Sobre el volcán

Educación sexual: polarización, politización, ideologización

«La polarización, la politización y la ideologización –distintas, pero inseparables-  de la educación en general y de la educación sexual en particular, son tres razones por las cuales la discusión o la discrepancia respectiva no avanza»

Por Juan Carlos Valdivia Cano | 14 septiembre, 2025
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Varios casos de abusos docentes en Amazonas aún continúan impunes | IMAGEN: Ministerio de Educación

No propongo una verdad, ni apuesto por uno de los polos de discusión, ni  escribo en nombre del justo medio aristotélico, o del excesivamente elogiado centro político, en el que tampoco creo demasiado. Solo puedo ofrecer mi propio punto de vista,  que tiene la desfachatez de tener  en cuenta que puede estar equivocado.  

La polarización, la politización y la ideologización –distintas, pero inseparables-  de la educación en general y de la educación sexual en particular, son tres razones por las cuales la discusión o la discrepancia respectiva no avanza, dando la impresión que permanece invariable, que cada bloque participante se cierra totalmente frente al otro o solo participa en la discusión para imponer el propio punto de vista, sin escuchar en serio las razones del otro, entretenido pensando en lo que va a responder. Y cuando escucha con atención, solo lo hace para dar la contra.

 No hay diálogo sino guerra, relación de fuerzas, es decir política: bloque contra bloque, cerrados e impermeables . Es otro signo de la contemporánea desaparición política del individuo. Solo hay dos verdades opuestas. Si es así, si la guerra es bloque contra bloque, entonces ya no hay posibilidad de recuperar los puntos en los que puede haber acuerdo, o en los que el otro tiene razón y es noble reconocerlo, etc.

Todo el esfuerzo se reduce a señalar los errores, o defectos, o limitaciones del otro.  Se cierra aquella posibilidad, que es la vía para los acuerdos civilizados, para  la matización realista y serena de los problemas, que nunca son blanco-negro.  Mientras tanto sigue el  bloque contra  bloque, como dos totalidades compactas y herméticas que se enfrentan a muerte.  Por eso desaparece políticamente  el individuo libre y autónomo, nadie lo necesita.  

He leído la ordenanza regional que  establece la implementación  de la educación sexual integral  y  un comunicado en contra, que, por tenerlo más a la mano,  voy a aludir  como ejemplo de la lucha ideológica  respecto del tema en comento. Intento ser más pedagógico que político. El comunicado señala que dicha ordenanza “impone la enseñanza obligatoria de la Educación sexual integral”.

Pero no está claro el carácter de esa “imposición” que es un término jurídico. ¿Por qué?  Porque no se dice a qué parte de la ordenanza se refieren, citando expresamente la página y línea. Pero si se refieren a la educación sexual en general, entonces ya no estamos discutiendo sobre  la ordenanza sino de un tema mucho más amplio del cual es parte. Si discutimos sobre educación sexual, en general, y no sobre la ordenanza en particular, nos salimos del tema específico en discusión .  

¿Que significa en el contexto “imposición”? ¿Se trata de un exceso, de una usurpación de funciones, de un ejercicio abusivo? ¿El Consejo Regional no tiene atribuciones  para dar normas de ese tipo?  ¿O el problema está en otra parte?. Y entonces  por qué se  llama “imposición”. Pero, aunque ineludible, este es solo el aspecto formal del asunto para el que se ha invitado a una reunión a un grupo de personas e instituciones: la ordenanza regional sobre educación sexual integral.  Este es el punto. No es un problema moral, es un problema jurídico, para  empezar.

Pero el comunicado sostiene también que “este es un tipo de educación sexual basado en contenidos cargados de ideología de género, que incluyen la promoción del uso de anticonceptivos e incluso el aborto, sin la participación de los padres de familia”. Creo que el comunicado y todos los “influencers” deberían limitarse al comentario del texto de la ordenanza. Y señalar, expresamente, en qué parte de ella se dan esos contenidos “cargados de ideología de género”. A qué parte del texto de la ordenanza se refieren, si se refieren a ella.

 Suponiendo que ya se haya aclarado qué significa “ideología de género” públicamente, es decir, por qué es una “ideología” y que significa  “de género” para los autores del comunicado. Porque la discrepancia tal vez empieza aquí, que se entiendan cosas distintas a partir  de los mismos términos.

También señala que “promociona el uso de anticonceptivos”.  Bueno, pero “promocionar” el uso de algo no es obligar a adoptarlo, lo que sería ilícito. El que promociona algo respeta la libertad de elección del otro, o del público en general. Decir para qué sirve y cómo se usa un medio anticonceptivo es educar, un término menos equívoco y ambiguo que “promocionar» (hace pensar en los profesores saliendo al patio  a bailar marinera, con condones en la mano haciendo de pañuelo) .

 Tomar la actitud inversa, o sea,  pelear  contra la  “promoción”  o educación  en el uso de anti conceptivos  -guardar y promover el silencio al respecto- trae consecuencias que no son gratas y no hay que ser Sigmund Freud para deducirlas.   Sería la promoción y proliferación de embarazos no deseados. Es lo que sugieren tácitamente los que ven mal este tipo de educación sexual, que no ha empezado. Da la impresión que a  la “promoción”, a la información sexual a los jóvenes, prefieren  la ignorancia, el obscurantismo, el  moralismo… y más embarazos no deseados.  

Pero también señalan que esa educación sexual “promueve el aborto”. Promover el aborto significa dar razones para animar a las  mujeres a interrumpir su embarazo. No se qué mujer podría interrumpir su embarazo solo porque un promotor la convenció ¿Y qué gano “el promotor”? Si eso está dispuesto en la ordenanza  tendría que señalarse la cita exacta de su texto. Yo no he visto nada. Parece que no se refieren a la ordenanza  sino a la “educación  sexual integral” en general, aunque han mezclado ambos temas.

Igualmente, tendrían que probar lo que dicen citando los textos donde se muestra que efectivamente se está promoviendo el aborto. Y la aclaración necesaria de lo que significa “promover el aborto”, ya que la frase, por su  ambigüedad, puede dar lugar a diversas interpretaciones. Si educar sexualmente es comunicarle a la mujer que tiene derechos sobre su vida, su cuerpo y su salud y que es ella la que tiene derecho a decidir sobre esos aspectos y no el Estado, o el marido, o los vecinos, o la Iglesia, entonces podemos estar a favor de la promoción así entendida.

Pero pueden haber  y hay otras perspectivas con las que uno no esté de acuerdo. Por eso es necesaria una buena y detallada  información y difusión, sobre todo con padres de familia. Porque todo dependerá de su aplicación, y para controlarla es necesario tener claro el programa completo, por ejemplo, lo que respecta  a su carácter integral.  No los buenos deseos, sino lo que se hará concretamente a la hora de la aplicación de esa educación integral.  ¿En qué sentido integral?  Eso tendría que estar claro y didáctico, que los padres no requieran un master enantropología filosófica para entender.

Lo que no sería correcto o democrático sería omitir una difusión intensa, dirigida a la población, respecto de los contenidos, implementación y la información necesaria. Con las posiciones a favor y en contra, claramente  expuestas y sus razones mutuas, imparcialmente, sin tergiversación alguna. La participación de la población lo más amplia posible, aunque sea onerosa, es ineludible en una democracia. Y nunca es tarde para promover la discusión y  difusión del asunto que nos ocupa, cuya importancia nadie niega.

Luego se da un listado de las organizaciones que están detrás de la ordenanza. Es decir, del bloque opuesto, que tiene una posición  ideológica antagónica a la del comunicado. Pero esto no es un argumento  y probablemente quien esté a cargo, en cualquier gobierno, implementará un programa de acuerdo a su propia visión ideológica, consciente o no (quitando la carga peyorativa a la  palabra “ideológica”). Lo que importa son los contenidos textuales y su implementación;  la visión del mundo en general y  los paradigmas educativos en particular. Y si violan derechos humanos hay que señalar muy claramente cuáles y en que hechos se fundan. O a qué texto se refieren, si fuera el caso.

Un punto en el que todos podemos estar de acuerdo es en la participación de los padres de familia. Y no solo porque ellos tienen la patria potestad sobre los estudiantes, la representación jurídica de sus hijos, sino porque la democracia no es una teoría que inventaron los griegos, sino una práctica de vida de todos los días y en todos los ámbitos de la vida.

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Juan Carlos Valdivia Cano

Abogado y escritor con diversas publicaciones que combinan la filosofía y el derecho, tales como “Cultura y Derecho”, “La Caja de Herramientas”, “Fundamentos de los derechos humanos (una visión heterodoxa)”, “Now, historia, poder y resentimiento”, “El caso de Adán: Ética moderna y moral tradicional en el Derecho Peruano”, entre otras publicaciones.