Los pasillos de los principales centros de salud en la Ciudad Blanca lucen inusualmente vacíos hoy. Los trabajadores de salud y el personal médico de la región Arequipa iniciaron este jueves 29 una huelga regional indefinida, una medida de lucha que restringe la atención ciudadana de manera drástica.
En establecimientos clave como el Centro de Salud Edificadores Misti, en el distrito de Miraflores, y el Centro de Salud de Alto Selva Alegre, la disposición es clara: el personal atiende únicamente casos de emergencia. Esta paralización responde a una serie de reclamos laborales acumulados y a una profunda crisis en la gestión administrativa del sector salud en la región.
La medida de fuerza no solo involucra a los médicos, sino que suma a enfermeras y personal asistencial, quienes exigen soluciones inmediatas a las autoridades regionales. Entre los reclamos principales destaca la reducción de las guardias hospitalarias, que pasaron de diez a solo cinco desde el mes de octubre, afectando directamente la continuidad de la atención al paciente.
Además, los trabajadores denuncian el incumplimiento del pago del bono APS y señalan que sufren constantes abusos, maltratos y hostigamientos por parte de los directores de los establecimientos. Según el sindicato de trabajadores de la Red de Salud Arequipa Caylloma, la huelga tiene un carácter indefinido hasta que el gobierno regional ofrezca respuestas concretas y efectivas a su pliego de reclamos.
Crisis en la gestión y protestas en el cercado
Mientras los centros periféricos operan al mínimo, un nutrido grupo de manifestantes se concentró en los exteriores del Consejo Regional de Arequipa, en la calle Bolívar. Los médicos de hospitales emblemáticos como el Honorio Delgado Espinoza, el Goyeneche y el Iren Sur se unieron a la protesta para exigir la destitución inmediata del gerente regional de Salud, Walter Oporto Pérez.
Los dirigentes médicos, como el doctor Fersim Enríquez, presidente del cuerpo médico del Hospital Goyeneche, sostienen que la gestión de Oporto ha provocado una caída estrepitosa en los indicadores de salud regionales y denuncian una falta de liderazgo absoluta para resolver las carencias de los hospitales.
La indignación del sector salud aumenta ante la ausencia del gobernador regional, Rohel Sánchez, quien ha salido de vacaciones nuevamente en medio de este escenario crítico. Esta falta de diálogo ha estancado las negociaciones, ya que las reuniones programadas con los consejeros regionales no han rendido frutos ni han concretado la interpelación del gerente de salud solicitada por los gremios.
El panorama para los pacientes es desalentador; muchos ciudadanos llegaron a sus citas de control de gestación o para recoger medicamentos para enfermedades crónicas, como la epilepsia, y se dieron con la sorpresa de que no hay atención en consulta externa ni en especialidades como odontología o pediatría. El personal médico permanece en sus puestos para cubrir emergencias vitales como partos o intoxicaciones, pero advierten que la lucha continuará firme en las calles hasta que la autoridad regional escuche sus demandas.

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