El año escolar en la institución educativa José Olaya Balandra comenzó con una infraestructura en estado crítico. Una inspección de Defensa Civil determinó que seis aulas del segundo nivel son totalmente inhabitables tras el desprendimiento del empaste de concreto en los techos.
El alcalde distrital de José Luis Bustamante y Rivero, Fredy Zegarra Black, confirmó que las viguetas están expuestas y el fierro presenta una corrosión avanzada. Esto representa un peligro inminente de colapso total para los estudiantes.
Ante la emergencia, la dirección del plantel redistribuyó a los niños en ambientes que no estaban destinados para clases, provocando que varios grupos deban compartir el mismo espacio. Las autoridades locales han solicitado con urgencia al Gobierno Regional de Arequipa la facilitación de cinco aulas prefabricadas.
Esta medida busca otorgar comodidad y seguridad a los menores mientras se gestiona una solución definitiva para el pabellón afectado.
La estructura dañada supera los 64 años de antigüedad y fue edificada originalmente por los padres de familia sin un expediente técnico adecuado. Actualmente, las columnas también muestran signos de colapso debido a filtraciones de desagüe que debilitan la cimentación desde la vía pública. Por ello, el municipio distrital inició la elaboración de un perfil técnico para renovar integralmente los pabellones del centro educativo en el futuro cercano.
Bloqueo administrativo en la Municipalidad Provincial
La directora de la institución denunció que la Municipalidad Provincial de Arequipa no atiende los pedidos de reconstrucción a pesar de ser el ente ejecutor de la obra. Según la docente, desde el año 2019 gestionan la segunda etapa de modernización del colegio, pero el cambio de autoridades ha frenado el avance del proyecto.
La autoridad educativa lamentó que el municipio provincial mantenga las puertas cerradas y no permita el diálogo para concretar la demolición necesaria.

Seguridad y fumigación en el distrito
Paralelamente, el alcalde Zegarra Black aseguró que el retorno a clases cuenta con un plan de seguridad coordinado con la Policía Nacional. El personal de Serenazgo y los agentes policiales custodian el ingreso y salida de las más de 110 instituciones educativas públicas y privadas del distrito.
Además, la municipalidad realizó labores previas de fumigación e inspección durante los meses de febrero y marzo para garantizar condiciones de salubridad básicas.

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