Columnas>Quinta Columna Archives - El Buho http://localhost:8000/elbuho/seccion/columnas/columnasquinta-columna/ Thu, 19 Dec 2019 00:00:00 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.0.2 http://localhost:8000/elbuho/wp-content/uploads/2022/10/favicon.png Columnas>Quinta Columna Archives - El Buho http://localhost:8000/elbuho/seccion/columnas/columnasquinta-columna/ 32 32 Buscando a Nemo II http://localhost:8000/elbuho/2019/12/19/buscando-a-nemo-ii/ http://localhost:8000/elbuho/2019/12/19/buscando-a-nemo-ii/#respond Thu, 19 Dec 2019 00:00:00 +0000 Quinta Columna]]> http://localhost:8000/elbuho/2019/12/19/buscando-a-nemo-ii/ Ningún analista serio se atreve a lanzar un pronóstico sobre los resultados de las elecciones de enero, habida cuenta del nuevo fracaso de las encuestas británicas

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Ningún analista serio se atreve a lanzar un pronóstico sobre los resultados de las elecciones de enero, habida cuenta del nuevo fracaso de las encuestas británicas –instrumento básico para los politólogos- que no previeron la profunda derrota de los laboristas la semana pasada. Las ciencias sociales tratan de entender las olas de simpatías y antipatías que generan determinadas ideas o líderes, pero los cambios bruscos de comportamiento como los estallidos de la ira popular, aún en casos de sociedades bien estructuradas como la chilena o la francesa, siguen siendo un misterio.

elecciones 2020

La indiferencia que ha seguido a la euforia del cierre del Congreso, se debe, en parte, al conocerse la relación de candidatos para las elecciones del 26 de enero.[1] Ya se sabe por qué la oferta es pobre. Pues, porque proviene de un sistema de partidos que es un remedo de clubes de opinantes y lobbystas, incapaces de hacer una elección interna para escoger a sus mejores representantes. Como son dependientes del dinero clandestino de donantes que se han agazapado en esta coyuntura, la competencia ahora se tornaría más real que ficticia, a diferencia del pasado.

En el papel, al menos, los partidos protagonistas del malogrado Congreso que fuera cerrado el 30 de setiembre, debieran cosechar si no la censura, al menos la indiferencia del respetable, pero las encuestas están demostrando que siguen manteniendo su hinchada, por encima de los partidos que estuvieron fuera del Parlamento, lo que ha hecho afirmar a algunos con pesimismo, que el nuevo puede ser muy parecido al anterior. Si eso sucediera, el empate político que nos llevó a la crisis se mantendría, hasta próximo aviso.

Una explicación para la persistencia de los partidos sancionados en la preferencia de los encuestados es que éstos prefieren a los que se han establecido como “marcas” en la memoria colectiva, ya sea por sus líderes, su discurso o su tradición. Pero, he aquí que el Estudio de Opinión del mes de diciembre del Instituto de Estudios Peruanos, nos informa que entre los ciudadanos de bajos ingresos, el 53% dice fijarse primero en un candidato y sólo el 31% en un partido y entre los de altos ingresos el 48% y el 40%, respectivamente. No ha faltado quien repare en la disonancia cognitiva de esos encuestados que se probaría en el caso del partido que encabeza las encuestas con candidatos perfectamente anónimos, donde es claro que “la marca” se impondría sobre el candidato.

Abona a la indiferencia de la gran mayoría el hecho de que la elección sea vista como un “relleno” sin importancia, por el breve plazo en que actuará el nuevo Congreso, lo que puede ocasionar una mayor cantidad de ausentes y de votos nulos o blancos.[2] Además, está prohibida la publicidad en los grandes medios, salvo la que contrate la ONPE para todas las candidaturas. Sin embargo, son las minorías que tienen claras sus simpatías las que terminarán por generar corrientes de opinión que luego crecerán, arrastrando a los indecisos.

Tal como van las cosas y visto que no estamos en la sociedad ficticia creada por José Saramago en su novela “Ensayo sobre la Lucidez”, donde los electores se cansan del elenco estable de políticos y les dan una patada en el trasero con un masivo voto en blanco; una forma de mejorar la oferta de políticos para representantes o gobernantes es efectuando una depuración a fondo que elimine a los partidos-cascarones-vientres de alquiler. De acuerdo con la Ley N° 30998 aprobada en agosto, en las elecciones primarias abiertas para elegir a los candidatos de los partidos, organizadas por la ONPE hacia octubre del 2020, un partido para no ser eliminado del Registro deberá obtener el voto de, al menos, 283,000 ciudadanos, con lo cual la depuración se haría efectiva. Pero esa fecha está muy distante y dependerá del nuevo Congreso si esa ley se mantiene o es modificada.

***

[1] Hay que recordar que, en las tres últimas elecciones, al menos una cuarta parte de los electores de Lima Metropolitana, han votado nulo o en blanco a la hora de escoger a un congresista.

[2] Otra elección considerada “de relleno” y sin importancia fue la que se hizo en noviembre del 2013 para reemplazar a los regidores de la Municipalidad de Lima Metropolitana que habían sido revocados n la consulta de marzo. En ella hubo un 19% de ausentes y, entre los votantes, el 23% optó por el voto nulo y/o blanco. Pero en las elecciones de congresistas del 2016 los votos nulos y blancos en Lima Metropolitana se elevaron al 33.34%, con un ausentismo del 18.2%.

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Buscando a Nemo I http://localhost:8000/elbuho/2019/12/12/buscando-a-nemo-i/ http://localhost:8000/elbuho/2019/12/12/buscando-a-nemo-i/#respond Thu, 12 Dec 2019 00:00:00 +0000 Quinta Columna]]> http://localhost:8000/elbuho/2019/12/12/buscando-a-nemo-i/ La falta de entusiasmo puede atribuirse, entre otras causas, a la decepcionante oferta de candidatos, con algunas excepciones, que nos ha sido presentada

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Damas y caballeros vecinos de la ciudad capital, el entusiasmo está que raya: 60% de encuestados no sabe, no opina, no le interesa, votará en blanco o nulo el próximo 26 de enero. Pero los 756 sufridos candidatos[1] sólo se fijan en la letra chica, allí donde las exiguas cifras les prometen ganarse alguito en esta gran urbe que cuenta con cerca de 7 millones de electores que van a decidir sobre la elección del 28% de los nuevos congresistas.

candidatos

La satisfacción por el cierre del Congreso no parece haberse trocado en entusiasmo para reemplazarlo por gente capaz, honesta y con deseos de aprovechar el corto plazo de su actuación para introducir los cambios urgentes que necesitan nuestra economía y nuestra política. No, qué va.

La falta de entusiasmo puede atribuirse, entre otras causas, a la decepcionante oferta de candidatos (con las excepciones de rigor, se sobreentiende) que nos ha sido presentada. No han faltado los eternos precandidatos -que gozan de cartel y prestigio entre amigos y conocidos- que, al momento de decidirse, se acobardaron con el consabido cuento de guardarse para las elecciones del 2021, como si tuvieran un carácter mágico, y ellos un carisma despampanante.

La otra causa, más bien, estructural, como dirían los sociólogos, reside en un hecho sedimentado a lo largo de varias décadas: el Latinobarómetro indica que los peruanos somos los que menos confiamos en los partidos políticos: sólo un 7.5% de los encuestados. Más aún, ya sea por la costumbre bien nacional de dejar todo para resolverlo a última hora, o por falta de interés en la cosa pública, un estudio del JNE del año 2011 reveló que una semana antes de una elección el 39% no tenía decidido su voto y, que el 22% del total se decidía el mismo día de la jornada electoral.

Entonces, he aquí que los electores de Lima dudan entre atender a la tradición que manda “más vale lo viejo conocido, que lo nuevo por conocer”; o prestan oídos al grito de combate de González Prada: “¡Los viejos a la tumba, los jóvenes a la obra!”

Si tomamos en cuenta la tesis del francés Maurice Duverger, una autoridad en el estudio científico de los partidos políticos, en el sentido que los electores de un país a la hora de votar prefieren los partidos-marcas, (resultado de liderazgos, tradiciones e imágenes) por encima de las cualidades o defectos de los candidatos, convendremos en que sólo unos nueve de los 24 partidos inscritos tendrían asentado el carácter de “marca” en el imaginario popular.  Por tanto, ellos parten con ventaja en la carrera electoral.

Ahora bien, como la nueva legislación electoral, en su afán de igualar la cancha entre adversarios, prohíbe que partidos y candidatos contraten publicidad en radio y televisión, la campaña se convertirá, para el elector común y silvestre, en una aventura, como buscar al pequeño y díscolo Nemo en la mar tormentosa de nuestra política criolla.

Pensando en Duverger nueve partidos tendrían probabilidades de ser beneficiados por la  ciudadanía dada su antigüedad, su marca/símbolo asentados y su presencia en la escena política: Apra, Acción Popular, PPC, Somos Perú, Solidaridad Nacional, Frepap, Fuerza Popular y el Frente Amplio.

Buscando a Nemo, he repasado lo que nos ofrecen esos partidos, en particular, la información de seis candidatos, los primeros cinco y el último (que representan el 17% de los candidatos) y que tienen mayores probabilidades de ser favorecidos por el voto preferencial de los electores, analizando algunos indicadores: experiencia parlamentaria, experiencia de gestión gubernamental, nivel de estudios, profesión u oficio, presencia femenina, empleo actual y nivel de ingresos.

Antes que nada, un dato sorprendente que tiene que ver con la crisis de representatividad y la manera cómo tratan de salir de ella: sólo tres de los 21 partidos en carrera han tenido la lista llena de militantes en sus listas Apra (sólo un invitado), Acción Popular y Frepap, el del pescadito. Un cuarto de la lista del Partido Morado es de invitados no afiliados; un tercio lo son en las listas del PPC y de Somos. El resto de partidos tienen más de la mitad de no afiliados, incluyendo el extraño caso (casi fantasmal) de Fuerza Popular, en cuya lista sólo figura un afiliado, que no es quien la encabeza, aunque no lo crean.

Volviendo sobre los nueve beneficiados por su antigüedad y presencia en la escena nacional, habría que decir que todos, salvo Acción Popular y el Frepap, llevan al menos a un ex parlamentario entre los seis candidatos seleccionados, siendo la de Solidaridad la que lleva más: cuatro. Tratándose de una elección congresal, la experiencia en estas lides, para algunos, mejora la vitrina y el futuro desempeño.

En cuanto a si los candidatos tienen experiencia de gestión gubernamental en cualquiera de sus niveles, resulta un requisito deseable para que los nuevos congresistas tengan una idea clara de cómo se define una política pública que sea factible y eficaz, más allá de las buenas intenciones que muestren los discursos de campaña. En este terreno las ventajas las llevan el PPC y Alianza para el Progreso-APP con tres de sus seis candidatos. En cambio, el APRA, Frepap y Fuerza Popular, no tienen ninguno con experiencia de gestión pública, que no es lo mismo que gestionar una empresa privada, como ya lo demostró el fracaso del finado Julio Favre al mando del FORSUR.

El nivel de estudios alcanzado por los candidatos constituye para algunos, garantía de capacidad, pero para otros, no tanto. Ya hemos visto demasiados doctores cometiendo latrocinio, pero irse al otro extremo tampoco parece aconsejable. De los 54 candidatos revisados, 22 son abogados y ocho son economistas, administradores o contadores. Son contados con los dedos de una mano los que no han pasado por una universidad, aunque sí por la “universidad de la vida”, como el cabeza de lista del Frente Amplio, quien estuvo en la Constituyente del 78 y luego fue senador.

La presencia de la mujer en estas lides es necesaria, no sólo porque sea políticamente correcto. De las 21 listas presentadas cinco están encabezadas por mujeres y no precisamente por feministas: Avanza País, el Frepap, las excongresistas de Solidaridad y Fuerza Popular, y la desconocida abogada de Acción Popular, cuya elección o no, pondrá a prueba la tesis de Duverger.

Finalmente, las nueve listas tienen entre sus lugares privilegiados a emprendedores o profesionales independientes, pero, a su vez, todas tienen un candidato sin empleo o fuente de ingresos conocida. ¿Acaso están buscando empleo en el Congreso? A especular se ha dicho…

[1]  Eran 72 más, pero el JEE declaró improcedente la inscripción de las dos listas que presentó el desconocido partido Todos por el Perú. El hecho se repitió en otros once distritos electorales, lo que prueba que no existió ningún tipo de elección interna. Pero hasta el momento no ha recibido ninguna sanción.

(Publicado en Noticias Ser)

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¿Una etapa nueva y superior en nuestra política? http://localhost:8000/elbuho/2019/12/05/una-etapa-nueva-y-superior-en-nuestra-politica/ http://localhost:8000/elbuho/2019/12/05/una-etapa-nueva-y-superior-en-nuestra-politica/#respond Thu, 05 Dec 2019 00:00:00 +0000 Quinta Columna]]> http://localhost:8000/elbuho/2019/12/05/una-etapa-nueva-y-superior-en-nuestra-politica/ Vivimos en un empantanamiento en política por el empate de fuerzas que los nuevos corruptos disfrazados de decentes no quisieron romper, pues siguieron haciendo sus negocios debajo de la mesa

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Desde que la transición democrática (2000-2005) se fuera a la mierda (Rafo León dixit), vivimos en un empantanamiento en política por el empate de fuerzas que los nuevos corruptos disfrazados de decentes no quisieron romper, pues siguieron haciendo sus negocios debajo de la mesa. Ese empantanamiento siguió corroyendo al sistema hasta que fue sacudido por el violento terremoto Odebrecht que hizo temblar a América Latina y cuyo tercer aniversario se cumplirá a fin de mes. Lo del fracaso de la transición no se notó porque la economía creció y siguió creciendo, hubo real disminución de la pobreza y los descontentos se quedaron aislados luchando contra las mineras. Era el éxito del “modelo”, santificado por su cardenal: “Toma y calla” pareció ser su consigna por más de una década.

política

En nuestro caso, ese terremoto hasta ahora ha provocado el suicidio de un expresidente, la caída del gobernante más querido del empresariado, la prisión temporal de quien fue su competidora; y el cierre del Congreso. Además, están presos dos expresidentes y otro no puede salir del país. Por otro lado, están enjuiciados varios exministros, empresarios socios de la corruptora, los árbitros que la favorecieron y a varios ilustres abogados y periodistas los tenemos en salmuera.

Una réplica del movimiento sísmico fue el descubrimiento de la banda de los Cuellos Blancos (protectores de narcos y sicarios del Callao, no hay que olvidar), que venden sentencias al mejor postor, que ha sacudido a la judicatura y provocado una encarnizada batalla entre decentes y vendidos en la Fiscalía que aún no acaba.

Otra réplica del terremoto ha sido la confesión del capo de uno de los grupos empresariales más grandes, de aquello que los politólogos sospechaban, pero que hasta ahora no se había podido probar: que el sistema político peruano está controlado por el poder económico, pues las elecciones son intervenidas con donaciones a partidos-cascarones de oportunistas y mercachifles, que terminan por canalizar los votos de millones de peruanos desinformados y desencantados -intuitivamente- de los políticos.

Como se sabe, del dinero dependen la publicidad; los avisos en la tele; la mermelada a repartir entre periodistas; la pintura y el papel; los cantitos pegajosos a pagar en las radios de moda; los mítines, las caravanas, los viajes, la multiplicación de la imagen de los candidatos hasta en la sopa. En resumen, en una sociedad de masas como la nuestra, sólo con dinero grande se genera una tendencia y el debate pasa a un tercer o cuarto plano. No interesa evaluar las obras y omisiones o las propuestas de los candidatos. Sólo hay que generar tendencias de opinión, olas de aprobación a determinadas ideas-fuerza, a determinados lemas o simpatías hacia determinadas caras y sonrisas. Así, las elecciones siempre las han ganado los demagogos, los oportunistas y los corruptos.

La respuesta de los podridos, desde el primer momento, a través de sus medios y publicistas, ha sido el intento de minimizar los daños. Si hace veinte años decían “todos tienen su videíto”, ahora dicen “las donaciones no son delito”, “todos los políticos son corruptos”; si antes pretendieron separar al gestor de su asesor, ahora ponen en cuestión el dicho de los
colaboradores eficaces; si ayer dijeron “no a la cacería de brujas”, hoy dicen “no al odio”; acusan a los denunciantes de ser terroristas; fomentan el río revuelto; generan incertidumbre y miedo entre los desinformados para aquietarlos, con la esperanza de volver a manipularlos.

Todos los avances en la lucha contra los podridos han sido posibles por la acción decidida de puñados de fiscales, jueces, periodistas, políticos y hasta empresarios honestos, gracias a las resquebrajaduras del bloque del poder que provocaron el terremoto y sus réplicas, conducta que ha recibido el respaldo de las mayorías, aunque las marchas no hayan sido tan grandes como las de los países vecinos.

Los estallidos de la cólera ciudadana y campesina en Ecuador, luego la rebelión en Chile, y la rápida renuncia de Evo Morales, dejaron al mundo con la boca abierta. Más sorprendente aún: las gentes en las calles han forzado cambios en las altas esferas. La pregunta sigue flotando en el ambiente ¿por qué no sucede eso en el Perú, habiendo tanta ira contenida por tamaña podredumbre puesta al descubierto?

Una rápida respuesta sería, porque los partidos-cascarones no tienen capacidad de movilización y porque el más caro anhelo de las masas se ha cumplido: el cierre del Congreso. La gente de a pie ha visto satisfecha su demanda. Ahora bien, si el presidente de la República forzó el cierre del Congreso, convocando a elecciones para romper el empate, usando la única salida institucional que había, sin que haya un golpe militar, como era nuestra tradición, ¿significa que nuestro sistema político es más estable y tiene mayor capacidad de resolución de problemas? ¿Es posible pensar que el sistema político ha ingresado a una nueva etapa, mejor que la anterior? No tan rápido, vamos despacio.

Luego del cierre del Congreso, se necesitaba un gabinete de ancha base contra la corrupción. Una suerte del gabinete que convocó don Valentín Paniagua, pero a la legua se nota que Vizcarra no tiene las calificaciones de Paniagua. Luego de varios años de permanente “crispación política sin crisis económica”, como decía Alberto Vergara, sin el Congreso en funciones hemos pasado casi a un marasmo político en el que el reemplazo de dos ministros en dos meses, no produce ningún hipo. No hay duda que el avance en la lucha contra la corrupción necesita de la irrupción de otros actores.

En las elecciones congresales lo que está en juego es la posibilidad que se sigan investigando o se corten (y entierren), todas las ramificaciones y responsabilidades penales de los casos Odebrecht, Lava Juez y “donaciones” clandestinas. También está en juego la institucionalidad, palabra que odian los izquierdistas justicieros e impacientes, pues su verdad comienza y termina en la lucha callejera. Justamente, nuestra institucionalidad semidemocrática es la que permite la lucha callejera. Y es la que ha permitido que el puñado de fiscales y jueces decididos a limpiar su mala imagen pudieran pasar de pescar peces chicos a someter a los peces grandes.

Sin embargo, las listas de candidatos al parlamento presentadas por los partidos-cascarones, con las indefiniciones programáticas y éticas de siempre, no prometen una gran renovación en la dinámica política. En el juego político presente pugnan por el poder grupos de audaces (incluidas las bandas narco-políticas), además, de los podridos mimetizados en varias listas, más preocupados por la oportunidad que por los principios. Los candidatos ni siquiera se molestan en estudiar o plantear las reformas que serían necesarias para salir de la crisis. Si no hay un giro sorpresivo en estas seis semanas, podemos tener más de lo mismo.

¿Hay posibilidades para una izquierda que apoyó a Toledo y Humala, a Villarán y luego a PPK, todos quemados por la corrupción? La izquierda parlamentaria (pese a su división) es la que con más claridad ha apoyado la lucha contra la corrupción y votó por el cierre del Congreso para salir del pantano, sabiendo intuitivamente que la contradicción principal en estos tiempos no es derecha versus izquierda, sino políticos decentes versus políticos corruptos. Sin embargo, a la hora de ir a la batalla electoral se ha fragmentado, perdido el norte y está a punto de echar por la borda todo lo acumulado.

El espectáculo que dieron en las últimas semanas discutiendo sobre quién es más revolucionario haciéndoles ascos a los que buscan aliados más allá de la parroquia roja, fue deplorable. Y ha sido lamentable que sus líderes no hayan querido recomponer la relación con los intelectuales, tan reclamada hace más de cien años por Manuel González Prada.

Los candidatos izquierdistas, en lugar de explicar cuáles son los cambios urgentes y factibles que permitan ganar la batalla contra la corrupción, y así ganar (o recuperar) a los decepcionados después del caso Susana Villarán; pendulan entre el discurso estratosférico anticapitalista y presentan vagamente la necesidad de una nueva Constitución o hacen su lista de lavandería de las reivindicaciones populares. Los observadores señalan que si las izquierdas quisieran dejar de ser irrelevantes, debieran pensar que no tienen asegurado el 15% ó 20% como dicen, y más bien, debieran bajar el tono ideológico tratando de explicar las reformas constitucionales que pretenden, como por ejemplo, la derogatoria del Art. 66 de la Constitución que permite entregar en propiedad a grupos privados nuestros recursos naturales; o plantear una reforma tributaria; o la prohibición del lucro en la educación; o la eliminación de los contratos-ley que consagra el Art. 62. Sus candidatos deben ser conscientes, aunque se proclamen ser representantes del pueblo, que los ciudadanos comunes y corrientes desconfían de quienes tienen un pasado o un discurso violentista o se han visto involucrados en actos de corrupción cuando han tenido que administrar partidas presupuestales.

El Congreso es una institución muy importante, pese a la fauna que lo habitó, y hay que marcar distancia frente a los que quisieran reemplazarlo por “la democracia directa”. Estos tres años han mostrado que, si bien el Congreso puede no definir políticas públicas en favor de las mayorías, sino asuntos sin importancia, sí puede ser un instrumento de la corrupción, una
máquina que favorece y legitima los negocios particulares y sí puede trabar la acción gubernamental. Pero a la vez, el Congreso puede abrir las compuertas para liberar la energía de los pueblos en su lucha contra la corrupción.

Ojalá que esta no sea otra oportunidad perdida, pues ha llegado la hora: “Hay que romper el infame i tácito pacto de hablar a media voz”, como nos demandó González Prada.

(¿Una etapa nueva y superior en nuestra política?, publicada en Noticias Ser)

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González Prada, hoy http://localhost:8000/elbuho/2019/11/30/gonzalez-prada-hoy/ http://localhost:8000/elbuho/2019/11/30/gonzalez-prada-hoy/#respond Sat, 30 Nov 2019 00:00:00 +0000 Quinta Columna]]> http://localhost:8000/elbuho/2019/11/30/gonzalez-prada-hoy/ González Prada expone de manera gráfica, pedagógica y en un bello lenguaje la igualdad o imbricación entre el trabajo manual y el trabajo intelectual

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La Casa de la Literatura Peruana, que dirige Milagritos Saldarriaga, ha tenido la buena idea de publicar el discurso de Manuel González Prada “El intelectual i el obrero” en formato libro. El producto ha resultado un objeto gráfico sorprendente y bello, por cuya producción debemos felicitar a Carlos Risco, Jenny La Fuente y Dante González. En estos tiempos en que la cultura letrada sobrevive a duras penas ante los embates de la cultura audiovisual que tiene atrapada a nuestra juventud, pendiente de memes, clips y mensajes de 140 caracteres, resulta refrescante y esperanzador saber que este artefacto, fiesta de color y envoltura festiva, que ha transfigurado un texto breve de nueve páginas en uno de 84, en letra grande, grandísima y traviesa, pueda seducir a nuestros jóvenes para que conozcan a uno de nuestros intelectuales más fecundos. Es una edición tan innovadora que recuerda la de 5 metros de Poemas de Carlos Oquendo de Amat de 1927.

González Prada
Manuel González Prada

Hay que recordar que Don Manuel fue un intelectual con un enfoque distinto de su misión, respecto de sus contemporáneos. La poesía le posibilitó aprender el diestro manejo de la palabra como medio de comunicación que, en su madurez, quiso convertirse en acción política y transformadora. Fue la infausta Guerra del Pacífico, el hecho traumático que lo transforma. Vuelve sus ojos sobre el indio para reivindicarlo como raíz y cuerpo de la Nación, cuando la mayor parte de sus colegas tenían un racismo tan naturalizado que lo veían como una carga y una vergüenza. Su palabra, entonces, se convierte en arma filuda por la claridad de sus ironías y de sus sarcasmos.

Don Manuel adquirió fama, entre sus pares sociales, de ser un hombre “conflictivo”, como diríamos ahora. Y ¿por qué? Porque no tenía pelos en la lengua, porque al pan decía pan y al vino, vino. Pero no era una franqueza o ironía cualquiera la de su verbo. No, lo trataron de resentido social y hasta de incendiario porque era, según nuestro lenguaje actual, un “antisistema”, es decir, alguien identificado con los de abajo, particularmente con los indios, que quería producir un cambio profundo en las relaciones de poder en la sociedad. Por eso no formó escuela ni corriente de opinión en la generación que le sucedió, sino en la de sus nietos. Fue el maestro de la generación del Centenario, que tantos cambios en la vida intelectual, social y política propició y realizó. Fueron sus discípulos Víctor Raúl Haya de la Torre, Abraham Valdelomar, César Vallejo, Pedro Zulen, José Sabogal, José Carlos Mariátegui y Luis Alberto Sánchez, entre otros.

El discurso publicado fue pronunciado delante de los obreros de la Federación de Obreros Panaderos, Estrella del Perú el 1° de Mayo de 1905, suscita algunas notas de reflexión: una primera es que es una suerte de programa, una perspectiva, el trazado de unos lineamientos para cambiar al Perú, cuyos actores deben formar una alianza: la de los trabajadores manuales e intelectuales, como la plasmó Haya en el programa aprista o la alianza obrero-campesina de la que hablaron ese mismo año durante la primera revolución rusa, Lenin y Trotsky. Una idea, completamente nueva que persuadió y hasta encantó a los jóvenes universitarios de la década siguiente.

Una segunda, es que González Prada expone de manera gráfica, pedagógica y en un bello lenguaje la igualdad o imbricación entre el trabajo manual y el trabajo intelectual, no sólo como aspiración sino como realidad actuante. Leamos:

“Ustedes (nos dirigimos únicamente a los panaderos), ustedes velan amasando la harina, vigilando la fermentación de la masa y templando el calor de los hornos. Al mismo tiempo, muchos que no elaboran pan velan también, aguzando su cerebro, manejando la pluma y luchando con las formidables acometidas del sueño: son los periodistas. Cuando en las primeras horas de la mañana sale de las prensas el diario húmedo y tentador, a la vez que surge de los hornos el pan oloroso y provocativo, debemos demandarnos: ¿quién aprovechó más su noche, el diarista o el panadero? Cierto, el diario contiene la enciclopedia de las muchedumbres, el saber propinado en dosis homeopáticas, la ciencia con el sencillo ropaje de la vulgarización, el libro de los que no tienen biblioteca, la lectura de los que apenas saben o quieren leer. Y ¿el pan? símbolo de la nutrición o de la vida, no es la felicidad, pero no hay felicidad sin él… Si el periodista blasonara de realizar un trabajo más fecundo, nosotros le contestaríamos: sin el vientre no funciona la cabeza; hay ojos que no leen, no hay estómagos que no coman.”

Una tercera idea es que Don Manuel les enseña a los políticos de los años 20 lo que un ilustre marxista italiano de esos mismos años, Antonio Gramsci, definió como “el intelectual orgánico”, es decir, un leído, un ilustrado, que renuncia a los privilegios de su profesión o condición social, para comprometerse con los de abajo, proletarios y campesinos. No escribe tratados, escribe artículos, da discursos, transforma su círculo literario en un partido, se hace anarquista, combate a oligarcas y a un clero que sólo predicaba sumisión y resignación para los de abajo. Arroja sus semillas a diestra y siniestra y va a tener amigos obreros como Manuel Caracciolo, Teodomiro Rodríguez, Delfín Lévano, Manuel Astete, Francisco Loayza, Félix Arias. Siguiendo esa estela, seguramente, la Casa de la Literatura presentó el libro en Vitarte, un lugar de tanta resonancia histórica en las luchas del proletariado peruano y tuvo como invitados a decenas de veteranos dirigentes que, junto con todos los presentes, se llevaron un libro de regalo.

Por último, el libro despierta la conciencia de una extraña actualidad de González Prada a cien años de su fallecimiento. La explosión de la ira popular en Chile ha despojado de la connotación sangrienta y caótica a la palabra revolución. La protesta masiva y pacífica de los jóvenes “ninis” (que ni estudian ni trabajan) a las que se pliegan indígenas, obreros, artistas, feministas y hasta jugadores de fútbol, consiguen reformas efectivas en el sistema político en pocos días que durante décadas no pudieron plasmarse por la dinámica de las fuerzas políticas en la transición post Pinochet. Falta saber si conseguirán los cambios profundos que exigen en la dinámica económica, esos de los que habló Prada en ese discurso:

“…la Humanidad cesa de agitarse por cuestiones secundarias y pide cambios radicales. Nadie espera ya que de un parlamento nazca la felicidad de los desgraciados ni que de un gobierno llueva el maná para satisfacer el hambre de todos los vientres (…) Subsiste la cuestión social, la magna cuestión que los proletarios resolverán por el único medio eficaz: la revolución. No esa revolución local que derriba presidentes o zares y convierte una república en monarquía o una autocracia en gobierno representativo; sino la revolución mundial, la que borra fronteras, suprime nacionalidades y llama la Humanidad a la posesión y beneficio de la tierra (…)”

Pero también advierte contra los demagogos que trafican con la palabra revolución:

“Toda revolución arribada tiende a convertirse en gobierno de fuerza, todo revolucionario triunfante degenera en conservador… El descrédito de una revolución empieza el mismo día de su triunfo; y los deshonradores son sus propios caudillos.”

Uno no puede dejar de pensar en los traidores orteguistas y maduristas.

(Publicado en Noticias Ser)

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Hay Jai Festival http://localhost:8000/elbuho/2019/10/29/hay-jai-festival/ http://localhost:8000/elbuho/2019/10/29/hay-jai-festival/#respond Tue, 29 Oct 2019 00:00:00 +0000 Quinta Columna]]> http://localhost:8000/elbuho/2019/10/29/hay-jai-festival/ Lo dijo Bill Clinton luego de viajar a participar en el Hay Festival de Gales: “Es el Woodstock de la cultura”. Yo, más modestamente diría que es como la feria Mistura, pero no sólo de la gastronomía peruana sino, internacional.

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Lo dijo Bill Clinton luego de viajar a participar en el Hay Festival de Gales: “Es el Woodstock de la cultura”. Yo, más modestamente diría que es como la feria Mistura, pero no sólo de la gastronomía peruana sino, internacional. Pero además, corregiría, el Hay (se pronuncia jai, in english, please) no es un festival sino un festín, que se saborea desde que se conoce el menú de invitados. Un festín de príncipes al alcance de plebeyos, como somos los semiintelectuales, que a duras penas logramos comprar un libro de actualidad.

Esta vez en su quinta edición, vienen a Arequipa (sin detenerse en Lima, jo) otro premio nóbel de Literatura, el turco Pamuk, pero, además, Juan José MIllás, Ray Loriga y Almudena Grandes, pesos pesados de la literatura española, el novelista y cineasta británico Hanif Kureishi, autor de “Intimidad”; el sociólogo francés Michel Wieviorka, ineludible autor para quien se interesa en los temas de violencia; el físico José Ignacio Latorre, reconocido investigador en el campo de la quántica y autor de un libro actualísimo “Ética para las máquinas”; como también llega Leïla Slimani, la novelista de origen magrebí, ganadora del premio Goncourt del 2016. Y para la juventud rockera, estará en el Hay, el baterista de The Cure, Lol Tolhurst, quien alternará con nuestro crédito local Lucho Quequezana, el responsable del ensamble musical de la inauguración de los Juegos Panamericanos y con el español Juan Perro, de Radio Futura. Estarán también invitados algunas estrellas limeñas como Gastón Acurio, el novelista Alonso Cueto, Renato Cisneros, Jaime Bedoya, pluma de águila; Melina León, la directora de la premiada película “Canción sin nombre”; y la poeta Giovanna Polarollo (nacida en Tacna). No hay que olvidar a Héctor Abad Faciolince, autor del entrañable testimonio “El Olvido que seremos”; ni tampoco a Pola Olaixarac, voz fuerte de la actual literatura argentina; o a los novelistas Rodrigo Hasbún y  Edmundo Paz Soldán, más conocidos fuera, que dentro de Bolivia.

Esta envidiable ganga, de la que gozarán mis paisanos, sin necesidad de viajar a Buenos Aires, Sao Paulo o México, será posible una vez más, al mecenas del siglo XXI, Peter Florence, creador del Festival que empezó en su pueblo de Hay-on-Wye en 1988 y que luego se ha extendido a un puñado de privilegiadas ciudades fuera de Gran Bretaña. Son conversatorios, por los que se paga menos que a una sala de cine, que pueden introducir en temas de literatura, ciencias, tecnología, música o de historia, a gente del común y despertar la curiosidad por saber más y no aburrirse en el intento. Pero son conversatorios, con participación del respetable y no sólo mesas redondas entre los invitados.

Pero traer a estrellas intelectuales y artísticas de nivel mundial a un medio arrinconado por el centralismo capitalino, como es Arequipa, no significó un éxito inmediato, ni siquiera entre los jóvenes universitarios, como no lo fue, tampoco, en Cartagena, Colombia cuando se inició en el 2005, con Gabo como plato de fondo. Como se sabe, fue Mario Vargas Llosa quien apadrinó la llegada del festival en el 2015 y desde ese año han desfilado cientos de autores, compositores e intérpretes de primer nivel, pero la recepción fue más bien tibia, una paradoja, tratándose de una ciudad con fuerte  orgullosa tradición cultural. Tal vez, porque también llegan intelectuales y artistas limeños y no se lucen lo suficiente los arequipeños. Esta vez la participación local se hará presente con el poeta Alonso Ruiz Rosas, quien radica en Madrid; con la revelación de la narrativa peruana Yero Chuquicaña, ganador del Premio Nacional de Literatura del 2017; con el caricaturista que sigue acumulando premios internacionales, Omar Zeballos; con los filósofos Teresa Arrieta y Pablo Quintanilla; la directora de “El Búho”, Mabel Cáceres; con el poeta cusqueño Odi Gonzales, quien vivió en Arequipa y ahora pernocta en Nueva York. No sé si en una de sus versiones anteriores disertó el sociólogo e historiador Juan Carpio Muñoz, autor del “Diccionario de Arequipeñismos” y muy querido en la ciudad, quien falleció en el verano pasado. Tampoco sé, si estuvieron arequipeños que han triunfado internacionalmente como el pintor Luis Palao o su colega Ramiro Pareja, que ha vuelto a  Arequipa luego de varias décadas de vivir en Europa; el pensador César Delgado Díaz del Olmo, autor del mejor libro sobre el Inca Garcilaso, según Max Hernández, y de “Hybris”, un libro fundamental para entender nuestro mestizaje; la novelista Teresa Ruiz Rosas o el economista Francisco Durand, uno de los mejores conocedores de la burguesía nacional. Sin embargo, hay tiempo de sobra en el futuro para presentarlos.

El festival se financia con el aporte británico, el de la Fundación Continental y de empresas locales como Leche Gloria y Cementos Yura, y de las entradas que compra el público participante. Brilla por su ausencia (con perdón del cliché) el aporte estatal. Ojalá que nuestro ministro tenor se interesara verdaderamente en el tema y apoyara con una partida presupuestal al Hay Festival de Arequipa y hasta promoviera una versión peruana para Huamanga, Huancayo, Huánuco, Huaraz y Huamachuco, que tienen derecho a que en este siglo de globalización, sus gentes se conecten con los hacedores de la cultura universal y ellos, a su vez, aprecien cómo se forja día a día nuestra cultura andina.

Y pensar que hace poco un empresario minero, amenazó a los arequipeños con dejar de organizar en la Ciudad Blanca el encuentro internacional de empresarios Perumin, si no le hacían el amén a la empresa Southern. Qué chatura mental la de estos empresarios. Se calcula que al Hay Festival esta vez acudirán 30 mil arequipeños. ¿Cuántos acudieron al Perumin? Tal vez 300.

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El inusitado éxito de “La revolución y la tierra” http://localhost:8000/elbuho/2019/10/17/el-inusitado-exito-de-la-revolucion-y-la-tierra/ http://localhost:8000/elbuho/2019/10/17/el-inusitado-exito-de-la-revolucion-y-la-tierra/#respond Thu, 17 Oct 2019 00:00:00 +0000 Quinta Columna]]> http://localhost:8000/elbuho/2019/10/17/el-inusitado-exito-de-la-revolucion-y-la-tierra/ “La revolución y la tierra” de Gonzalo Benavente. Cuando fuimos a verlo, en día de semana, nos encontramos con tres cuartas partes de la sala ocupada

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Uno se pregunta dónde están los ciudadanos decentes que no se manifiestan en la calle contra los fiscales supremos corruptos. A lo mejor se fueron a ver el documental “La revolución y la tierra” de Gonzalo Benavente. Cuando fuimos a verlo, en día de semana, nos encontramos con tres cuartas partes de la sala ocupada. Para no creerlo. Vamos, un tema para historiadores y políticos despierta el interés de gente común y corriente. La explicación puede estar en que nos habla de una reforma que tocó a la mayoría de las familias peruanas y no sólo a los oligarcas cuyos descendientes, gracias a los grandes medios que poseen, se han encargado de victimizarse y acusarla del retroceso en la productividad agraria y todas las desgracias del Perú. O, ya sea porque el primísimo de tres apellidos quiera votar en el Tribunal Constitucional para que el Estado pague una supuesta deuda de 14,000 millones de dólares a una empresa gringa tenedora de los bonos de la Reforma Agraria.

La revolución y la tierra

Hay méritos indiscutibles en el documental que lo hacen atractivo por su contenido, más que por su técnica. Primero, porque presenta una visión panorámica de lo que Haya de la Torre y Mariátegui llamaron la dominación oligárquica, con el atroz componente del gamonalismo serrano que redujo a los indios al status de siervos. Segundo, señala a las tomas de tierras de Pasco, Junín y La Convención como antecedentes que llevaron a la muy tibia y parcial reforma agraria que emprendió el primer gobierno de Belaúnde, antídoto recomendado por el gobierno de Kennedy para frenar el avance del comunismo. Tercero, aprovecha de la visión del crítico Ricardo Bedoya que exhibe muestras de películas peruanas y su relación con los hechos sociales del siglo, que debiera constituir un documental en sí mismo, si no fuera por su veloz tratamiento. Cuarto, deja oír distintas voces y perspectivas a favor y en contra, incluyendo las de varios protagonistas, que deben haber alimentado posteriores debates en los hogares de los espectadores.

Sin embargo, el contenido adolece de vacíos históricos importantes. Uno primero, es que soslaya que la Reforma velasquista no entregó la tierra de las haciendas a los campesinos sino que organizó cooperativas y SAIS manejadas por burócratas militares y civiles que empezaron a ser demolidas poco a poco por las tomas de tierras impulsadas por las comunidades campesinas. Segundo, no hay referencias a la acción autónoma de los campesinos para hacer cumplir la reforma. Desde las muy importantes tomas de Andahuaylas del año 74 y durante los gobiernos de Belaúnde y de García en los años 80, desde Piura hasta Puno, los campesinos emancipados culturalmente, recuperaron las tierras que las haciendas habían arrebatado a las comunidades entre 1885 y 1920 y procedieron a parcelarlas.[1] Contrasta con las tomas de Andahuaylas, la inacción de Sendero en el valle del río Pampas, donde no impulsó la reforma campesina, sino la preparación de su guerra.

Y aunque varios de los entrevistados mencionan a la Reforma Agraria como el freno a la acción de Sendero, no se profundiza en el asunto, como si los campesinos no hubieran tenido agencia, es decir, capacidad de generar movimientos sociales y sólo fueran objeto de  decisiones de minorías audaces y autoritarias. No se menciona tampoco lo que pasó con las haciendas azucareras (y las mafias que disputan su control) y lo que significó la política agraria del primer gobierno de García y su continuador Fujimori, para fomentar el retorno de latifundios agroexportadores en los valles de la costa, la selva y las nuevas irrigaciones en manos de las empresas de los Romero (36,000 has.) y los Rodríguez Banda (86,000 has.), entre otros.

Por cierto, el documental de Benavente es un aporte a la memoria colectiva y al debate sobre nuestra historia y permite recordar cómo algunos de nuestros políticos de hoy declararon su identidad española (y casi su vasallaje) delante de Felipe VI y, a la vez, entender cómo un empresario vitivinícola que no fue afectado por la Reforma Agraria se ha convertido en el portaestandarte de quienes quisieran volver al Perú de 1968. Pretensión –que en otras latitudes sería ridícula- que sólo es posible porque el senderismo ha vacunado a dos generaciones de peruanos con la idea de que reformar el sacrosanto modelo económico es venenoso. Veremos si el adagio de “nadie sabe para quién trabaja”, por ignorancia histórica, se comprueba en la elección de los nuevos parlamentarios.

[1] Hay que recordar el importante libro de Diego García Sayán “Tomas de tierras en el Perú” publicado por DESCO en 1982 que da cuenta del movimiento liderado por la Confederación Campesina del Perú, que los jóvenes izquierdistas debieran consultar. Puede verse también la entrevista de Javier Torres a Enrique Mayer al respecto en https://www.youtube.com/watch?v=kzq1wHiiUqY

(El inusitado éxito de “La revolución y la tierra”. Publicado en Noticias Ser)

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Joker http://localhost:8000/elbuho/2019/10/10/joker/ http://localhost:8000/elbuho/2019/10/10/joker/#respond Thu, 10 Oct 2019 00:00:00 +0000 Quinta Columna]]> http://localhost:8000/elbuho/2019/10/10/joker/ El clown es un personaje atractivo para el arte culto y popular. Su ambivalencia alimentó el universo DC Comics desde 1940 como Joker, enemigo de Batman

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¿Las escenas de las protestas populares en Ecuador pueden generar su emulación en el Perú y por eso nuestra televisión “abierta” no pasa esas noticias? Y, al revés, ¿el cono de tránsito arrojado contra un excongresista, escena muy repetida por esa misma televisión, puede desatar una lluvia de conos justicieros en todo el país? Responder a esas preguntas debe ser un trabajo interesante para nuestros psicólogos sociales, quienes, a mi modesto entender, pueden ayudarnos a desenredar la coyuntura política mejor que constitucionalistas y politólogos.

joker

Las advertencias contra los que acudan a ver la película Joker, o contra las sangrientas películas de Quentin Tarantino, como hipotéticos gatilladores de más violencia en la sociedad norteamericana, se basa en una hipótesis muy estudiada, pero sin tesis que haya llegado a descubrimientos concluyentes. En verdad, en Estados Unidos y sus más de 200 tiroteos en lugares públicos en lo que va del año, la ficción cinematográfica siempre va por detrás de la realidad.[1]

Pero, tanto en Estados Unidos como en el Perú no hay que hacer una tormenta en un vaso de agua, pues todas las personas normales, incluyendo a los niños, sabemos distinguir la ficción de la realidad, distinción vedada a los esquizofrénicos. No hay por qué prohibir que los niños usen moderadamente de videojuegos de guerra. Los ciudadanos americanos debieran preocuparse más por la violencia organizada a gran escala por sus autoridades políticas y militares que llevan la muerte y la destrucción a escala global.

El payaso, o clown, ha sido un personaje atractivo para el arte culto y el popular desde hace siglos. Su ambivalencia alimentó el universo DC Comics desde 1940 como Joker, el enemigo de Batman, el hombre murciélago. Un derivado de él es la caricatura de Krusty, el clown desarrollado por Matt Groening en Los Simpson, que es un borracho para los niños, pero al que los púberes desnudan en su hipocresía integral.

El personaje construido por Todd Phillips en su hundimiento en la esquizofrenia, detrás de su aparente crítica “al sistema”, no llega a las sutilezas y penetración de Groening o de Christopher Nolan, pues no se aparta nunca de un humor subversivo, el primero, o de la complejidad del segundo, que nos presenta a un Joker muy violento, pero no desquiciado, sino que tiene un propósito anarquista que como un virus inasible ataca y desprecia al corazón y nervio del “sistema”: el dinero. Sólo que el sistema capitalista real se fagocitó al personaje anarquista con la temprana muerte de quien lo encarnó, Heath Ledger, y los estudios Warner Bros. recaudaron seis meses después, más de mil millones de dólares de ganancias.

A las claras referencias al proceso de deterioro mental que sufre Travis Bickle, protagonizado por Robert De Niro en Taxi driver y a su relación con una campaña electoral, se añaden las de Vengador Anónimo, la saga de los años 70 encarnada en el ciudadano común Paul Kersey (Charles Bronson) quien decide matar a los delincuentes por su cuenta, sin recurrir al sistema policial-judicial. Los asesinatos en serie de los delincuentes, generan una ola de apoyo social que no será ignorada por fiscales y policías. (¿Eso no les recuerda que el coronel Elidio Espinoza fue elegido alcalde de Trujillo en el 2014, por haber implementado años antes un escuadrón de la muerte que ejecutó a decenas de sospechosos; crímenes por los que hoy está enjuiciado?)

En la relación entre la supuesta acción justiciera del Joker de Phillips en el tren y la reacción de la gente de ciudad Gótica es donde su historia se extravía, pues de buenas a primeras, de la noche a la mañana, masas de gentes descubren que los asesinados, por ser jóvenes empleados de Wall Street al servicio de los ricos, merecían la muerte y aplauden al payaso. Salto lógico tan simplón pretende descalificar subliminalmente a los críticos del sistema capitalista, vacunando a los espectadores contra quienes prediquen la justicia social.

El afán justiciero ha sido confundido desde siglos por la precristiana Ley del Talión, ley que estaría explicada por la pulsión de muerte que nace con el homo sapiens, a decir de Freud, y que sólo la cultura, es decir, el refrenamiento, la contención, las palabras y la pulsión vital erótica, a duras penas han hecho retroceder. Otros afanosos con la justicia social y la lucha callejera se quedan en propiciar el lanzamiento de conos naranjas o confunden revolución con fornicación como predicaba el Marques de Sade o con la anomia y la anarquía, cuando el olvidado Antonio Gramsci, – que leyó bien el Amauta Mariátegui- dirigente de los comunistas italianos derrotado por el fascismo, siempre advirtió que la revolución implicaba acción política persistente y la construcción de un orden nuevo.

Y si de payasos se trata, recomiendo volver la vista sobre Hans Schnier, el payaso apolítico construido por el Nóbel alemán Heinrich Böll en 1963, quien lamenta que su mujer lo haya dejado por insistencia de su comunidad católica que más se fija en las reglas de la moral sexual cristiana que en la discreta alianza que los demócratas cristianos arman con los ex nazis de la posguerra, para guardar su impunidad. Una relectura de Opiniones de un Payaso nos puede ayudar en estos tiempos de oscuridad e incertidumbre a distinguir quiénes son los fariseos religiosos y políticos que nos quieren indicar el camino correcto a seguir.

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[1]                    En cambio, según afirma el académico alemán de extrema derecha Klaus Miehling en su reciente libro Gewaltmusik Musikgewalt, la música agresiva provocaría conductas disruptivas y hasta criminales. “Un disparate completo”, en opinión del etnomusicólogo peruano Julio Mendívil, profesor de la Universidad de Viena.

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Aquí viene el sol http://localhost:8000/elbuho/2019/10/02/aqui-viene-el-sol/ http://localhost:8000/elbuho/2019/10/02/aqui-viene-el-sol/#respond Wed, 02 Oct 2019 00:00:00 +0000 Quinta Columna]]> http://localhost:8000/elbuho/2019/10/02/aqui-viene-el-sol/ Hay que resistir como las cucarachas, amigas de los montacerdos del mundo. Sí, tal vez, debiera cantar con Daniela Here comes the Sun…

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Escucho cantar a mi hija Daniela, Here comes the sun de George Harrison, y un delgado destello alumbra mi corazón. Ella no ha vivido lo suficiente para que la aplasten las desilusiones que hizo pomada a mi generación. Para qué hablar de los males del mundo o de nuestros muertos, ahora que la mortandad de las abejas amenaza con desaparecer la agricultura en el mundo. Si hasta parece una broma inglesa.

the sun

Antes fue Vietnam, ahora es Siria, Yemen, Palestina. En tiempos de mi viejo fue Auschwitz. Pero para qué ir tan lejos si tuvimos nuestro Accomarca, nuestro Huancasancos. Y la traición de los que prometieron y recibieron la confianza de millones y no hicieron nada cuando estuvieron en el poder. Encima se enriquecieron (y van a quedar impunes). Y pienso, también, mis propias traiciones a los ideales de juventud. Para no hablar de los curas pederastas que arrastraron nuestra fe por los muladares más inmundos. No habrá mercado libre, ni democracia, ni socialismo en el horizonte, las utopías por las que se quemaron las pestañas los profetas. Sólo incertidumbre, oscuridad, cansancio y cementerios.

Por gusto te sacrificaste, estimado Javier, por gusto, querido compañero Allende, por gusto, Madiba Mandela. Lo que viene es la desaparición de la especie humana, en medio de un clima de mierda, tal como anuncia la profeta disgustada, Greta Thunberg. Y en un siglo, lo que vendrá, no será el Planeta de los Simios, sino con más certeza, lo que imaginó Alfonso Cuarón en Children of Men. Sí, pues, me dice mi hijo, me fijo más en la vacilación y contradicciones de los buenos frente a la solidez de los corruptos; más en los galimatías de los políticos naranjas en la tele, que en la marcha por el agua de los miles de sufridas gentes de El Agustino y Huaycán que nadie mencionó en los grandes medios.

Hay que resistir como las cucarachas, amigas de los montacerdos del mundo. Sí, tal vez, debiera cantar con Daniela Here comes the Sun

(Publicado en Noticias Ser)

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Corrección de estilo http://localhost:8000/elbuho/2019/09/17/correccion-de-estilo/ http://localhost:8000/elbuho/2019/09/17/correccion-de-estilo/#respond Tue, 17 Sep 2019 00:00:00 +0000 Quinta Columna]]> http://localhost:8000/elbuho/2019/09/17/correccion-de-estilo/ Los errores ortográficos, gramaticales y sintácticos que cometen como emisores de mensajes, obran como la estática que impide que la cristalina voz atraviese mares y continentes para llegar al oído amigo

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Hay gente que se gana la vida a costa de los errores ajenos. Y no me refiero sólo a contadores y abogados, que viven de corregir las cuentas desprolijas de unos o las transgresiones legales, inocentes o dolosas, de otros. Me refiero a los miles que emprenden por sí mismos, la redacción de una tesis que demora en llegar a puerto; a los autores debutantes; a periodistas apurados; a políticos, empresarios y funcionarios hiperactivos que quieren pasar a la historia. Los errores ortográficos, gramaticales y sintácticos que cometen como emisores de mensajes, obran como la estática que impide que la cristalina voz atraviese mares y continentes para llegar al oído amigo del socio, pariente, jefe o novio en trance de perder la confianza definitiva de su amada.

corrección

Por ejemplo, en las salas de redacción de los noticieros, en las editoriales grandes y pequeñas y en todos los parlamentos del mundo, antes que los textos que van a ser leídos o impresos lleguen a la mesa del editor, deben superar la valla (de la corrección) y conseguir la aprobación de personajes anónimos llamados “correctores”.

En el caso de noticieros y parlamentos el trabajo es doble porque, primero, las entrevistas y declaraciones, así como los discursos verbales deben ser transcritos tal cual fueron emitidos y, luego, deben ser transformados en lenguaje escrito normalizado.

Nuestro parlamento, institución que está por cumplir doscientos años, tiene una Dirección del Diario de los Debates que publica las discusiones habidas, tanto en el Pleno como en las Comisiones, para dejar sentado cuáles fueron los fundamentos del texto legal aprobado y cuál fue el sentido o significado que le dieron en la discusión los parlamentarios que intervinieron en su debate. Esa publicación es muy importante porque ayudará a funcionarios públicos, abogados, estudiantes, historiadores y ciudadanos interesados, a aclarar el sentido preciso de un texto que hubiera permanecido en la nebulosa de las buenas intenciones, pero que no terminó por aterrizar en la claridad de la expresión escrita.

Diecinueve de cada veinte intervenciones de nuestros parlamentarios en el debate legislativo son orales. Sólo una es la lectura de un texto escrito. Todas las intervenciones de los tribunos históricos que pasaron por nuestro Congreso fueron sometidas a corrección, sin excepción, al igual que las de los parlamentarios novatos o escasos de las luces de la inteligencia. Desde los discursos de Luis Alberto Sánchez, Víctor Andrés Belaúnde, Héctor Cornejo Chávez, Javier Valle Riestra, hasta los de Javier Diez Canseco. Y los peruanos deben saber que pasaron por el Diario de los Debates como correctores, personajes de peso de nuestras letras tales como la escritora Ángela Ramos, la compositora Serafina Quinteras o nuestro laureado poeta Carlos Germán Belli.

Para ver la importancia del oficio de corrector de textos uno se puede fijar en la charla que la primera vicepresidenta del Congreso dio a unos estudiantes, a comienzos de septiembre, y que ha suscitado un vivo debate público por un párrafo que fue publicado y en el que el sentido que quiso darle su autora quedó oculto para todos los lectores. Entonces, si la transcripción de la charla no tuvo fallas, doña Karina Beteta se habría expresado así:

“Los ciudadanos que no son parte de una nación poco podemos querer el desarrollo y para ello debemos de tener la información. Con la información que ustedes puedan manejar no seremos, de alguna manera, quizás con argumentos personalizados en los que quieren o creen que tener la razón no los podrán a ustedes llevar por una línea que no sea la correcta. Serán ustedes que con la información que puedan tener, sacar sus propias conclusiones y de la misma manera tener una opinión la correcta.” (85 palabras)

Aunque hay frases contradictorias y oscuras, se puede apreciar que el sentido general del extracto es que los ciudadanos deben informarse de los asuntos públicos para tener una opinión propia.

Veamos cómo obraría un corrector si la charla de la señora Beteta hubiera sido dada en una sesión del Pleno del Congreso guardando, en lo posible, las expresiones originales de la autora, a diferencia de los editores anglosajones que suelen enmendar la plana a los autores:

  1. “Los ciudadanos que no son parte de una nación poco podemos querer el desarrollo…” Hay aquí un error conceptual, puesto que los ciudadanos forman una nación y, por tanto, desean su desarrollo. A menos, que se refiera a los ciudadanos de segunda categoría instaurados por Alan García en su discurso del perro del hortelano, lo que es improbable. Por tanto, borrar el “no”, afirmando la voluntad en pro del desarrollo.
  2. “…y para ello debemos de tener la información” Los ciudadanos informados no pueden tener cualquier información de la farándula o los deportes, sino una adecuada para participar en la toma de decisiones. Por tanto se impone un añadido que irá en negritas.
  3. “Con la información que ustedes puedan manejar no seremos, de alguna manera quizás con argumentos personalizados en los que quieren o creen que tener la razón…” Aquí está ausente una palabra clave para dar sentido al párrafo que quiere advertir contra la manipulación que pueden ejercer los ciudadanos más informados sobre los menos informados. Por tanto, se impone el añadido y la precisión del modo subjuntivo de la oración y se eliminan pronombres relativos innecesarios.
  4. Para dar énfasis al resultado deseado después de que los ciudadanos se informen, es mejor introducir un punto seguido.
  5. El resultado final sería el siguiente párrafo, plenamente inteligible:

“Los ciudadanos que son parte de la nación queremos el desarrollo ypara ellodebemos de tener la información necesaria sobre asuntos públicos. Con la información que podamos manejar no seremos, de alguna manera, manipulados, quizáscon argumentos personalizados, por los que crean  tener la razón. No los podrán llevar por una línea que no sea la correcta. Serán ustedes los quecon la información que puedan tener, puedan sacar sus propias conclusiones y de la misma manera tener una opiniónla correcta.” (83 palabras)

La moraleja de esta pequeña anécdota parlamentaria es que los funcionarios públicos cuando deban hacer una intervención en un foro público, jamás deben improvisar. Lean, por favor, así nos entenderemos mejor.

(Publicado en Noticias Ser)

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Otro final para un cuento de Borges http://localhost:8000/elbuho/2019/09/05/otro-final-para-un-cuento-de-borges/ http://localhost:8000/elbuho/2019/09/05/otro-final-para-un-cuento-de-borges/#respond Thu, 05 Sep 2019 00:00:00 +0000 Quinta Columna]]> http://localhost:8000/elbuho/2019/09/05/otro-final-para-un-cuento-de-borges/ Silva coincidía con Borges en su opinión sobre las religiones: “¡Es la máxima creación de la literatura fantástica! Lo que imaginaron Wells, Kafka o Poe no es nada comparado con lo que imaginó la teología.

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A su manera, Guido Silva Santisteban y Ballivián, quería dar la imagen de hombre duro. Duro y encantador a la vez, como un Humphrey Bogart en su mejor época. Hijo de militar, bisnieto de un presidente boliviano, educado en el Colegio Militar Leoncio Prado de Lima, cercano de uno de los jerarcas de la revolución militar de Velasco, decía haber nacido para mandar. Fue en Europa donde adquirió las armas que le negó el ejército. Aprendió idiomas, siguió el ritmo de la política, leyó poesía, adornos que le permitieron conquistar docenas de mujeres, a las que siempre mantuvo a distancia. Había militado en la Juventud Comunista, admiraba a la Unión Soviética y, en correspondencia, era librepensador. Fue por un lustro lector de originales de novelas en castellano que recomendaba traducir en una gran editorial en Berlín Este, antes de volver al Perú donde, dicen, escribió en Expreso. Sus conocidos lo trataban como “caballero blanco”, más con sorna que afecto. Llegó como asesor al Senado en los años 80, donde exhibía un humor cáustico y liquidador, lo que no le impedía desplegar su vasta cultura en entretenida conversación sobre política, batallas de la II Guerra Mundial, mujeres, heráldica o cine.

Borges

Turguéniev, Gógol, Shólojov, Bábel, Chéjov estaban entre sus preferidos, aunque su campeón era Lawrence Durrell, cuyo “Cuarteto de Alejandría” situaba en el centro del canon. Decía que los estadounidenses tenían los mejores narradores del mundo: Faulkner, Steinbeck, Cadwell, Sherwood Anderson, Mark Twain, Dos Passos, Miller y diez candidatos al Nóbel. Con misoginia disimulada, sólo reconocía el genio de Jane Austen y apenas el de la Yourcenar. Entre los ingleses le oyeron ponderar a Shakespeare, of course, Swift, Defoe, Kipling y Chesterton, al lado de los irlandeses Joyce, Shaw y Beckett. A Nabokov lo reputaba como un autor de muchas patrias, como sus lenguas. Sentía una extraña fascinación por El misterio de las Catedrales de Fulcanelli, aunque  masones y cristianos, eran objeto de sus burlas, por igual. De la literatura alemana rescataba a Goethe, Hölderlin, todo Kafka, Hess y Böll. De la francesa, a Gide, Malraux y Camus. Repetía extensos pasajes de las Novelas Ejemplares de Cervantes, del Martín Fierro o los poemas de Quevedo y de García Lorca.

Entre los peruanos, pocos se salvaban de su guillotina: el cholo Vallejo, Martín Adán, el Amauta, Pepe Durand, Gálvez Ronceros, César Lévano y Víctor Hurtado. García Márquez, Rulfo, Guimaraes Rosa, Nicolás Guillén y su Sóngoro Cosongo, entre los latinoamericanos. Detestaba las recomendaciones de Cortázar para leer Rayuela, y las aprensiones de Neruda persiguiendo las ediciones piratas de sus libros. Pero, por encima de todos, veneraba a Borges, a quien citaba de memoria. Dicen que proclamaba que su genialidad residía, entre otros factores, en el versátil uso de los adjetivos.

Silva coincidía con Borges en su opinión sobre las religiones: “¡Es la máxima creación de la literatura fantástica! Lo que imaginaron Wells, Kafka o Poe no es nada comparado con lo que imaginó la teología. La idea de un ser perfecto, omnipotente, todopoderoso es realmente fantástica.”[1] Pero el otro Borges, también escribió: “San Juan de la Cruz alcanzó la experiencia más elevada de la que es capaz el alma de un hombre: la experiencia del éxtasis, el encuentro de un alma humana con el alma de la divinidad, con el alma divina, de Dios…”[2] lo que hizo exclamar a un crítico argentino:

“En la obra (no en las bromas) de Borges se ha tejido un lenguaje que es exquisito para hablar acerca de Dios, tantas veces predicado con vulgaridad e intrascendencia en ámbitos de fe. En una época en la que la poesía ha subrayado en muchos casos elsentimiento de la ausencia de Dios, Borges ha resaltado su inminencia. Donde muchos han señalado el silencio de Dios, Borges su Palabra. Donde muchos se han centrado en lo inefable e intangible, Borges lo ha hecho en lo innegable.” [3]


Por eso, resulta curiosa la siguiente anécdota: una vez, uno de sus íntimos oyó la versión de Silva del final del cuento Los teólogos, como quien escucha cantar un buen cover, como dirían los jóvenes rockeros, al referirse a la versión de Rita Lee de las canciones de The Beatles, por ejemplo, que no desfigura el original y, sin embargo, suena al oído como algo nuevo.

Cuando se lee ese cuento de Borges se puede apreciar su vasta cultura y el fruto de sus dilatadas jornadas en la Biblioteca Nacional. Es un alarde de erudición en el conocimiento de la historia de los primeros siglos del cristianismo. Por sus trece párrafos desfilan Platón, Procusto, Plutarco, Apolo, Diana, Poseidón, Agustín, Ixión, Prometeo, Sísifo, Judas Iscariote, Lúculo, Cicerón, Jesús, Mateo, Plinio, Euforbo, Migne, Cosmas, Bousset, Harnack, Juan Damasceno, Erfjord, Orígenes, Thomas Browne, Bloy, Pitágoras, Demóstenes, Carpócrates, Lucas, Juan, Teopompo, Julio César, Pompeyo. Y al lado, escenarios como Atenas, Aquilea, Danubio, Tebas, Roma, Pérgamo, Constantinopla, Egipto, Macedonia, Cartago, Tréveris, Britania, Cesárea, Frigia, Dardania, Nitria, Berenice, Genua, Aventino, Éfeso, Rusaddir, Hibernia.

No es elegante agotar la paciencia del lector enumerando los títulos de los tratados que menciona, y sus laberínticos argumentos, empezando por el Zohar y la Biblia, hasta acabar en el apócrifo sermón “Luz de las luces encendida en la carne de un réprobo”.

La historia que refiere es la de Aureliano y Juan de Panonia, teólogos que debieron enfrentar a lo largo de sus vidas a varias herejías, descubriéndolas entre argumentos falaces de hombres aparentemente sabios y buenos. A sus ojos y oídos escrutadores no había formulación del Maligno que pudiera escaparse por más sutil que fuera. Eran los guardianes de la Ortodoxia. Monótonos, anulares, arrianos, fueron derribados por sus argumentos. “Militaban los dos en el mismo ejército, anhelaban el mismo galardón, guerreaban con el mismo Enemigo, pero Aureliano no escribió una palabra que inconfesablemente no propendiera a superar a Juan. Su duelo fue invisible…” La oportunidad para superarlo vino cuando tuvo que refutar las tesis de los histriones, en un texto que leería, nada menos que el confesor de la esposa del emperador. No sin noches de tormento e indecisión, termina insinuando que Juan de Panonia había tenido una opinión herética años atrás, quien acusado y juzgado, finalmente muere en la hoguera, en presencia de su adversario.

Una vez, repito, dicen que Silva se refirió al final del cuento escrito por Borges, que dice así: 

“El final de la historia sólo es referible en metáfora, ya que pasa en el reino de los cielos, donde no hay tiempo. Tal vez cabría decir que Aureliano conversó con Dios y que Éste se interesa tan poco en diferencias religiosas que lo tomó por Juan de Panonia. Ello, sin embargo, insinuaría una confusión de la mente divina. Más correcto es decir que en el paraíso, Aureliano supo que, para la insondable divinidad, él y Juan de Panonia (el ortodoxo y el hereje, el aborrecedor y el aborrecido, el acusador y la víctima) formaban una sola persona.”

La versión Silva Santisteban, que no se sabe si fue construida adrede, o fue más bien fruto azaroso de una memoria desgastada, decía más o menos así:

El final de la historia se sitúa en el Paraíso, porque Dios, en su infinita misericordia, perdona la soberbia de éstos que se atrevieron a dibujar para los simples una versión del Todopoderoso. Una mañana soleada los sorprende, en un jardín celestial, como siempre, discutiendo. Al advertir su presencia, ambos piden disculpas. “No te preocupes, Juan, le dice a Aureliano, continúen”; quien de inmediato reacciona: “Señor, yo soy Aureliano”, a lo que Dios responde: “¿De veras? Lo que pasa es que a ustedes siempre los he confundido, ¿quién es quién?”

No se sabe si el descansado lector, es de la misma opinión que el amigo de Silva, quien lo catalogó como un final brillante, directo, sorpresivo, verosímil y a la vez ambiguo y enigmático, digno de un discípulo que llegó a superar a su maestro. Mas, ahora, el asombro pregunta, ¿existió Silva en verdad? ¿No sería otro personaje borgiano?[4]

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[1] https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/columnistas/15/borges-y-sabato-conversan-de-dios

[2] Jorge Luis Borges. “Arte poética”. Editorial Crítica. Barcelona, 2001, págs. 82-83

[3] Ignacio Navarro comentando la ponencia “Las posiciones religiosas del Borges” de Mons. Héctor Aguer. Ver en https://www.revistacriterio.com.ar/bloginst_new/2016/01/06/las-posiciones-religiosas-del-borges/

[4] El escritor Carlos Meneses, peruano en La Palma, islas Baleares, da testimonio de haber conocido a Silva: “De vez en cuando me preguntaba: dónde estará Pepe Adolph. No faltó quién me lo dijo pero no me dio la dirección.  Sólo a partir de l960, cuando los dos estábamos en Europa, Guido Silva Santisteban, que vivía en Berlín, me guió hasta él, que estaba en un simpático pueblo de Stuttgart.” (http://www.ciberayllu.org/Cronicas/CM_Adolph.html

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