Un informe técnico de Defensa Civil ha puesto en evidencia la crítica situación que enfrenta una institución educativa en Arequipa, donde decenas de niños reciben clases a diario en un pabellón catalogado como de «alto riesgo».
El director Juan José Hallasi Roque confirmó que las aulas presentan grietas visibles, especialmente en el segundo piso, lo que ha obligado a clausurar los servicios higiénicos de ese nivel por razones de seguridad.
Esta medida ha generado una situación insólita: todos los estudiantes dependen exclusivamente de los únicos sanitarios habilitados en el primer piso. La capacidad del colegio también se ha visto afectada, pasando de atender a cerca de 300 alumnos a aproximadamente 220, luego del cierre del turno de tarde debido a las limitaciones de infraestructura.
Cinco millones de soles aprobados en 2022 que nunca llegaron a la obra
Los estudiantes más afectados por esta situación son los de quinto y sexto grado de primaria, quienes ocupan precisamente los ambientes considerados riesgosos. Lo más preocupante del caso es que existe una solución técnica desde hace años, pero nunca se concretó.
El director Hallasi Roque reveló que hay un expediente técnico aprobado desde el año 2022 que contempla la reconstrucción total del nivel primario, con un presupuesto aproximado de cinco millones de soles. Sin embargo, la obra nunca se ejecutó y, con el paso del tiempo, el expediente ha quedado desactualizado, lo que obligará a reiniciar el proceso técnico y destinar nuevos recursos para su actualización.
La actual gestión municipal no priorizó la obra, denunció el director, aclarando que sí existen mecanismos de financiamiento disponibles tanto desde el Gobierno Regional de Arequipa como desde el Ministerio de Economía y Finanzas. La falta de voluntad política habría dejado en el camino un proyecto que pudo haber resuelto el problema hace cuatro años.
Ante este panorama, Hallasi hizo un llamado urgente a las autoridades para que tomen cartas en el asunto. Advirtió que los estudiantes de Arequipa continúan expuestos a riesgos innecesarios en un pabellón que, según sus declaraciones, debió ser demolido hace más de diez años. Mientras tanto, las grietas siguen ahí, los sanitarios siguen clausurados y los niños siguen aprendiendo entre paredes que algún día podrían no soportar el paso de otro año lectivo.

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