En foro “La Universidad en Debate: Elecciones 2026”, postulantes plantean reforma interna, cuestionan desconexión social y exigen investigación con impacto regional. El Departamento Académico de Sociología, Turismo y Hotelería de la Facultad de Ciencias Histórico Sociales de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa (UNSA) programó el evento denominado “La Universidad en Debate: Elecciones 2026”, espacio en el que candidatos al senado y a la diputación por Arequipa expusieron sus propuestas y reflexiones sobre el futuro de la institución.
En el foro participaron como candidatos al Senado por Arequipa Giovanna Bedoya Maque, estudiante de Sociología, y Tomás Bustinza, servidor administrativo. En tanto, los candidatos a Diputados por Arequipa fueron Andrés Luque Ruiz de Somocurcio, docente de Psicología, y Juan Callacondo, docente de la Facultad de Educación.
Durante las intervenciones, uno de los ejes centrales fue la necesidad de una reforma universitaria que surja desde la propia comunidad académica —docentes y estudiantes— y no impuesta desde el Estado ni desde grupos de poder económico. Se sostuvo que la universidad atraviesa un proceso de debilitamiento institucional y desconexión con la realidad social.
Investigación con pertinencia regional
Entre los principales planteamientos destacó la exigencia de reorientar la investigación hacia la solución de problemas concretos de la región y del país. Se cuestionó que parte de la producción académica no esté vinculada a las necesidades sociales, lo que —según se afirmó— aleja a la universidad de su función pública.
Asimismo, se enfatizó que la ciencia debe guiar la toma de decisiones frente a posturas ideológicas, defendiendo la investigación validada como herramienta para enfrentar desigualdad, pobreza y brechas estructurales.
Críticas a la gestión y a la proyección social
Aunque no se formularon acusaciones personales directas contra la actual autoridad rectoral, las intervenciones dejaron entrever cuestionamientos al modelo de conducción institucional. Se habló de una universidad “cortada” por intereses externos y con limitada autonomía crítica.
También se cuestionó que la responsabilidad social universitaria haya sido reducida a actividades asistencialistas, planteando que la proyección social debe implicar intervención directa en los problemas regionales y articulación con el aparato productivo.
Reforma curricular y modernización tecnológica
Otro de los puntos abordados fue la necesidad de actualizar las mallas curriculares, incorporar formación ciudadana y fortalecer la conexión entre teoría y realidad nacional. Se propuso integrar herramientas como la inteligencia artificial en los procesos formativos y modernizar los métodos de enseñanza bajo estándares internacionales.

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