Una tragedia que golpea fuerte y deja más preguntas que respuestas. En el distrito de Cojata, provincia de Huancané (Puno), tres niños quedaron en situación de abandono luego del asesinato de sus padres en un violento ataque ocurrido en la parcialidad de Alto Piñuni.
El hecho no solo ha generado indignación en la zona. También ha puesto en evidencia la vulnerabilidad en la que quedan los menores tras hechos de violencia extrema.
Crimen ocurrió en zona fronteriza
De acuerdo con información preliminar, el ataque se registró la noche del domingo 29 de marzo, en un sector ubicado en el desvío de la carretera Cojata–Perlas, cerca de la línea de frontera.
Las víctimas fueron identificadas como Carlos Chura Ojeda, su esposa Yolanda Apaza Suxso y una vecina, María Quispe de Ojeda. Según versiones recogidas en la zona, los tres habrían sido atacados con disparos, en un hecho que viene siendo investigado por las autoridades.
Un detalle que agrava el caso —y que ha conmocionado a la población— es que los hijos de la pareja habrían presenciado el crimen. Se trata de dos niñas de 9 y 7 años, y un niño de apenas 2 años.
Tras el ataque, los menores salieron en busca de ayuda durante la noche, logrando alertar a vecinos del sector.
Niños en situación vulnerable
Hoy, los tres hermanos enfrentan una situación crítica. Sin sus padres y en medio de un entorno marcado por la violencia, requieren atención urgente no solo económica, sino también psicológica y social.
En la zona, el pedido es claro. Los pobladores exigen justicia por lo ocurrido y una respuesta efectiva del Estado frente a este tipo de crímenes, especialmente en áreas alejadas donde la presencia institucional es limitada.
A la par, familiares y vecinos han iniciado una campaña de apoyo para cubrir las necesidades básicas de los menores.
Pedido de apoyo solidario
La ayuda se viene canalizando a través de aportes voluntarios de la población. Se ha habilitado un punto de recolección frente a la IEP Glorioso 846 en Cojata, así como un número de Yape para quienes deseen colaborar.
Número de apoyo: 974 457 167 (a nombre de un familiar directo).
Pero más allá del apoyo inmediato, el caso deja algo pendiente.
Qué pasa después.
Quién se hace cargo.
Porque cuando la noticia se enfría, la realidad de estos niños recién empieza.
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