Cuarenta familias del sector La Praderita viven un calvario legal y físico. El lugar está en el distrito de Cerro Colorado, región Arequipa. Los vecinos compraron sus terrenos hace más de una década. Algunos lo hicieron desde 2011. Sin embargo, solo poseen minutas de compra-venta. Ninguno tiene título de propiedad.
¿Quién bloquea la titulación? Se trata del presidente de la Asociación de Vivienda Peniel. Ese cargo lo ocupa actualmente un congresista en funciones, Esdras Medina. Los afectados aseguran que él mismo les vendió los lotes. Ahora, su firma es indispensable para cualquier trámite. Pero el legislador no responde llamadas ni mensajes.
Los vecinos recuerdan un cambio brusco. Antes de 2020, la comunicación era fluida. Ese año, el congresista asumió su escaño en el Parlamento. Desde entonces, el silencio ha sido total, denuncia una pobladora que compró su lote por 16 mil dólares en 2011.
Inundaciones y basura
El problema no es solo administrativo. La Praderita está en una zona de alto riesgo, según Defensa Civil. Cada temporada de lluvias, el sector se inunda. El agua sucia y los desperdicios entran a las viviendas. ¿De dónde viene la basura? Del Terminal Pesquero San Pedro Pescador y del mercado mayorista cercano.
Los residentes explicaron que existe un acuerdo de drenaje desde 2012. Ese convenio permitía el paso del desagüe por un terreno específico. Ahora, ese pacto no se respeta. El sistema colapsa cada febrero. El lodo y los desechos cubren puertas y garajes.
Los documentos de la asociación revelan un patrón. Una socia del congresista fue presidenta del grupo hasta 2016. Ella es Zonia Condori Quispe y también trabaja como asesora parlamentaria con un sueldo que supera los 12 mil soles. En 2020, el legislador asumió la presidencia. Su socia pasó a ser tesorera.
Los vecinos ya hicieron obras por su cuenta. Instalaron el desagüe entre 2014 y 2015. Ellos mismos pagaron el 40% del costo total. Cada familia aportó cerca de mil dólares adicionales. Pero sin la firma del presidente de la asociación, no pueden inscribir la habilitación urbana. Tampoco acceden a créditos ni pueden vender sus casas legalmente.
El valor de los terrenos se dispara
Mientras los títulos no llegan, los precios suben. Un lote en La Praderita vale hoy entre 40 mil y 50 mil dólares. Los vecinos solo pueden especular sobre las intenciones del congresista.
Mientras tanto, las 40 familias de La Praderita esperan. Cada lluvia es una amenaza. Cada día sin título es un derecho postergado.

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