ingresa a la escena política y junto a él, los reservistas. Fundamentalmente en el sur y durante el gobierno de Alejandro Toledo los reservistas fueron la fuerza de choque de las movilizaciones en contra de la privatización de servicios públicos. Una vez que Ollanta Humala llega al poder, y así como se deshizo de sus aliados de izquierda, dejó también en la orfandad a los reservistas que fueron su primera base social.

Abandonados, sin protagonismo y desorganizados, hoy el fujimorismo los ha recuperado para sus, aun inciertos, propósitos. Otro táper bien tapado.

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La muy peruana vocación suicida http://localhost:8000/elbuho/2016/06/02/la-muy-peruana-vocacion-suicida/ http://localhost:8000/elbuho/2016/06/02/la-muy-peruana-vocacion-suicida/#respond Thu, 02 Jun 2016 00:00:00 +0000 La Isla de Jonás]]> http://localhost:8000/elbuho/?p=12235 Tenemos que estar a las puertas del abismo oscuro, profundo, escarpado; en la boca del hueco sin fondo donde deben aun resonar los gritos de las víctimas de los asesinos de siempre; tenemos que ponernos al borde de esa fosa clandestina para recién darnos cuenta que nuestra apatía, nuestro dejar hacer; y nuestro no hacer […]

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Tenemos que estar a las puertas del abismo oscuro, profundo, escarpado; en la boca del hueco sin fondo donde deben aun resonar los gritos de las víctimas de los asesinos de siempre; tenemos que ponernos al borde de esa fosa clandestina para recién darnos cuenta que nuestra apatía, nuestro dejar hacer; y nuestro no hacer nada (“porque así son todos pues”), nos llevaron muy lejos, y ahora no sabemos si podemos salvarnos.

El Perú pasó, de ser “un país adolescente”, a desarrollar una obsesiva vocación suicida, a desbaratarlo todo cuando estábamos a punto de lograrlo. Cuando recién empezábamos a caminar por la senda democrática, a pesar de sendero; el dinamitazo asesino al sistema no lo puso el terrorismo sino el autócrata Fujimori, el dictadorzuelo; destruyó la democracia y corrompió absolutamente todas las instituciones. Y la mayoría, que fue enorme; lo aplaudió, lo siguió, lo idolatró.

Después del gobierno de transición de Valentín Paniagua, el único presidente decente del que tengo memoria; nuestra vocación suicida como sociedad empezó a desarrollarse a grandes trancos y jamás cerramos las puertas a la época de espanto que fue el fujimorismo. Fuimos indolentes al latrocinio, al saqueo de nuestro país, a la destrucción de nuestras instituciones democráticas; a la captura y corrupción de nuestra Policía y nuestras Fuerzas Armadas, al desamparo de todas nuestras víctimas; indolentes a la memoria de todos nuestros muertos.

Y así hemos seguido estos años, volvimos a poner en el poder, sin remordimiento alguno; a quien puso a Fujimori en el escenario político, porque lo necesitaba. A pesar de haber destruido la economía peruana a niveles que solo ocurrieron tras la derrota de la Guerra del Pacífico, Alan García volvió a apoltronarse en el sillón presidencial, y con eso institucionalizamos la impunidad a los más altos rangos del poder.

Al día de hoy el fujimorismo reciclado, más cínico, más corrupto, más peligroso está a punto de conseguir el poder absoluto y lo más lamentable es que algunos reaccionan haciéndose una pregunta de cliché: “qué estaremos pagando?”

¿Qué estaremos pagando?, pues estamos pagando el no ser un país inclusivo, el ser excluyentes, estamos pagando el convencimiento que fuera de Lima solo existe un Perú de ciudadanos de “segunda clase” y al que volvemos la mirada únicamente cuando, bajo su suelo, se encuentra la riqueza que pertenece a “todos los peruanos”, sobre todo a los de “primera clase”.

Estamos pagando la humillación de millones de peruanos viendo estupefactos cómo, mientras un grueso de la población continúa en la pobreza y padece hambre, el otro grueso no tiene mejor idea que celebrar “el día del pollo a la brasa”. Estamos pagando la indolencia, la falta de memoria, la estupidez supina de tirar al tacho un valioso documento, resumen de nuestra historia reciente, e incumplir cada una de las recomendaciones del informe final de la CVR. Estamos pagando la tergiversación y el absurdo convencimiento que el país es una marca, un mero producto que puede venderse al precio que fuere. Estamos pagando el desprecio a la cultura y el menosprecio por nosotros mismos; hemos dejado que los medios de comunicación nos convenzan que para sentirnos apreciados debemos ser blancos, jóvenes, vulgares e ignorantes y que cuestionar eso es “atentar contra la libertad”. Estamos pagando el habernos vuelto adictos a consumir todo el excremento que a diario nos dan las radios, los canales de tv y los periódicos, sin la más mínima mueca de asco. Estamos pagando el aceptar tanta miseria sin reacción alguna.

Estamos pagando el no haber tenido el coraje de desmontar la maquinaria mafiosa que articuló la dupla Fujimori-Montesinos durante 10 años en todo el aparato del Estado. Estamos pagando, por ejemplo, qué intereses subalternos digiten la justicia en el país, en casi todas las instancias, haciendo inoperante cualquier intento por combatir la corrupción. De otra manera no se explican la prescripción de casos emblemáticos, el archivamiento de procesos de escándalo, las sentencias benignas o la simple inacción de quienes deberían perseguir los verdaderos delitos contra la sociedad.

En el Perú la impunidad es la divisa de la justicia y es justamente el actual proceso electoral el que sirve como claro ejemplo de ello. Desde el inicio del mismo y en sus dos etapas el Jurado Nacional de Elecciones, JNE, se convirtió en juez y parte, y nos ha conducido de manera sistemática hasta este escenario. Sacó de carrera candidatos que entorpecían el camino del fujimorismo, y por las mismas y peores razones desestimó acusaciones contra la candidata Fujimori, no investigó los orígenes del financiamiento de la campaña fujimorista y ha permitido que se elija congresistas, en el fujimorismo, a investigados por lavados de activos. Ahora termina rematando su jornada con el mismo gesto de la candidata Fujimori, sin el mínimo rastro de vergüenza ante lo evidente; se descubrió que el director de cámaras del primer debate era el mismo personaje que filmaba los “vladivideos” para Montesinos, en la época del primer Fujimori, y se descubrió también que la productora de ese personaje producía el programa en TV donde se alteró un audio para desmentir una prueba que sirve para la investigación que la DEA sigue al financista y secretario general del fujimorismo, Joaquín Ramírez (la prueba fraudulenta la entrego José Chlimper, quien reemplazó a Ramírez). El JNE no ha dicho nada al respecto y para el segundo debate volvió a contratarlo y además a pagarle con dineros públicos.

¿Y al JNE no le va a pasar nada?, bueno, si gana Fujimori es evidente que no le va a pasar nada. Eso también estamos pagando.

Un país así puede obsesionarse por el suicidio. Pero si aun no lo ha hecho; si aun no ha materializado su obsesión, es porque todavía existen peruanos para quienes gobierno y narcotráfico son cosas que no van juntas. Todavía deben ser más los que consideren que  minería informal depredadora de la Amazonía y desarrollo no pueden sostenerse. Aun debe existir un mayoritario número de ciudadanos que consideren que es un error, y un horror, tomar como disculpa el tema de inseguridad ciudadana para hacer uso de reservistas paramilitares, cuyo verdadero fin sería intimidar a sus opositores, al mejor y potenciado estilo del grupo Colina.

Si aun no nos hemos suicidado como país es porque definitivamente hay una mayoría que comprende que tener como presidenta a una mentirosa compulsiva sería no solo una vergüenza, sino la repetición de todos los latrocinios, las matanzas, las fugas y el desprecio a los peruanos que ya vivimos  en el más espantoso capítulo de nuestra historia. Si no lo hemos hecho aun es porque desde el borde de este abismo en el que hoy estamos parados aun se escucha el eco del espanto, de peruanos y peruanas que no tenían vocación suicida, que amaban la vida y a pesar de ello, se la negaron.

Esa es la más importante deuda que debemos pagar; y esa deuda se salda reconstruyendo el país, fundando una verdadera República, recuperando y fortaleciendo las instituciones de la Democracia y tomando la decisión de cerrar definitivamente el paso  a una mafia que destruirá el Estado, llenará las calles de su ostentación, seguirá repartiendo sus miserias, multiplicará la vulgaridad donde pueda vérsela, oírsela, leérsela; el dinero fácil y sucio terminará enfrentando poderes mafiosos locales y cuando queramos preguntarnos, “como llegamos a todo esto?” será demasiado tarde. Pero somos más y el domingo solo podemos impedirlo votando por el Perú; no por el suicidio del Perú.

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¿Qué es el fujimorismo finalmente? http://localhost:8000/elbuho/2016/05/22/que-es-el-fujimorismo-finalmente/ http://localhost:8000/elbuho/2016/05/22/que-es-el-fujimorismo-finalmente/#respond Sun, 22 May 2016 00:00:00 +0000 La Isla de Jonás]]> http://localhost:8000/elbuho/?p=12060   Ante el escenario perverso y de perversidades de los últimos días; a solo algunas semanas de decidir el destino de los próximos 5 años del país, la pregunta “¿cómo caímos tan bajo?”, suena patética. Si supiéramos “cómo”, no lo habríamos repetido tantas veces en nuestra historia. El fujimorismo es la primera mayoría en el […]

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Ante el escenario perverso y de perversidades de los últimos días; a solo algunas semanas de decidir el destino de los próximos 5 años del país, la pregunta “¿cómo caímos tan bajo?”, suena patética.

Si supiéramos “cómo”, no lo habríamos repetido tantas veces en nuestra historia.

El fujimorismo es la primera mayoría en el poder legislativo y podría ser una mayoría absoluta si alcanza el poder ejecutivo, del cual se encuentra a un paso.

Y todo ello en medio de las peores confirmaciones de las dudas que genera la hija del preso Fujimori. La mayoría de candidatos en la lista fujimorista cuenta con antecedentes de corrupción o han estado en medio de procesos de esa naturaleza; la misma candidata no es una persona cuyos antecedentes generen confianza, sin oficio conocido, sin esclarecer el origen de los dineros que se usaron para pagar su educación y la de sus hermanos, las relaciones de sus círculos más cercanos con el crimen organizado no es el origen de comentarios, sino la existencia de una investigación oficial de parte de la organización internacional más importante en el tema de narcotráfico; la manera lumpenesca de actuar, de parte de sus seguidores; en las redes sociales, sin tener el mayor escrúpulo siquiera para utilizar a las propias hijas de la candidata, la confrontación de afiebrados intereses personales con su propio hermano -quien se autoproclamó para una candidatura el 2021- no la han hecho caer en la aceptación de la mayoría de peruanos. Por el contrario, la mantienen firme.

¿Qué es esto?, ¿qué es el fujimorismo, finalmente? El politólogo Steve Levistky ha venido sosteniendo que con Keiko Fujimori, el fujimorismo ha logrado construir un partido y se ha renovado ante el electorado. Creo que nos está sucediendo lo que les pasa a los mexicanos con el PRI. Una amiga de este maravilloso país me decía que el PRI es una de las maneras de ser de los mexicanos, la peor de todas ellas. Pues el fujimorismo parece la expresión más retorcida de “lo peruano”. No creo que es un partido político, es más bien una plataforma política que permite proteger una diversidad de intereses. Una estructura política sin ideología, sin principios y por lo que puede apreciarse, sin control, capaz de garantizar la inversión sin mayores riesgos ni reglas para un gran empresario, o para un “emprendedor” de la minería informal o para algún traficante de terrenos diestro en funciones de operador político como dirigente de asentamiento humano.

La falta de escrúpulos no tiene fondo en el fujimorismo; si para desacreditar la Marcha de los 4 suyos, en el año 2000; antes de la caída de su gobierno, el fujimorismo tuvo que incendiar una de las sedes del Banco Central de Reserva con 6 personas dentro; ahora en el 2016 no lo han pensado dos veces a la hora de armar una publicidad injuriosa en las redes sociales que los colocaba como víctimas.

Utilizaron la muerte de 6 personas para victimizarse contra la Marcha de los 4 Suyos, y en esta oportunidad fabricaron un mensaje que difundieron por internet atribuyéndoselo al colectivo “No a Keiko”. Colocaron la siguiente frase: “Si la rata es presidente, estas ratitas muy pronto lo serán” con la imagen de Keiko Fujimori y sus hijas, menores de edad; con el logotipo del movimiento “No a Keiko” y como si este movimiento lo hubiera enviado. Los mismos fujimoristas lo replicaron, difundieron el mensaje sin importarles replicar la imagen de las hijas menores de su líder político. El objetivo es victimizarse y los escrúpulos fujimoristas no existen.

Recordando lo del incendio del Banco Central de Reserva y la muerte de 6 trabajadores dentro, la investigación de ese caso, después de la caída del gobierno de Fujimori demostró que agentes del SIN (Servicio de Inteligencia Nacional) utilizaron como escondite para el operativo un hotel de nombre Granada, el que pertenecía a un estrecho colaborador de Montesinos; Fidel Ramírez, quien en la época dorada del fujimorismo vio crecer enormemente su fortuna a través de una institución que devino en universidad con el nombre de “Alas Peruanas”. Fidel Ramírez Prado, el colaborador de Montesinos, es quien de acuerdo al portal periodístico Ojo Público, está siendo investigado por la DEA. En esta investigación cuyo objetivo principal sería Miguel Arévalo Ramírez “Eteco”,  considerado el mayor capo del narcotráfico en el Perú y cabeza de una gigantesca red de lavado de dineros del narcotráfico en Lima, Miami y países de Centroamérica; ha aparecido también Joaquín Ramírez Gamarra, el financista de la campaña de Keiko Fujimori, sobrino de Fidel Ramírez Prado. Ramírez…, recuerdo que hace unos años se encontraron 90 kilos de cocaína en un almacén de cuya empresa era socio Kenyi Fujimori; el congreso desestimó investigarlo aduciendo que se trataba de un socio minoritario de la misma. En esa empresa también participaba otro Ramírez, Miguel Ángel Ramírez Huamán, socio de Kenyi Fujimori y ex candidato al congreso por el fujimorismo.

El caso en el que está metido Joaquín Ramírez Gamarra, el financista del fujimorismo implica una enorme red de lavado de dineros. La campana de Fujimori lleva más de 5 años, con todo lo que eso significa en financiación, 5 años. Fujimori ha dicho no saber nada de los negocios de Joaquín Ramírez Gamarra; y el fujimorismo ha dicho que no va a separar a Joaquín Ramírez Gamarra de su partido.

Recuerdan cuando Alberto Fujimori no podía deshacerse de Montesinos?, el fujimorismo es la expresión más retorcida del alma nacional.

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