Una mañana de trabajo habitual se tornó violenta cuando Francisca Huamaní, una vendedora de desayunos, sufrió una agresión física mientras intentaba laborar bajo el puente San Isidro, en Arequipa. Según el testimonio recogido, el conflicto se originó por una disputa territorial sobre el espacio de venta, lo que derivó en un ataque directo por parte de tres mujeres identificadas como hermanas. La abogada de la víctima, Diana Romero, explicó que las agresoras, ya identificadas, actuaron con la intención de expulsar a Francisca del lugar para mantener el control exclusivo de la zona.
El relato de los hechos describe un escenario de caos donde la integridad física y el sustento de la comerciante resultaron vulnerados. Francisca detalló cómo una de las hermanas, quien se encuentra en estado de gestación, la sujetó del cabello y la mordió, mientras recibía patadas en el estómago por parte de las otras implicadas. Además de los golpes, la denunciante lamentó la pérdida de su inversión diaria, ya que las agresoras patearon y destruyeron sus productos, dejando bolsas de pan y ollas de quinua regadas por la vereda. La defensa legal resaltó la existencia de videos que desmienten la versión de las acusadas, quienes habrían intentado simular ser las víctimas tirándose al suelo, cuando las imágenes muestran a Francisca tratando de contener a las otras mujeres para evitar más golpes.
Antecedentes violentos y miedo a represalias
La situación legal de las agresoras podría complicarse, pues la abogada Romero indicó que este comportamiento no es nuevo. Según sus declaraciones, las hermanas Hinostroza cuentan con denuncias previas por agredir a otras comerciantes y emolienteros en la misma zona, utilizando la violencia como método para amedrentar a la competencia y adueñarse del espacio público. La letrada enfatizó que estas personas actúan como si fueran dueñas de la calle, ignorando que el comercio ambulatorio no otorga derechos de propiedad sobre la vía pública.
Las secuelas del ataque van más allá de las lesiones físicas visibles, como arañones y moretones. Francisca confesó que lleva tres días sin trabajar y permanece encerrada en su domicilio debido al terror que siente por su seguridad. La víctima aseguró que personas en motos lineales han estado rondando su entorno, lo que interpreta como una amenaza directa vinculada al incidente. Ante este panorama, tanto la afectada como su representante legal se dirigieron a la comisaría para pasar por el médico legista y solicitar garantías para su vida, exigiendo a las autoridades que frenen estos actos de vandalismo que impiden a los ciudadanos trabajar honradamente.

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