La ciudad de Arequipa vivió una jornada de celebraciones navideñas marcada por la emergencia y el intenso trabajo de las unidades de bomberos voluntarios. Entre las doce y cuarto de la medianoche y las seis de la mañana del 25 de diciembre, los hombres de rojo atendieron un total de siete incendios que se produjeron de forma consecutiva en distintos puntos de la metrópoli.
El Brigadier Juan Cordova Bolaños, representante de la séptima Comandancia Departamental de Bomberos de Arequipa, describió esta situación como un hecho peculiar y extraño, ya que en años anteriores el promedio de salidas durante la Nochebuena oscilaba solamente entre una o dos atenciones. Esta seguidilla de siniestros mantuvo operativas a casi todas las compañías de la ciudad, las cuales desplegaron máquinas, unidades cisterna y ambulancias para controlar las llamas que amenazaban con extenderse en plena madrugada.
El incidente de mayor magnitud ocurrió en la zona de La Rinconada, donde un taller de carpintería resultó seriamente afectado. Las labores de control en este punto tomaron un tiempo considerable debido a la naturaleza del material almacenado. Aunque las investigaciones oficiales de la policía determinarán las causas exactas, el Brigadier Cordova señaló que lo más lógico es atribuir el origen al uso de pirotécnicos.
Según explicó la autoridad, la coincidencia horaria con la medianoche sugiere que los fuegos artificiales, al subir y caer todavía encendidos sobre techos cargados de material combustible o madera, desataron el fuego con facilidad. A pesar de la intensidad de los eventos, la mayoría de los siniestros se controlaron con rapidez, reportando principalmente daños materiales. En cuanto a la salud de los ciudadanos, solo se registraron heridos leves con quemaduras de primer y segundo grado, correspondientes a propietarios que intentaron sofocar las llamas por sus propios medios antes de la llegada de los especialistas.
Prevención y respuesta operativa para el cierre de año
El despliegue de los bomberos no se limitó a un solo sector, pues las emergencias brotaron en distritos como Miraflores, Mariano Melgar y la zona de la variante de Uchumayo, específicamente en Huaranguillo. Para cubrir esta demanda, trabajaron entre 30 y 40 efectivos de diversas compañías, quienes no detuvieron sus labores ni siquiera tras controlar los incendios, ya que debieron atender accidentes vehiculares en otras zonas como Yura.
De cara a las celebraciones de Año Nuevo, el escenario suele cambiar; el Brigadier Cordova mencionó que, históricamente, el 31 de diciembre no destaca por incendios graves, sino por un incremento considerable en atenciones de emergencias médicas y otros incidentes de salud.
Para evitar que estas cifras se repitan o empeoren, el cuerpo de bomberos enfatizó la importancia de la prevención desde el hogar. La recomendación principal es memorizar el número 116, que es la línea directa de las centrales de emergencias que operan las 24 horas. Los ciudadanos deben revisar cuidadosamente sus instalaciones eléctricas y evitar dejar velas encendidas en los nacimientos antes de salir de casa o ir a dormir.
Asimismo, se hizo un llamado especial a los dueños de locales comerciales en el centro de la ciudad para que verifiquen el estado de sus extintores. Es vital que estos equipos no estén bajo llave ni con candados, permitiendo que cualquier persona capacitada pueda utilizarlos para controlar un amago de incendio en sus inicios, facilitando así la labor posterior de los rescatistas.

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