En la ruta que conecta Chala con Arequipa, ocurrió una de las mayores tragedias de viajes interprovinciales en la región. Fueron 37 pasajeros que perdieron la vida en el accidente del bus de la empresa Llamosas, además de los heridos que luchan por sobrevivir.
Dentro de esta tragedia, empiezan a surgir historias que dan esperanza. Rebeca Apaza Arcos viajaba, como cada quincena, para que su hija mayor recibiera terapia en el hospital Honorio Delgado. La acompañaban sus pequeñas de cuatro años y de apenas ocho meses.
Cuando el bus se precipitó al vacío, su instinto de protección floreció en un acto supremo. “Mi hermana protegió a sus hijas hasta su último respiro”, relató su hermano Ronal a radio Yaraví.
Las niñas serán dadas de alta con apenas algunas lesiones menores y entregadas a sus familiares. Un milagro atribuido al escudo humano de su madre, la familia ahora enfrenta la dura tarea de reunir fondos para el sepelio a través del Yape 932881404, a nombre de Ronal Orlando Ramos Arcos.
“Posiblemente, sean dadas de alta, dado que ya llegaron sus familiares y su estado es bueno. Dependerá de los especialistas”, indicó el médico responsable de ambas menores.
Una familia destrozada en Arequipa
La feria dominical en Chala era su sustento, y el camino de regreso a Arequipa, una rutina. Pero para un comerciante anónimo, esa ruta se convirtió en una pesadilla al encontrar los cuerpos sin vida de su padre y su hermano entre los hierros retorcidos del bus.
“Eran comerciantes, solo querían regresar a casa”, lamentó con la voz quebrada. Su dolor se transformó en una exigencia clara y contundente hacia las autoridades: “Pido justicia… Espero que le caiga todo el peso de la ley”.
Madre busca a sus hijos
MLa desesperación crece en los pasillos de la morgue de Camaná. Una madre, con el corazón en un hilo, revisa cada nombre y cada rostro sin identificar. Sabe que uno de sus hijos, Víctor Hugo de 25 años, está herido. Pero la incertidumbre devora sus horas: no sabe nada del paradero de su otro hijo ni de su nuera, Paola Villegas, quien viajaba embarazada con destino final a Puno.
“Nunca imaginé que algo así pudiera pasar. Toda la vida hemos viajado por esta carretera”, confesó con la voz entrecortada por las vidas truncadas en la ruta hacia Arequipa.

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