Cuando ya no importe Archives - El Buho http://localhost:8000/elbuho/seccion/cuando-ya-no-importe/ Thu, 15 Mar 2012 00:00:00 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.0.2 http://localhost:8000/elbuho/wp-content/uploads/2022/10/favicon.png Cuando ya no importe Archives - El Buho http://localhost:8000/elbuho/seccion/cuando-ya-no-importe/ 32 32 LO FABULOSO DEL TODAVÍA http://localhost:8000/elbuho/2012/03/15/lo-fabuloso-del-todavia/ http://localhost:8000/elbuho/2012/03/15/lo-fabuloso-del-todavia/#respond Thu, 15 Mar 2012 00:00:00 +0000 http://localhost:8000/elbuho/?p=863 En 1922 aparecen tres libros que modifican la noción de lo que se conocía como literatura La tierra baldía T. S. Eliot, el Ulises James Joyce, Trilce César Vallejo y uno se pregunta si a veces existe una conspiración en el tiempo que hace que tres obras monumentales coincidan o esas tres obras son el […]

The post LO FABULOSO DEL TODAVÍA appeared first on El Buho.

]]>

En 1922 aparecen tres libros que modifican la noción de lo que se conocía como literatura La tierra baldía T. S. Eliot, el Ulises James Joyce, Trilce César Vallejo y uno se pregunta si a veces existe una conspiración en el tiempo que hace que tres obras monumentales coincidan o esas tres obras son el resultado de una época que las concibe y las hace brillantes. Las repuestas solo tienen relevancia si destrozan a las preguntas –como alguna vez lo dijo Susan Sontag—y parece que aún no estamos listos para una respuesta.

Sin embargo, no podemos pasar por alto que los paradigmas no son modificados por la irrupción de un individuo, sino por la semiótica colectiva de un conjunto de pensadores que como Wittgenstein propone, exploran más allá de los límites. Si damos vueltas en círculos alrededor de estas tres obras una imagen se nos estampa en la retina: el límite fue concebido para dejarse atrás. La palabra irrumpe en toda su forma para desestructurar lo que entendíamos como sentido, el otro es uno mismo y yo a la vez es otro, el intrincado escenario nos incluye entre sus actores y presenciamos una puesta en escena que hace de la realidad una anécdota.

La palabra ha dejado de ser una sobreviviente para encabezar del discurso. La palabra es inmortal y excede su condición materializable, porque es una totalidad que es siempre su fragmento; lo que nos devuelve a la noción del tiempo como algo que ocurre incesantemente en un mismo momento y que sin embargo es necesario cuantificar para entender. Si pensáramos que el pasado, presente y futuro suceden a la vez y van funcionando como especies de engranajes que se impulsan entre sí, ¿no sería aterrador constatar que todos los instantes son el mismo, que la eternidad se hace infinita en su potencial irracional y ahistórico? La palabra es como el tiempo, necesita de símbolos para no aplastarnos,  sin embargo hay instantes donde los descubrimientos suceden en paralelo, donde la constatación de que la totalidad existe se da o bien destruyéndola, o haciéndola suceder, o creando el diálogo con sus fragmentos.

Los grandes sucesos ocurren cuando lo que estábamos acostumbrados a ver toda la vida adquiere un matiz distinto y se engendra como nuevo, nuestra capacidad de sorprendernos, de ejercer lo fabuloso perdura. Necesitamos la duda, el error, el desconcierto y el miedo para ver las cosas con la magia de la primera vez, como cuando en Macondo las cosas eran tan nuevas que había que señalarlas con el dedo. Si la literatura es brillante es porque no se agota con sus nombres, sus efectos son nuevas posibilidades de verdad y de palabra.

Si hemos de sobrevivir a la futilidad de lo concreto será a través de lo que todavía no se ha dicho, es decir de la palabra que esta por suceder, lo fabuloso del todavía.

The post LO FABULOSO DEL TODAVÍA appeared first on El Buho.

]]>
http://localhost:8000/elbuho/2012/03/15/lo-fabuloso-del-todavia/feed/ 0
Narciso en nuestro tiempo http://localhost:8000/elbuho/2012/03/08/narciso-en-nuestro-tiempo/ http://localhost:8000/elbuho/2012/03/08/narciso-en-nuestro-tiempo/#respond Thu, 08 Mar 2012 00:00:00 +0000 http://localhost:8000/elbuho/?p=804   En este instante, donde ocurrimos, nos estamos mirando en el tiempo de la época, en el espejo de la globalización. La globalización nos ofrece las puertas de entrada a un mundo que  ha perdido toda realidad para convertirse en la simbiosis de nuestros más recónditos deseos; nos hemos transformado en el mito de nosotros […]

The post Narciso en nuestro tiempo appeared first on El Buho.

]]>
 

En este instante, donde ocurrimos, nos estamos mirando en el tiempo de la época, en el espejo de la globalización.

La globalización nos ofrece las puertas de entrada a un mundo que  ha perdido toda realidad para convertirse en la simbiosis de nuestros más recónditos deseos; nos hemos transformado en el mito de nosotros mismos donde todas las contradicciones del  hombre son posibles; pues la humanidad consiste en una permanente deshumanización del ser por el objeto. Sin poder acceder de forma personal al  mundo somos procesos híbridos de una aldea global que nos consume y nos hace consumidores.

Nosotros hemos escogido el camino de la globalización, arrastrándonos por todas las efigies hermosas de un producto que si bien hubiese podido llevarnos al límite de nuestras capacidades, convirtiéndonos en una comunidad, reconstruyendo la imagen del individuo; es una manera más de adherirse al consumo hedonista de placeres anónimos, nunca antes descubiertos. Somos los narcisos de un cuadro inexistente, hemos confundido la realidad por la imagen ilusoria de un mundo que nos extravía en sus desiertos. Ahora toda nuestra vida es una ecuación negativa (el deseo); estamos siempre expuestos a la carencia, a la ausencia del otro y también de uno mismo.

Hoy,  sólo se  puede hablar de un pseudoindividuo o quizás cyberindividuo, como creación de los medios de un consumidor promedio, cuya mayor aspiración ha sido sustituida por su afán consumista de conseguir una “felicidad” que no comprende, somos las identidades múltiples de la ausencia de identidad. Hemos olvidado lo que estábamos buscando.

Somos  narcisos de nuestro tiempo, pues hemos perdido la capacidad de acercarnos al otro, ya no nos reconocemos en él, sino en la imagen distorsionada de nosotros mismos. La globalización es el agua cristalina del remanso en el que miramos nuestro reflejo, si tan sólo dejásemos de centrarnos en nosotros mismos y miráramos el mundo, podríamos encontrar belleza y hacerla propia.

The post Narciso en nuestro tiempo appeared first on El Buho.

]]>
http://localhost:8000/elbuho/2012/03/08/narciso-en-nuestro-tiempo/feed/ 0
HARPÓCRATES (mi realidad iconoclasta) http://localhost:8000/elbuho/2012/03/01/harpocrates-mi-realidad-iconoclasta/ http://localhost:8000/elbuho/2012/03/01/harpocrates-mi-realidad-iconoclasta/#respond Thu, 01 Mar 2012 00:00:00 +0000 http://localhost:8000/elbuho/?p=752   Me gustaría hablar del silencio. Del silencio de unas páginas que se construyen como una continuidad absoluta de lo que no fue dicho. Hace unos años descubrí a la Duras, sí a Marguerite Duras y alguien me dijo que lo brillante de su literatura no estaba en sus palabras sino en los espacios entre […]

The post HARPÓCRATES (mi realidad iconoclasta) appeared first on El Buho.

]]>
 

Me gustaría hablar del silencio. Del silencio de unas páginas que se construyen como una continuidad absoluta de lo que no fue dicho. Hace unos años descubrí a la Duras, sí a Marguerite Duras y alguien me dijo que lo brillante de su literatura no estaba en sus palabras sino en los espacios entre sí, en los silencios, asomarse al Square o a Hiroshima mon amour, es un acto de amor para con el silencio, es un reconocimiento.

Hace poco se ha estrenado la película El Artista, donde se relata la tribulación de un actor porque nadie quiere escuchar su voz, la entrada del cine hablado que aplasta al cine mudo, las posibilidades de comunicación. La escena más notable del film es un sueño donde todos los objetos empiezan a tener sonido, pero él no puede hablar. El silencio se hace presente también como algo aterrador, todos hemos tenido el sueño recurrente donde uno trata de gritar y la voz se esconde. Pero si nos obsesionamos con ese sueño entendemos que el grito igualmente sólo tendría sentido en un espacio callado. Un grito emitido en un lugar repleto de ruido, no logra el contraste que necesita para ser esencialmente.

Vivimos épocas de ruido, estamos acostumbrados a estar constantemente bombardeados de sonido, el silencio es a veces tan difícil de encontrar que se ha convertido casi en un desacato social. No es que no podamos gritar, es que no tenemos posibilidad de ser escuchados. Es como la historia desgarradora de las luciérnagas, las cuales emiten luz para encontrar a su compañera de vida, ahora gracias a las luces de neón se están extinguiendo. Hemos abandonado tantas cosas en el pasado… aunque el silencio sea como la sombra que nunca podrá desaparecer del todo mientras que exista la luz, el objeto y el espectador, estamos perdiendo la conciencia de su poder.

En el siglo XVII Sor Juana entendió el silencio como un arma aún más poderosa que la palabra, la excedía en su posibilidad de desmaterialización del sonido. Hace tantos años alguien pensó el silencio, al dios Harpócrates que  asoma un dedo a sus labios y que es una imagen del sol naciente hermosa manera de concebir la posibilidad, como algo tan poderoso que iba a tratar de ser destrozado, el silencio creador de una hegemonía aterradora que desautoriza el poder;  el silencio tan identitario como el universo, o el aleph.

El silencio es una constante en la historia del hombre, las creaciones más hermosas requieren de silencio, los actos más sublimes imponen silencio actos como el del amor que nos imprime los labios en una resemantización de sus posibilidades, los descubrimientos monumentales también exigen silencio, el silencio de quien descubre la huella del otro sobre la arena.

El silencio es la posibilidad de todas las palabras, la música, el sonido, el hombre en su presencia modificadora de mundos, la naturaleza indomable de lo imperceptible.

En mi realidad iconoclasta me abandono al sol naciente.

The post HARPÓCRATES (mi realidad iconoclasta) appeared first on El Buho.

]]>
http://localhost:8000/elbuho/2012/03/01/harpocrates-mi-realidad-iconoclasta/feed/ 0
Frutos de un mismo árbol (literariedad de la historia) http://localhost:8000/elbuho/2012/02/23/frutos-de-un-mismo-arbol-literariedad-de-la-historia/ http://localhost:8000/elbuho/2012/02/23/frutos-de-un-mismo-arbol-literariedad-de-la-historia/#respond Thu, 23 Feb 2012 00:00:00 +0000 http://localhost:8000/elbuho/?p=706   Es interesante comprobar que la historia es imperfecta. Se limita a ser una narración que como cualquier otra tiene un punto de focalización desde el cual se perciben y se relatan los hechos. Su imposibilidad de abarcar todas las historias, de contar todos los relatos, hacen que la historia sea una constante tensión por […]

The post Frutos de un mismo árbol (literariedad de la historia) appeared first on El Buho.

]]>
 

Es interesante comprobar que la historia es imperfecta. Se limita a ser una narración que como cualquier otra tiene un punto de focalización desde el cual se perciben y se relatan los hechos. Su imposibilidad de abarcar todas las historias, de contar todos los relatos, hacen que la historia sea una constante tensión por la voz portadora de acontecimientos. La literatura, en cambio, abarca en su polifonía no solo lo posible sino también lo imposible; nos quita la inmunidad de poder juzgar al otro y de posicionarnos en un espacio distante.

Wittgenstein decía que para dibujar un límite al pensamiento, “deberíamos encontrar ambos lados del límite pensable”. Eso es exactamente lo que logra la literatura. Entonces, ¿a qué se debe el prestigio de la historia, por qué nuestra obsesión incalculable por la realidad? Realidad es aquello que percibimos como real; los colores, por ejemplo,  son solo una percepción visual, entonces por qué estar tan seguros de todo lo que vemos. Las limitaciones de  nuestra mente nos hacen  creyentes de una realidad que nos esforzamos por reafirmar día a día, ¿acaso no es esa una limitación?

Es estremecedor poder trasgredir el límite, sentir que aquello que conocemos como real no es tan importante, entender que somos parte de una existencia que nos excede y nos reclama perecederos. La historia si no es literalizable puede ser todo menos real, la contradicción absoluta de nuestra existencia reside en la incapacidad de abarcar no solo el universo, sino el mundo en su pequeñez infinitesimal dentro de todo lo que es. Nuestra capacidad de razonar es impensable sin el ejercicio de la imaginación, la contradicción en el pensamiento no está en lo que todavía no hemos visto, o no “existe”; sino en aquello que vemos todos los días y no terminamos de entender por no poder  hurgar en los silencios, en el resonante eco de lo que aún no se ha dicho.

La parálisis de la historia será cuando el ser humano deje de ver el pasado y el futuro como frutos de un mismo árbol que caen por distintos lados. La literatura consiste en poder comer de ambos. Estamos en un presente ilusorio, donde los espejismos de la comunicación aparecen como prestidigitadores de la realidad, pero la realidad no existe en nuestra conciencia hasta que no entendamos sus ausencias. La historia transige el tiempo en la medida en que está abierta a la posibilidad del otro lado del límite. No deberíamos pensarnos como seres históricos porque acumulamos acontecimientos, o dicho de otra manera, realidad; sino más bien por reestructurar nuestros discursos con las acciones de las cuales formamos parte, reinventándonos como individuos que creen en la literariedad de la historia aún no explorada, entendiendo la vastedad de la humanidad como discurso renovable a cada instante, por cada individuo, en cada lugar y en todos.

La historia es una imposibilidad mientras no seamos capaces de concebir lo imposible. En este momento todos los humanos en la tierra están reactuando la historia, pero ¿y quién la está escribiendo?

 

The post Frutos de un mismo árbol (literariedad de la historia) appeared first on El Buho.

]]>
http://localhost:8000/elbuho/2012/02/23/frutos-de-un-mismo-arbol-literariedad-de-la-historia/feed/ 0
Los ritos impuestos http://localhost:8000/elbuho/2012/02/16/los-ritos-impuestos/ http://localhost:8000/elbuho/2012/02/16/los-ritos-impuestos/#respond Thu, 16 Feb 2012 00:00:00 +0000 http://localhost:8000/elbuho/?p=655 Estamos acostumbrados a la monotonía de ciertos ritos impuestos. San Valentín lejos de ser un día para explorar la exclusividad del amor o la amistad, es más bien una manera más de ser parecidos al resto. Los chocolates, los corazones, los peluches son una aproximación a lo que significa ser parte de un mundo que […]

The post Los ritos impuestos appeared first on El Buho.

]]>
Estamos acostumbrados a la monotonía de ciertos ritos impuestos. San Valentín lejos de ser un día para explorar la exclusividad del amor o la amistad, es más bien una manera más de ser parecidos al resto. Los chocolates, los corazones, los peluches son una aproximación a lo que significa ser parte de un mundo que nos produce en serie.

La originalidad ha sido mermada por la sola noción de asumir la ritualidad de lo que ni siquiera nos pertenece. Estamos tan lejos de lo que pensamos festejar; ¿lo extraordinario del amor o de la amistad no es acaso la huella en la arena que transforma nuestros paradigmas hasta la aproximación del descubrimiento de que existe alguien más, de que nuestra soledad ha sido irrumpida por otro, y que lejos de sentir felicidad lo primero que se experimenta es el miedo profundo de quién  ha perdido la memoria de sí mismo?

Cualquiera que comparte una vivencia tan aterradoramente hermosa como el amor o la amistad, no puede dejar de asumir la particularidad que le es conferida por ese otro sin el cual nuestra existencia sería un grito en el vacío absoluto del porvenir. Entonces ¿por qué no ser capaces de materializar la experiencia y alejarnos de todo aquello que nos hace perder la individualización que nos ha sido arrebatada por una sociedad consumista donde hemos abandonado la singularidad que nos es propia como humanos y que como tal debemos defender y  practicar?

Luis Hernández escribió: “Yo tengo el temor de haberte visto/Amor. Y contigo la azul/Melodía silenciosa”. Las certidumbres no se pueden nombrar, se encuentran  en la ausencia de ciertas palabras que aún no hemos inventado. Las señales no patean nuestras puertas, solo irrumpen en la cotidianidad como un buen verso que a veces no nos atrevemos a descubrir.

The post Los ritos impuestos appeared first on El Buho.

]]>
http://localhost:8000/elbuho/2012/02/16/los-ritos-impuestos/feed/ 0