El embarazo infantil desató alarmas en el 2025. Un total de 993 niñas menores de 14 años fueron madres en el Perú. En Ayacucho, una de ellas tenía apenas 10 años. Las cifras oficiales del Ministerio de Salud reabren una preocupación persistente, el embarazo en niñas y adolescentes. Especialistas advierten que en menores de 14 años no se trata solo de un problema de salud pública, sino de una grave vulneración de los derechos.
José Plasencia Juzcamaita, decano del Colegio de Psicólogos de Ayacucho refirió que, dentro del contexto de un embarazo adolescente, una primera arista es la ausencia de un soporte emocional adecuado en casa. Porque cuando tenemos un adolescente en casa, nosotros siempre tenemos como padres una responsabilidad bastante importante dentro del desarrollo y formación de ese adolescente.
“Cuando hay esta circunstancia de no comunicación, de no información o la información es muy limitada a nivel de sexualidad a nuestros adolescentes, tanto varón y mujer genera brechas informativas que después van a desencadenar en una circunstancia de embarazo adolescente. Más o menos, de cada 10 adolescentes tenemos un promedio de seis a siete adolescentes que lastimosamente llegan a embarazarse a temprana edad”, advierte.
“Una adolescente no se encuentra preparado emocional ni físicamente para poder traer un pequeño al mundo»
Las consecuencias de esto definitivamente son cuadros depresivos, ansiosos. Hablamos de circunstancias en las que la persona se limita. Además, el embarazo viene a ser en una adolescente un factor de riesgo para su propio desarrollo, tanto emocional como también físico, a nivel también académico y en otras circunstancias sociales que competen a su propio crecimiento.

“Un adolescente no se encuentra preparado emocional ni físicamente para poder traer un pequeño al mundo, dado que es una responsabilidad. Muy aparte de ello, vemos que esta circunstancia va a limitar o entorpecer o dificultar su desenvolvimiento. Por ello, es mejor prevenir. Hay circunstancias ya muy extremas donde peligra la misma vida o integridad física de las adolescentes que llegan a embarazarse”, explica el psicólogo.
Según reportes publicados por Jornada, los embarazos forzados en niñas evidencian fallas estructurales en la protección de la niñez en el país, incluyendo debilidades de prevención, atención y acceso a servicios especializados.
El Código Penal establece como delito todo acto sexual con una menor de 14 años
Celina Salceda, vicepresidenta de la Coordinadora de Trabajo con Mujeres Ayacucho (COTMA) considera que el incremento de embarazos en niñas menores de 14 años es terrible, brutal y no solamente por las cifras, sino por lo que significa el embarazo infantil, de una ‘guagua’ como decimos aquí en nuestro territorio, nuestro pueblo. Eso ya es inaceptable, es vergonzoso y realmente nos molesta mucho.
El año pasado, las cifras del Ministerio de Salud (Minsa) establecían que el año pasado, por ejemplo, cerca de 37,676 niñas y adolescentes en el Perú, habían sido madres. De esas 993 fueron niñas menores de 14 años. Y en Ayacucho las cifras también son alarmantes porque 19 niñas menores de 14 años, una de ellas de 10 años, había sido madres. Y este año ya tenemos un caso de una niña-madre.

“Mucha gente desconoce que el artículo 173 del Código Penal establece que todo acto sexual con una persona menor de 14 años es un delito. Es decir, ni siquiera eso, me parece, les hace pensar a muchos congresistas cuando proponen leyes que en realidad van a vulnerar los derechos de las personas, como este caso de las niñas y las adolescentes, teniendo en cuenta que si una mujer adulta tiene un embarazo no deseado, le genera problemas terribles», refiere.
«Un embarazo también puede ser fatal porque siempre implica un riesgo»
Celina Salceda explica que un embarazo no solo implica llevarlo nueve meses, que puede ser también fatal, porque un embarazo puede ser un riesgo. Pero lo que significa tener un niño, cuidarlo, ser responsable, porque la mayoría de los hombres no se preocupan por los niños, luego, la carga la llevan las mujeres. Entonces, ¿se imaginan para una niña menor de 14 años? llevar un embarazo muchas veces contra su voluntad esto en realidad es una tortura para las niñas.
Sin embargo, estudios realizados en Ayacucho muestran que cuando existen intervenciones sostenidas en colegios con consejería y acceso a servicios de salud sexual, la tasa de embarazo infantil y adolescente puede reducirse significativamente.
El desarrollo de los órganos internos reproductivos sexuales se completa aproximadamente a los 19 años
La obstetra del Servicio Diferenciado del Adolescente (DIA), Ada Huamaní Chinchay, sostiene que los adolescentes deben de tener acceso a todo lo que es la educación sexual, recibir orientación y consejería sobre lo que es salud sexual reproductiva, incluyendo todo lo que son los métodos anticonceptivos, lo que es el enamoramiento, lo que es anatomía, la higiene en esta etapa de la adolescencia. Según la OMS, los adolescentes están comprendidos desde los 10 hasta los 19 años.

En la etapa adolescente hay cambios, y uno de los cambios es el desarrollo de los órganos internos reproductivos sexuales y también externos. Entonces, las adolescentes no están preparadas porque todo ese desarrollo completa aproximadamente a los 19 años de edad.
«Para poder prevenir el acceso a la información de educación sexual, el acceso a los métodos anticonceptivos. Poder enseñarlos de una de la manera correcta cómo deben de utilizar. Y también en la familia, en casa poder debe de haber más comunicación, entre padres e hijos para poder fortalecer y también las instituciones educativas. Los docentes, tener un espacio de escucha, tal vez implementar un espacio de escucha en las instituciones educativas donde los adolescentes pueden acudir, porque muchos de los adolescentes tienen vergüenza, miedo al acudir a un establecimiento de salud», asegura.
Las cifras del embarazo infantil en el 2025 vuelven a poner en agenda una problemática que combina salud pública, violencia sexual y brechas estructurales. Especialistas coinciden en que la prevención pasa por la educación sexual integral, acceso a servicios de la salud y una mayor articulación entre estado, escuelas y familias.
Detrás de cada cifra hay una niña cuyo proyecto de vida cambia de manera irreversible.
Es un reportaje de Jornada para Pasó en el Perú

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