Menú Chino Archives - El Buho http://localhost:8000/elbuho/seccion/menu-chino/ Mon, 26 Aug 2013 00:00:00 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.0.2 http://localhost:8000/elbuho/wp-content/uploads/2022/10/favicon.png Menú Chino Archives - El Buho http://localhost:8000/elbuho/seccion/menu-chino/ 32 32 Gastón Acurio llega a Arequipa e imagina las mil formas de cocinar un huevo http://localhost:8000/elbuho/2013/08/26/gaston-acurio-llega-a-arequipa-e-imagina-las-mil-formas-de-cocinar-un-huevo/ http://localhost:8000/elbuho/2013/08/26/gaston-acurio-llega-a-arequipa-e-imagina-las-mil-formas-de-cocinar-un-huevo/#respond Mon, 26 Aug 2013 00:00:00 +0000 http://localhost:8000/elbuho/?p=4472   Un mantra del universal y lujurioso menester ‘del que prepara y del que mastica’ lo había vaticinado. “El huevo es el componente culinario más extraño y alucinante del universo”, predijo el chef español Ferrán Adrià. Esta declaración empolló en la sagaz e inocente curiosidad de un periodista extranjero, quien le preguntó a Adrià sobre […]

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Crédito: Julio Del Carpio

Crédito: Julio Del Carpio

 

Un mantra del universal y lujurioso menester ‘del que prepara y del que mastica’ lo había vaticinado. “El huevo es el componente culinario más extraño y alucinante del universo”, predijo el chef español Ferrán Adrià.

Esta declaración empolló en la sagaz e inocente curiosidad de un periodista extranjero, quien le preguntó a Adrià sobre su parecer en las infinitas cocciones del ovoide producto. “Sale una obra de arte”, respondió Adrià con apacible sensualidad. En efecto, la primera impresión de un huevo acabado de freír sobre una pulcra bajilla remite la concepción de una obra de arte surreal. Una pieza digna de ser fotografiada o masticada. Si se agrega la guarnición, lo surreal tiene paisaje: papas cocidas en aceite o arroz acabado de granear. Componentes de mero hambre.

Aparentemente nadie encubó la idea de interrogarle a Gastón Acurio sobre el huevo y su azarosa transformación: el demencial proceso por el cual esa sustancia líquida puede pasar a sólido en tan poco tiempo. Y que, además de este cambio, sea comestible, barato, accesible, sabroso y nutritivo.

De modo que llegó a Arequipa y recibió a este columnista en su nuevo restaurant Tanta para hablar de su redondo parecer.

El gurú gastronómico latinoamericano, compinche de Adrià, estaba sentado frente a una mesa vacía y tenía el aspecto de un polluelo y un ‘gallus domesticus’ –denominación científica del ave doméstico– a la vez. Entre los comensales parecía piar. Llevaba el pelo largo, pegado, resaltaba su piel blanca y evidenciaba cara cansada. Entre mozos y cocineros de su propio restaurante era un gallo honorífico, un padrillo revestido por el plumaje de la sabiduría gastronómica y reconocimiento mundial.

“El huevo tiene una composición molecular especial”, aseguró Acurio tomándose el mentón. No escatimó ideas y dibujó en el aire una curva para describir en proporciones matemáticas su anatomía: clara 58%, yema 31%, cáscara 11%. Recordó que, además de babeo y paladar, el huevo y la gastronomía en general es, ante todo, un proceso químico y físico.

Entonces, Gastón Acurio prefirió ir más allá y se adentró en la transformación culinaria del ‘cigoto gallinacéa’. “Si lo tocas levemente se convierte una cosa. Si lo tocas alborotadamente tiene otra textura. Si lo sometes a fuego lento es diferente a las dos formas anteriores y si va a fuego de arrebato se torna en otra cosa distinta a todo”, narraba con evidente complacencia.

El cocinero manifiesto que el huevo es uno de los ingredientes más democráticos de la cocina universal: va en la dulcería para jugos levantamuertos, postres infantiles, helados veraniegos y pastelería para enamorados; se consolida como elemento de fondo para lo magistralmente salado o confiesa su baboso e insípido sabor al tragarlo sin cocción. De lo crudo a lo cocido hay una larga diferencia. “Si lo bates con fuerza es merengue, si lo bates con ternura va para el Pisco Sour. Todo sin añadirle algún  ingrediente”, decía.

Para retratar a fondo al huevo Acurio decidió llevarlo al mismísimo acto culinario repasando con esmero escolar las potenciales y comunes recetas del alimento. “Por si mismo puede ser: huevo pasado, huevo escalfado, huevo frito al inglesa, cocido como torreja, huevo estrellado, tortilla o merengue”, recitaba.

Solo en el huevo frito hay un universo. El choque con el amable aceite lo convierte en un manjar mundano que yacerá después sobre una maternal cama de arroz blanco, amarillo, verde o pasta. Se manifiesta múltiple, según la cocción. Escurridizo si se fríe con agua o imperial, casi real, con bordes dorados y crujientes si se lo requema. Se manifiesta abundante o discreto, según la proporción.  Bien ‘taipa’ en un plato desbordante o desapercibido acompañante si lo entremezclan. A fin de cuentas, el huevo alimenta y gusta. Si se observa el rostro de Dios al saborearlo, bendita sea la digestión en el tracto estomacal.

Sin embargo, esas son las referencias terrenales. Gastón Acurio reparó también la receta de cocina molecular de su amigo personal Ferrán Adrià: la ‘sferificación’. Un procedimiento donde intervienen la tabla periódica –piénsese en gluconato cálcico– y jeringas. El huevo a la sferificación se prepara al sumergirlo –sin cáscara– en agua mezclada con un líquido denominado Algin –elaborado con elementos químicos–. El resultado es alucinante: se obtienen huevos cocidos redondos. Al verlo, se observa un huevo desnudo.

Antes que la conversación se torne en un mero hueveo, Gaston Acurio decide partir. El tiempo es corto y ambos podemos concluir que de un huevo sale hasta un ser vivo.

Entonces se paró. Al retirarse, el cocinero más sofisticado y campechano del Perú confiesa que su plato preferido es el huevo frito con arroz. “Es para el cazador que vuelve a la cueva y que solo espera su arroz con huevo. Pero huevo de gallina de corral y el arroz recién hecho. Con arroz guardado es una aberración”, señaló imaginándolo.

 

 

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Cosas peores que inaugurar obras que no construiste y candidatear al GRA http://localhost:8000/elbuho/2013/08/19/cosas-peores-que-inaugurar-obras-que-no-construiste-y-candidatear-al-gra/ http://localhost:8000/elbuho/2013/08/19/cosas-peores-que-inaugurar-obras-que-no-construiste-y-candidatear-al-gra/#respond Mon, 19 Aug 2013 00:00:00 +0000 http://localhost:8000/elbuho/?p=4431 El modelo de esta columna pertenece al escritor Gustavo Faverón Patriau, columnista del semanario Velaverde y encaja perfectamente para retratar los desenfrenos políticos locales, ‘affaires’ exóticos y otras estupideces terrenales de la semana de aniversario. Entonces, a modo de track-list: ¿qué cosas son peores que inaugurar obras ediles que no construiste como alcalde provincial, entregarlas […]

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El modelo de esta columna pertenece al escritor Gustavo Faverón Patriau, columnista del semanario Velaverde y encaja perfectamente para retratar los desenfrenos políticos locales, ‘affaires’ exóticos y otras estupideces terrenales de la semana de aniversario.

Entonces, a modo de track-list: ¿qué cosas son peores que inaugurar obras ediles que no construiste como alcalde provincial, entregarlas incompletas con dos años de retraso y llevar portátil para anunciar una candidatura al Gobierno Regional? 1) Llegar tarde a la ceremonia de inauguración quien corta la cinta. 2) Tener cara para cortar la cinta. 3) Saber que esas “mega-obras” las construyó una empresa minera. 4) Pitear como loco calato en la plaza de armas por el recorte del canon minero teniendo guardados un par de palos verdes del presupuesto. 5). Enterarte que el presidente de la República no te va devolver ni un sol del canon minero recortado. 6) Ser alcalde de Arequipa (como Alfredo Zegarra), hacerse pasar como catedrático de la Universidad Nacional de San Agustín y cobrar 42 mil soles sin dictar ninguna pinche clase.

¿Hay cosas peores? Yeah! 7) Saber que el alcalde provincial de Arequipa, Alfredo Zegarra, condecora con la medalla de oro de la ciudad a un par de ex burgomaestres provinciales recontra pendejos: un hampón (Luis Cáceres Velásquez) y un figuretti (Yamel Romero). El primero fue encarcelado en 1998 por abuso de autoridad, vendió terrenos públicos de la municipalidad y recibió 20 mil dólares de Vladimiro Montesinos para cambiarse de tanga política y pasarse al fujimorismo. El segundo, gobernó desde el extranjero. 8) Escuchar a Alfredo Zegarra decir que admira a Luis Cáceres Velásquez. 9). Escuchar a Alfredo Zegarra decir que será candidato al Gobierno Regional. 8). No pitear por los puntos 6 y 7. 10) Ver que un nuevo periódico llamado ‘SIN Frontera’ elabora portadas de alabanza SIN vergüenza tapando con evidente descaro la siguiente conclusión: el alcalde provincial (Alfredo Zegarra) solo usa su colon descendente –y no el cerebro– para condecorar, gestionar y gobernar.

¡Más! 11). Ir al concierto de Los Fabulosos Cadillacs (LFC) y percatarte que Vicentico no saluda a la ciudad que visita ¡por segunda vez! No me jodas 12). Ver que una reportera limeña de América TV, que cubre el concierto de LFC sobre el escenario ante 25 mil personas, habla cojudeces. ¡No me vuelvas a joder! 13). Invitar a Damián y Toyo para animar el concierto de LFC y no obligarlos hacerle una broma telefónica al alcalde Alfredo Zegarra. 14). Ir al Corso de la Amistad y ver cómo Yamel Romero menosprecia y desdeña las danzas puneñas. 15). Reparar que eso no es amistad. 16). Ver a Yamel Romero promocionando un grupo de interculturalidad. 17). Reparar que Yamel Romero candidateará a la municipalidad provincial y buscará el voto de los ciudadanos puneños con cambio domiciliario en Arequipa. 18) Llamarte Yamel. 19). Ir al concierto de Daddy Yankee. 20.) Que anuncien a Los Fabulosos Chapillacs para tocar junto a los LFC en Lima y no se concrete la posibilidad a último minuto. 21). No pitear por eso y por todo lo demás.

 

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Carta para A. http://localhost:8000/elbuho/2013/07/08/carta-para-a/ http://localhost:8000/elbuho/2013/07/08/carta-para-a/#respond Mon, 08 Jul 2013 00:00:00 +0000 http://localhost:8000/elbuho/?p=4182 Han pasado más de siete días de la efervescencia bautismal y no te he dicho qué significa ese rito de crisma cuajado y frígido riego bendecido. Ese juego de monedas en el aire y aplauso en la plaza mayor. No lo entenderás, sin embargo, es necesario que lo sepas, querido A. A, hay quienes aseguran […]

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Han pasado más de siete días de la efervescencia bautismal y no te he dicho qué significa ese rito de crisma cuajado y frígido riego bendecido. Ese juego de monedas en el aire y aplauso en la plaza mayor. No lo entenderás, sin embargo, es necesario que lo sepas, querido A.

A, hay quienes aseguran que al río Jordán se llega encajado de discernimiento. Tú aún no concibes lo que pueda ser tal cuestión. Perdón por eso. Te hemos llevado sin preguntarte al Jordán, sin chance a saber si querías fraguarte en la iglesia de esos hombres. Te quedaste sin opción a elegir en entrar o no en el Jordán.

Contra lo que pueda representar tu disconformidad en los próximos años, A entérate que propiciaste un inédito capítulo que ya novelamos nosotros. Lo que queda de aquél día, además de los regalos, son los recuerdos de un recuerdo trastocado de una tarde entre santos. Unos acotan que dibujaste muecas al momento del crisma, otros que te encogiste como un conejo en el lapso del chorro: brusco y algo diablillo. Lo primero es falso, lo segundo no. Te estabas tocando la cabeza para indagar, con seriedad resulta, por qué el riego estuvo tan frío. Entendías que no era la tibia agua de la hora del baño, y  te quedaste callado con esa enternecedora diplomacia que te envuelve. Un acto de todo entronizado que se aprecia.

A, el ritual dictaminado por la iglesia de los hombres asegura que soy tu padre espiritual. Y creo A, que, en este momento, me siento algo indigestado, como oso polar hibernado, con el tema. Ni siquiera lo he digerido. M, con su perfil de Proserpina maravillosa, blusa de seda a rayas blancas y negras, y tersos labios delineados con rojo ‘cherry’, me advertía acerca encargo: una alianza irrenunciable. “La fe en el segundo padre es algo que nunca se pierde”, me decía. Eso se refuerza en los cimientos sacramentales. Querido A, lo eclesiástico está inundado de alianzas. La que acabamos de formar está cuajada para toda la vida, está sellada como pacto irrenunciable. A, no estoy demitiendo en público, solo te aseguro que no quisiera perder mi aroma en esta inesperada concepción frente al altar. No enfrentar al papelón. Como te lo mencioné en la fiesta post-riego, anhelo andar a la altura de las circunstancias en lo que me quede de sendero. Pero probablemente no me entendiste. Prefiero esta paternidad de encargo divino a la de jadeo y caricia, deseo tu paternidad de fe, esa que exige resultados y no placeres, esa que es sin baches como los campos verde donde vives. No deseo que mi dedicación hacia ti se convierta en aspecto de nuevaolero en estos tiempos: saber que pueda aparentar como Jimmy Santi “Chin Chin” y acabar con el tiempo como las ruinas de Chan Chan.

A, por supuesto vendrán navidades y cumpleaños con múltiples regalos: la primera bicicleta, esa que te sacará los dientes de un porrazo antes que el ciclo natural de tu propio crecimiento lo ordene. El ajedrez para las trampas dominicales. El cuento firmado por el escritor favorito. El viaje para tirar piedritas en el río. A, los regalos no vienen como obligación de parte ante las fechas conmemorativas. Solo será calistenia para que sepas, a tientas, que existe alguien con consejo y dulces en la misma mano. Además, porque, como escribe Romeo Abigeo, “lo del propinón lo sé porque la madrina de mi hermano siempre le colmaba las manitos de regalos mientras que yo, en mi santo, esperaba la caridad de alguna vecina querendona que cayera a la casa con media docena de calzoncillos y calcetines sin figuritas”. A, tu si tendrás propinón: una forma subliminal de sacudirme la presión.

A, hay que pedir disculpas al público, porque esta columna divulga temas más zodiacales y banales, y hemos hecho de tu primer sacramento un acto de masiva importancia. Ahora duerme, A.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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"Estadio en el espejo", una autofagia de imágenes http://localhost:8000/elbuho/2013/06/17/estadio-en-el-espejo-una-autofagia-de-imagenes/ http://localhost:8000/elbuho/2013/06/17/estadio-en-el-espejo-una-autofagia-de-imagenes/#respond Mon, 17 Jun 2013 00:00:00 +0000 http://localhost:8000/elbuho/?p=4048 La muestra Estadio en el Espejo del fotógrafo Julio Del Carpio Rimachi, inaugurada el pasado viernes 14, en la Alianza Francesa de Arequipa, transciende por su condición de recuento sociológico. La protagonista es la ciudad y la trama su efervescente evolución. Las fotografías plasmadas en placas no se limitan a la subjetividad de los ángulos, […]

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Foto ernesto del carpio
La muestra Estadio en el Espejo del fotógrafo Julio Del Carpio Rimachi, inaugurada el pasado viernes 14, en la Alianza Francesa de Arequipa, transciende por su condición de recuento sociológico. La protagonista es la ciudad y la trama su efervescente evolución.
Las fotografías plasmadas en placas no se limitan a la subjetividad de los ángulos, además transmiten la vida de la urbe cambiante. Aquella que cobija a los desplazados, la ciudad generosa con el foráneo que cede a su mendicidad y éxito. Todo sin importar la destrucción de sus espacios, el desborde de su cultura y la reformulación de sus creencias.
Del Carpio habla de Arequipa a través del migrante que reestructura las formas sociales: la urbanidad levantada sobre los vestigios de la campiña arequipeña, la desgracia del hombre andino sentado sobre una silla de ruedas enfrentando el amenazante quiebre de escalones, un cúmulo de casas apiñadas en un cerro para demostrar que todos tienen un hogar, un grupo de cachacos en alba llevando en andas a una virgen, los nuevos arequipeños viendo al mesías de La Gran Transformación o una bodega de un céntrico mercado promocionando clases de alemán a domicilio. El migrante lo ha cambiado todo y no se detiene en el debate de lo “bueno” o lo “malo” sino en la reconversión de los estilos de vida. En las imágenes, se demuestra que, como en la física, la dinámica y la energía social no se destruyen sino que se transforman.
El fotógrafo ha confesado que la lectura interna se ciñe al psicoanalista Jacques Lacan. “Las imágenes se tornan objetos personales”, afirma. Es decir, personifica el entorno y genera un sentimiento de arraigo. Por lo tanto, esta ciudad no son los muros de sillar roídos sino la familia, los amigos, el trabajo, la pareja instalada en esto nuevos paisajes: el cerro poblado, el mercado, la mendicidad, el éxito.
Julio Del Carpio emplea a la fotografía como un binocular social desde donde observa privilegiadamente cómo Arequipa devora sus propias entrañas para seguir sobreviviendo. Las fotografías nos remiten a imaginar a una urbe emulando al Catoblepas, ese animal mitológico etíope que practica la autofagia.

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El delirio del ind–s–ulto. http://localhost:8000/elbuho/2013/06/10/el-delirio-del-ind-s-ulto/ http://localhost:8000/elbuho/2013/06/10/el-delirio-del-ind-s-ulto/#respond Mon, 10 Jun 2013 00:00:00 +0000 http://localhost:8000/elbuho/?p=3996 A estas alturas de la vida política –con la mitad del gobierno en curso por la sociedad H. H. (Humala Heredia) y el indulto negado a Alberto Fujimori (A.F.) –, resulta un delirio ver cómo ambos bandos –H.H & A.F. – se preparan para la batalla. No importa el contingente de los recursos, el calibre […]

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A estas alturas de la vida política –con la mitad del gobierno en curso por la sociedad H. H. (Humala Heredia) y el indulto negado a Alberto Fujimori (A.F.) –, resulta un delirio ver cómo ambos bandos –H.H & A.F. – se preparan para la batalla. No importa el contingente de los recursos, el calibre de los modos o la magnitud de las acusaciones. La guerra está declarada.

El inmenso detalle es que la única víctima del enfrentamiento es la apaleada salud mental de la ciudadanía: videos psicosociales con la actuación especial de A.F. presuntamente agonizando en una cama, Humala huyendo de los periodistas para no responder sobre el indulto, Keiko Fujimori reivindicando a su padre como el mejor presidente de la historia del Perú, etc. Todo ese universo es un verso, es un delirio.

El resultado de la semana pasada –la negación del indulto– promete un segundo round con más escoria. Primero porque A.F. sigue siendo el único sujeto en el mundo con ganas infinitas de contraer un cáncer terminal, segundo porque Humala va a titubear más que nunca –vía satélite– y tercero porque Keiko, Kenyi –y su perro amante– van a movilizar a medio país, desde el tercer domingo de junio, con la idea del progenitor a punto de morirse. Es obvio. El delirio se saldrá de control y A.F. va hacer lo imposible por mudarse de fundo Barbadillo. Lo raro es que Ollanta Humala va seguir meado de pánico saber que tiene a un sector del país en contra. Ollanta, ¿No puedes caerle bien a todo mundo?  La mitad del Perú tiene que cagarte a palos alguna vez.

Ahora bien, si se ve con detalle los movimientos de Humala anunciando la negación del indulto, éste no lo dijo en primera persona: “he decidido no darle el indulto a A.F”, sino pronunció en tercera persona para referirse a él –o tal vez a Nadine–: “el presidente es el único responsable de otorgar o no el indulto… el indulto no procede”, e inconscientemente genera la sensación que evita el tema espinoso, duro, susceptible a críticas y nervioso por las encuestas.

En realidad, estamos sujetos –los ciudadanos– a una patética batalla que no tendrá final. Va más allá del suceso. Si sale Fujimori, la ola revolcará a Humala y en parte diluirá los sueños de su mujer para ceñirse la banda bicolor. Si A.F. sigue en cana, la horda naranja tendrá un cuadro de Humala para jugar tiro al blanco hasta el final de sus días. No hay forma de escapar a esta inconsecuente, celebre y triste pelea de dos bandos inservibles.

Y seguimos eligiendo. Humala y Keiko están aún en nuestro colectivo imaginario de elecciones. Vamos metidos en este carrusel desde la última elección presidencial. Si estamos favor o no del indulto pertenece a esta elección que no se cierra.

Es un delirio creer que el 50 + 1 votó por Humala más convencido por una decisión de dignidad que ideología política o simpatía partidaria, convencido en evitar que Keiko llegara a Palacio. Es decir, no se vota por Humala sino contra la primogénita de los Fujimori. Es un delirio además que esta panorama se reeditará para las próxima contienda y dejará a los votantes con la nariz tapada frente a la disyuntiva del honor y dignidad del país o la concreción de un monstruoso panorama de los F. en el poder.

La circunstancia actual –el no indulto– sigue siendo igual: un accionar de dignidad. Nadie debe ensalzar la posición de Humala por no liberar A.F. Era una cuestión de lógica común anularle esa posibilidad al ex dictador. Sin embargo, lamentablemente, Humala solo se dio cuenta de esa lógica común al percatarse que su investidura le otorga la posibilidad constitucional disolver condenas. Ollanta, querido, millones de peruanos se dieron cuenta que A.F. no podía salir. Y, ojo, ellos no tenían esa facultad que ostentas.

 

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¿Cómo lanzó la RAE "La Ciudad y Los Perros" 50 años después? http://localhost:8000/elbuho/2013/05/24/como-lanzo-la-rae-la-ciudad-y-los-perros-50-anos-despues/ http://localhost:8000/elbuho/2013/05/24/como-lanzo-la-rae-la-ciudad-y-los-perros-50-anos-despues/#respond Fri, 24 May 2013 00:00:00 +0000 http://localhost:8000/elbuho/?p=3897 Cincuenta y un años después de su publicación, La Ciudad y Los Perros sigue siendo una pastilla efervescente en el inmenso mar de la literatura. En abril de 2012, la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española lanzaron la edición conmemorativa de esta obra al cumplirse 50 años de vigencia […]

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Foto: Michelle Saldaña

Foto: Michelle Saldaña

Cincuenta y un años después de su publicación, La Ciudad y Los Perros sigue siendo una pastilla efervescente en el inmenso mar de la literatura. En abril de 2012, la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española lanzaron la edición conmemorativa de esta obra al cumplirse 50 años de vigencia impecable. “Tal vez la más importante edición de La Ciudad y Los Perros desde su publicación en 1963”, señala Marcos Martos Carrera, presidente de la Academia Peruana de la Lengua.

Nada sería extraordinario si la novela del premio Nobel de Literatura arequipeño Mario Vargas Llosa (MVLl)  no estaría envuelta en miles de peripecias y anécdotas. Desde su primer rechazo editorial en la década 60, una acción de censura del gobierno dictador español de Francisco Franco hasta los anécdotas de la reciente revisión del nobel arequipeño para esta edición especial. Cincuenta años después, MVLl volvió nostálgicamente a sumergirse al texto de su primer libro que comenzó a escribir 1958, en Madrid, en una taberna llamada El Jute, en la calle Menéndez y Pelayo, en Madrid y culminó en 1961, en una buhardilla de París.

Entre estos diversos de sucesos, esta columna tuvo accedió al testimonio del presidente de la Academia Peruana de la Lengua, Marcos Martos Carrera, sobre los entretelones de la edición conmemorativa. Un breve relato para fanáticos.

Las ediciones conmemorativas son publicaciones ocasionales de diversas novelas. Estas se idearon por la Asociación de Academias para homenajear a las grandes novelas del siglo XX en español. “La primera en reeditarse fue Don Quijote de la Mancha en 2004 a pedido de la Academia Hondureña”, recuerda Marcos Martos Carrera.  Después, en el IV Congreso Internacional de la Lengua, celebrado en Colombia, los académicos proponen publicar Cien Años de Soledad de Gabriel García Márquez en 2007. Así sucesivamente, en otras reuniones, se acordó lanzar dos antologías de los poetas chilenos Pablo Neruda y Gabriela Mistral, y la novela La región más transparente del mexicano Carlos Fuentes. “Todos los académicos nos preguntábamos cuándo sería el turno de MVLl”, señala Marcos Martos Carrera.

Hasta que llegó el día. En 2010, en vísperas que MVLl sea anunciado Nobel de Literatura, Marcos Martos recibió varios correos electrónicos para proponer a Vargas Llosa en la cola de editados. La decisión final debía tomarse en España. En el trance de las actividades de la Academia, los 22 delegados de la Asociación de la Lengua se reunieron en la ciudad de Burgos para elegir al nuevo editado. Todos se sometieron a una votación.

Marcos Martos Carrera no presentó a MVLl como candidato. Se sabía a voces que estaba que era un bolo fijo, pero el presidente de la academia peruano sintió una inocente vergüenza en proponerlo. “No se veía bien que un peruano lo proponga. Procuro buscar consensos, saco mis ideas sin que los demás se sientan comprometidos”, asegura. Entonces, se buscó un ‘pescador’ en Burgos que lanzara el anzuelo. Ese fue el delegado de la Academia Cubana de la Lengua, Rogelio Rodríguez Coronel. El cubano se ensalzó argumentando por qué el novelista arequipeño debía estar incluido en la serie. Resultaba paradójico y hasta políticamente incorrecto que un cubano defendiera con tanta fuerza a Vargas Llosa.  Sin embargo, lo blindó en todo momento. “Las tendencias ideológicas no cuentan en las academias”, aclara Martos. Después de la discusión, la votación fue casi unánime: MVLl era el elegido sin chance a objeciones. Todos celebraban y se repartían responsabilidades. Los académicos estaban felices, pero no calcularon que se metieron otro atolladero: elegir el libro a publicarse.

Pasaron varios meses. En otra cita, los delegados de 22 países escogieron el libro tras una discusión densa. Se propuso La Casa Verde, La Ciudad y Los Perros, y La Guerra del fin del Mundo y se tenía en consideración que MVLl tenía un afecto especial por Conversación en La Catedral. “Aposté por La Casa Verde, pero finalmente se eligió La Ciudad y Los Perros por ser una novela que atrajera lectores jóvenes”, señala Marcos Martos. Algunos trataban de rebatir esa idea con otro texto. Pero la suerte estaba plasmada.

Entonces, en el laberinto de los 22, Marcos Martos fue elegido coordinador general de la edición y se convirtió en una suerte de burócrata editorial que respondía y preparaba correos electrónicos todo el día. Una tarde, en su oficina en Lima, decidió tantear qué intelectuales debían escribir breves artículos sobre la obra y agregarlos al libro. “Le pregunté al francés Roland Forgues si podía escribir un artículo, pero no pudo por exceso de trabajo”. En su lista anotó a los críticos José Miguel Oviedo y Carlos Garayar. Con esos nombres viajó a Panamá a un encuentro privado con MVLl. Allí el Nobel revisó la lista y agregó al académico peruano Efraín Kristal y al norteamericano John King. Finalmente, se acordó un glosario de términos. La impresión de la obra se encargó a Santillana, bajo el sello Alfaguara. A partir de ese momento todos desaparecieron. “MVLl se encerró a leer y revisar el texto original de la novela con un lápiz en la mano”, relata Marcos Martos.

Martos Carrera regresó al Perú y comenzó a empujar el tren. “Las coordinaciones giraban en torno a Darío Villanueva, secretario de la Real Academia, y con Pilar Llull, jefa de Gabinete de dirección de la RAE”, precisa. Conforme avanzaba el libro, Marcos Martos fue propuesto para elaborar dos textos: un estudio especializado y una nota a la edición.  El resultado se vio en abril de 2012. Más 700 páginas que incluyen fotografías, ensayos y la novela. Un lujoso libro y objeto de colección para zambullirse otra vez en esa efervescencia llamada MVLl.

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El hacedor de museos frente al retrato de su bisabuelo http://localhost:8000/elbuho/2013/05/10/el-hacedor-de-museos-frente-al-retrato-de-su-bisabuelo/ http://localhost:8000/elbuho/2013/05/10/el-hacedor-de-museos-frente-al-retrato-de-su-bisabuelo/#respond Fri, 10 May 2013 00:00:00 +0000 http://localhost:8000/elbuho/?p=3813 César Augusto Pérez Zúñiga (CAPZ), policía retirado y bisnieto de un combatiente de la Guerra del Pacífico, ha armado un museo que se exhibe en portales de la Municipalidad Provincial de Arequipa. Un espacio de recuerdos, una capsula de símbolos e imágenes y un pasaje con piezas históricas tan personales como universales. Al erigir el […]

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Un exclusivo museo del bisnieto de un combatiente de la Guerra del Pacífico

César Augusto Pérez Zúñiga (CAPZ), policía retirado y bisnieto de un combatiente de la Guerra del Pacífico, ha armado un museo que se exhibe en portales de la Municipalidad Provincial de Arequipa. Un espacio de recuerdos, una capsula de símbolos e imágenes y un pasaje con piezas históricas tan personales como universales.

Al erigir el museo con piezas de la guerra republicana más dura y triste del Perú –en memoria de su abuelo soldado–, CAPZ no solo reconstruye una faceta de la historia republicana peruana, sino narra, además, una vivencia personal tan increíble como desquiciada: las piezas, uniformes, rifles, zapatos, botones y monedas de los soldados que hoy exhibe las juntó, en cada zona donde se libraron las funestas batallas, provisto de un detector de metales y un instinto de sabueso.

Sin embargo, este cúmulo de ideas –y esta columna– no apunta retratar lo que hoy vemos: el museo. Sino trata de recomponer el día que se conocieron los elementos guardados en su casa.

Era sábado. Una comisión periodística –para el diario La República– me obligó a buscarlo. En el periódico se preparaba un reportaje sobre la desaparición y depredación de las trincheras arequipeñas construidas en la guerra de Confederación Peruano Boliviana, ubicadas en Uchumayo. Estas fueron levantadas por el ejército del ex presidente y militar Felipe Santiago Salaverry para luchar contra el general boliviano Andrés de Santa Cruz en 1836.

Después de coronar la cumbre de un cerro terriblemente empinado, la visita a CAPZ era inevitable. Entre el microcosmo de arqueólogos y directores de museo su nombre resonaba. El director del Museo de Arte Contemporáneo, Eduardo Ugarte, dio el contacto.

CAPZ vivía –y sigue viviendo– en una modesta casa en Socabaya, frente a una vasta campiña. Abrió la puerta un sujeto alto, flaco, frío, pacato y pelado, vestido con una camisa blanca percudida y un pantalón marrón empolvado. Sacó la cabeza por la rendija y preguntó si eran los periodistas de la llamada telefónica anterior. Sí, respondimos. Entonces abrió la puerta. La pieza contigua no era la sala de recepciones especiales. Era una cochera rodeada por anaqueles de latón oxidados que soportaban ceramios pre-incas –presumiblemente imitaciones –, sables, armas, periódicos, enciclopedias y documentos de hojas amarillentas.

Al interrogarle sobre el tema –la guerra de la Confederación Peruano Boliviana– en CAZP afloró un sentimiento de coleccionista y sacó de una bolsa proyectiles, monedas, botones y rifles de la gesta. El ex policía no recordaba con precisión académica los sucesos de la batalla en Arequipa, pero sí detalló con exactitud pericial las características del armamento que mostraba en ese momento. “No es una pieza cualquiera. Este rifle es una Minie francesa con la que lucharon los soldados del Ejército restaurador, opositores al pacto con los bolivianos en la batalla de Uchumayo», manifestó empuñando el arma. Confesó que los encontró en la zona  junto a botellas rotas de vino, tres botones grabados con el escudo del Perú y broches de porcelana que sostenían los calzoncillos de los soldados, hebillas de correas, tres cucharas, seis proyectiles fabricados de hierro, dos dedales, una balanza, una caldera y monedas que se acuñaron como símbolo de los dos países confederados que llevaban una inscripción paradójica: Firme y feliz por la unión. Embebido por el viaje histórico, CAPZ susurraba entre diente una frase descontextualizada, supuestamente dicha por Simón Bolívar a José de San Martín en Guayaquil: “dos soles no pueden brillar sobre un mismo cielo”. El fotógrafo se deshacía en clickeos frente las evidencias.

Al agotar las referencias y piezas de históricas para el reportaje, CAPZ nos invitó a una segunda pieza. Al atravesar la cochera, en otra habitación, había un almacén cuidadosamente protegido que albergaba balas, rifles, escopetas, uniformes, vasijas, banderas, zapatos, espadas, balanzas y calderos pertenecientes a la guerra con Chile.

Todo estaba dispuesto en mesas pequeñas y se distribuían según los tamaños. Éstos eran los adornos de un altar familiar. Sobre todas las cosas, en la mitad del muro, colgaba el retrato de su abuelo soldado, Pablo Pérez Campell, quien luchó en batallón Zepita defendiendo Tarapacá en la guerra con Chile. La imagen reposaba en un marco con bordes de terciopelo granate y marco dorado, y  evidenciaba las facciones de CAPZ como testimonio del linaje. Era CAPZ congelado en el tiempo.

Entonces, este se paró frente al retrato y exhaló un suspiro con tierna bravura, como un animal salvaje herido: “algún día quisiera mostrar todo esto en un museo”. Bisabuelo y bisnieto, uno frente al otro, engendraba una relación misteriosa y poco cotidiana: el primero hacía la historia y el segundo la reconstruía. Dos soles brillaban sobre el mismo cielo.

Lo mostrado no era una herencia. CAPZ lo había buscado durante años con su propio dinero a pulso de instinto en zonas de combate histórico. El viaje no terminaba. Después de mostrar las piezas vinieron los documentos. Periódicos, cartas de soldados y solicitudes de jubilación al Estado Peruano tras la guerra.

Al terminar la cita, CAPZ repartió su tarjeta donde se autodenominaba “director del Museo Policial Militar Histórico y Paleontológico” que hoy exhibe. “¿Y por qué paleontológico?”, repliqué. CAPZ sacó un hueso grande y grueso como el ramal de un eucalipto. “Pertenece a un mamut”, dijo. No satisfecho con saciar su ego, trajo una roca de veinte centímetros con forma de huevo prehistórico. “Es un meteorito condrita no ferrosa que cayó en Quillabamba en la década del 50”, aseguró. CAPZ dejaba de ser un rescatista de la historia y se convertía en un coleccionista de raza.

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De cómo decirle Fuck You a los gringos que huelen a pollo frito … http://localhost:8000/elbuho/2013/05/03/de-como-decirle-fuck-you-a-los-gringos-que-huelen-a-pollo-frito/ http://localhost:8000/elbuho/2013/05/03/de-como-decirle-fuck-you-a-los-gringos-que-huelen-a-pollo-frito/#respond Fri, 03 May 2013 00:00:00 +0000 http://localhost:8000/elbuho/?p=3764 y sin dañar la capa de ozono   El chileno Jaime Silva era parte de la sociedad de consumo. «Esa que contamina el medio ambiente y destruye el planeta», afirma. Sin embargo, esa costumbre se acabó desde que recorre América Latina con una camioneta verde de los años 80, que funciona con aceite quemado de […]

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y sin dañar la capa de ozono

 

El chileno Jaime Silva era parte de la sociedad de consumo. «Esa que contamina el medio ambiente y destruye el planeta», afirma. Sin embargo, esa costumbre se acabó desde que recorre América Latina con una camioneta verde de los años 80, que funciona con aceite quemado de cocina. Estuvo en Arequipa dejando esa estela a grasa requema para probar su hazaña de ingenería.
Con un algo más de ingenio desbordante y su buen estilo de hippie moderno, de melena descuidada y barba enmarañada, este mapocho de 37 años logró cambiar el sistema de consumo del motor de su vehículo de diesel a aceite vegetal. El cambio no lo aprendió en su país, sino en un viaje a Europa.
En su paso de Francia a la República Checa conoció a un español que le proporcionó un manual que explicaba el proceso técnico y mécanico para convertir el motor. «Sabía que en Chile algunas universidades trabajan el cambio, pero no tenía acceso a ese material. Viajando conocí el procedimiento y a mi retorno lo hice», narra visiblemente entusiasmado.
Tras el periplo europeo, llegó a su ciudad Quinta de Tilcoco (Chile) y compró la camioneta. Buscó un mecánico e inició el proceso de recambio que duró tres semanas. «Ahora que conozco todas las piezas lo podría hacer en una semana», ironiza. El cambio principal fue en la bomba inyectora. Este elemento del motor eleva el combustible a cañerías de alta presión y se inyecta en el motor lo suficientemente gasificado por la alta temperatura.
Echar a andar el jeep es todo un ritual. Jaime Silva explica que para usar el aceite debe usar primero un poco de gasolina alojada en otra bomba inyectora. Enciende el auto, espera que caliente el motor a una temperatura de 80 grados, luego cierra la bomba de diesel mediante una palanca y abre la de aceite. Al acelerar no hay humo, sino un persistente olor a pollo frito.
«Este auto no es una prueba, es una realidad. Con 12 litros de aceite camina 100 kilómetros. Vengo viajando 40 mil kilómetros entre Chile, Bolivia, Paraguay, Argentina y el sur de Perú», detalla.
Jaime Silva no es un improvisado. Era administrador de empresas en Chile y trabajó para el aparato estatal de su país durante 10 años. «Un día me cansé del sistema y salí de viaje. El aceite me lo regalan en los restaurantes o en los barrios. Trato de contaminar lo menos posible». Aunque se declara liberado del modo de vida capitalista, Jaime Silva indica que aceptaría el auspicio de un restaurante o una cadena de comida para reutilizar el aceite en su carro si le dan una suma de dinero.
«Este carro es mi esfuerzo. Si una empresa quiere subirse a él tiene que pagar una prima para portar el mensaje que llevo». Su recorrido incluye casi a toda Latinoamérica y concluye en México. «Llegaré allá para decirles ‘Fuck You’ a los gringos desde la frontera».

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Ese hombre de bigote entrecano y pelos blancos jugando ajedrez http://localhost:8000/elbuho/2013/04/26/ese-hombre-de-bigote-entrecano-y-pelos-blancos-jugando-ajedrez/ http://localhost:8000/elbuho/2013/04/26/ese-hombre-de-bigote-entrecano-y-pelos-blancos-jugando-ajedrez/#respond Fri, 26 Apr 2013 00:00:00 +0000 http://localhost:8000/elbuho/?p=3724 Ese hombre de bigote entrecano y pelos blancos, abrigado con una bufanda arrugada y un saco de algodón, recostado en un sillón de mimbre que mueve el caballo de un ajedrez de cerámica contando cuatro cuadrados hasta formar una “ele”, es el mismo hombre, sentado en una silla de ruedas, en un salón protocolar de […]

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ruiz rosas

Ese hombre de bigote entrecano y pelos blancos, abrigado con una bufanda arrugada y un saco de algodón, recostado en un sillón de mimbre que mueve el caballo de un ajedrez de cerámica contando cuatro cuadrados hasta formar una “ele”, es el mismo hombre, sentado en una silla de ruedas, en un salón protocolar de la capital del país, recibiendo honores por orden de varios ministros de Estado. Dos imágenes distintas de un autor que escribió por placer y con la misma entrega caudalosa de palabras al servicio de poemas insólitos que alumbran la mente humana. Se llama José Ruiz Rosas y es uno de los escritores a quien más debe la cultura peruana.

Era setiembre de 2009, y el hombre de bigote entrecano y pelos blancos ensayaba a solas jugadas de ajedrez en un tablero, en medio de un corredor. Estaba sentado con la cabeza hacia abajo, soportando los cabellos enmarañados sobre la frente y  la mirada clavada en las piezas, acurrucado en una ruana esperando que los rayos del sol se colaran por las ventanas.

–Pepe, vienen a buscarte para la sesión de fotos–, dijo su esposa Teresa, parada en el umbral del corredor. Entonces, como si tratara de aterrizar en el mundo, el poeta levantó la vista tapada por la melena, buscó a tientas el bastón y retiró el tablero.

–¿Son organizadores de la Feria Internacional del Libro?–, interrogó parándose.

–Sí, somos nosotros – respondió el fotógrafo Carlos Subia desenfundando una cámara de un bolso.

Fue a cambiarse. Mientras su Teresa lo desvestía y vestía como un muñeco dentro de su  habitación, deshojando su frágil humanidad, el poeta dictaba un número locación domésticas para hacer las fotografías. “El patio, la cocina, junto a los libros, en la sala o en la puerta de la casa”, proponía con una voz que se filtraba hasta el corredor. “Hazlo donde quieras”, reclamó Teresa mientras lo ayudaba a salir. Y allí estaba otra vez el hombre de bigote entrecano y pelos blancos inundado de pánico por el acoso un par de foráneo, casi batallando para mantenerse sereno. Sus manos pálidas, tejidas por varias hebras de nervios, se apoyaban sobre la curvatura de un bastón marrón.

Carraspeaba un gargajo de flema y se oía una musiquilla quejumbrosa desde sus bronquios congestionados. No sabía hacia dónde ir. Respaldo en el bastón, solo atinó a sentarse nuevamente sobre el sillón de mimbre para seguir ensayando las jugadas de ajedrez.

–¿Quiere jugar conmigo?–, me ofreció al ver que Teresa se retiraba del corredor. Acepté.

Mientras se piezas del juego se armaban, Carlos Subia desaparecía de la vista y dejaba como huella el sonido demencial de las tomas disparadas. La partida comenzó y tenía los atisbos de una cita caníbal. El poeta armaba una defensa con los  peones delanteros del rey y la reina, y demolía el paso de los alfiles rivales al paso de los caballos. Se apoyaba en la torres para contener el avance de la reina contraria y ganaba terreno en el adormitado avance de los peones laterales. En nueve jugadas aproximadamente exclamó: “¡Jaque Mate!”

–Veo que usted no es un jugador muy aplicado–, me susurró con una sonrisa socarrona. Y prosiguió con su inocente burla: “Vamos a jugar una nueva”.

Carlos Subia resplandecía el ambiente con el flash de la cámara y el poeta retornaba a la despiadada carga. Sus movidas rápidas y sigilosamente pensadas –o ensayadas– destruían la entrada de las piezas contrarias y demolían las jugadas preparadas. El fervor por el ajedrez en el poeta José Ruiz Rosas se desbordaba y sus movimientos de su juego parafraseaban a César Vallejo: serán tal vez los potros de bárbaros atilas; o los heraldos negros que nos manda la muerte”. Al final del encuentro cabía en su mirada gravitaba el Gambito de Rey de Rodolfo Hinostroza.

El poeta había ganado nuevamente la partida y acariciaba el tablero de ajedrez. Trataba de reubicar las piezas para un nuevo juego, pero algo distrajo.

–¿Son organizadores de la Feria Internacional del Libro?–, volvió a interrogar.

–Sí–, respondí arrastrando un alfil negro.

El poeta iba ser homenajeado en la Feria Internacional del Libro. Por aquellos días la organización solo afinaba los detalles milimétricos del suceso descomunal.  Sin embargo, al hombre de bigote entrecano y pelos blancos, sentado frente al tablero de ajedrez, no le inquietaba la idea de un homenaje ni el ajuste de cuentas con su propia historia. Solo trataba de reencontrarse con su propia historia.

Entonces, empuñó el bastón y caminó, como adivinando el trayecto, hacia un estante atestado de libros. De regreso portaba consigo un texto de tapa azul. Sacó todas las piezas ajedrez y lo lanzó sobre el tablero. El poeta traía un poemario en alemán y español.

–Es mi antología. La presentaran el día de mi homenaje–, afirmó mirando el lomo del texto, pensando que el libro fungiría de escudo aquél día ante el asedio de los amigos, la prensa, los organizadores, la familia, los amigos de los amigos y los curiosos.

En efecto, sobre el tablero reposaba El viento donde tus qués exclamas 1950 –2009 / Der Wind, der dein Staunen trägt 1950 –2009. El libro estaba dedicado a su esposa Teresa Cateriano “y a toda nuestra descendencia”. Era un hito testimonial. En sus interiores guardaba Tienda de Ultramarinos, Taller de Poesía, Urbe, Navega Poesía, Inventario Permanente, Elogio de la Danza y otros versos que le valieron el máximo galardón de un reputado premio otorgado por la Universidad Autónoma de México en 1979. El texto fue editado y publicado en Alemania.

Sacó un lapicero negro del bolsillo del pantalón y lo dedicó sin levantar la apunta, a riesgo de la ilegibilidad: Para Efraín Rodríguez, en el mismo tablero de ajedrez, Pepe. Cerró la tapa y rearmó las piezas para una nueva partida.

–¿Quiere jugar conmigo?–, preguntó con una sonrisita cómplice.

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Acuarelas & Killas Khuyay: ¡Esto no son notas de prensa! http://localhost:8000/elbuho/2013/04/19/acuarelas-killas-khuyay-esto-no-son-notas-de-prensa/ http://localhost:8000/elbuho/2013/04/19/acuarelas-killas-khuyay-esto-no-son-notas-de-prensa/#respond Fri, 19 Apr 2013 00:00:00 +0000 http://localhost:8000/elbuho/?p=3674 Mientras algunas autoridades locales se inmortalizan bailando Harlem Shake en el ciberbarrio y el tráfico local se torna cada vez más insoportable, la urbe albergará dos actividades culturales imperdibles en los próximos siete días. Alicientes que la vuelve más vivible. Sin orquesta sinfónica ni sombreros de copa, hoy (viernes 19), la violinista e investigadora musical […]

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Zoila Vega

Mientras algunas autoridades locales se inmortalizan bailando Harlem Shake en el ciberbarrio y el tráfico local se torna cada vez más insoportable, la urbe albergará dos actividades culturales imperdibles en los próximos siete días. Alicientes que la vuelve más vivible.

Sin orquesta sinfónica ni sombreros de copa, hoy (viernes 19), la violinista e investigadora musical Zoila Vega Salvatierra presenta su reciente novela Acuarelas (La Travesía Editora, 2013) en el Museo de Arte Contemporáneo. Se prevé que Vega Salvatierra explique el carrusel de sucesos y  los deliciosos impulsos que la empujaron a bosquejar una nueva producción en menos de 60 minutos. Los comentarios estarán a cargo del director del museo Eduardo Ugarte y Chocano y la directora de este medio, Mabel Cáceres Calderón.

Arthur Zevallos, editor del relato es concreto. “Vega Salvatierra ha desarrollado un ritmo y prosa única. Ha agarrado el ritmo que le cuesta conseguir a muchos novelistas. Ella lo tiene. Acuarelas promete. Fue premiada en España”, justifica. En efecto, los resultados la respaldan. El buen narrar o el ritmo y otras cuestiones zodiacales le valieron varios premios. Uno de ellos fue el galardón Julio Ramón Ribeyro otorgado por el Banco Central de Reserva.

La novela se divide en veintiocho capítulos que narran la historia de un chileno especialista en teoría del arte que queda cautivado por el hallazgo de pinturas desconocidas. Efervescente por la técnica y la composición, el mapocho se lanza a la búsqueda de sus orígenes y autor. El vértigo de la novela inicia en el país sureño y desemboca en Arequipa. El relato se refuerza en varias aristas por un el intercambio de cartas y recortes de la prensa local. Todo en 133 páginas.

En el otro extremo de la ciudad, el próximo 26, Rosana Alegría Reymer y Junior Montoya lanzan la segunda Feria Inka Raymi Killa en el patio de una vetusta casona, en el 101 de la Calle Beaterio, al costado del río Chili. No es un evento hippesco. Es un espacio para adquirir diversos accesorios, ropa vintage y hasta miel para endulzar-se! Todo revestido de una inconfundible onda eco-ambientalista. Pero no todo quedará confinado en el consumo, la libre oferta y demanda. También habrá espacio para la música, poesía, films y pintarse la cara. El 27 se programarán lectura de poemas, música en vivo y “caritas pintadas” con la temática “La Biodiversidad en el Perú” y “Mamá, de grande quiero ser Oswaldo Reynoso”.

Rosana Alegría Reymer advierte que la Feria Inka Raymi Killa no solo se respalda en la promoción y venta de artículos vintage. El evento transmite mensajes que llaman a reflexión ambientalista: consumir y contaminar menos para vivir mejor. Y tú joven artista-poeta-pintor-narrador-y-hasta-periodista, ¿Qué haces para erosionar cada vez menos el planeta? Ven y entérate.

 

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