En el Instituto Regional de Enfermedades Neoplásicas del Centro (IREN Centro) en Concepción, Junín, pacientes con cáncer enfrentan serios problemas de atención. Los equipos de radioterapia y los tomógrafos no funcionan, y faltan medicamentos esenciales. El instituto atiende a miles de pacientes de toda la región, muchos en etapas avanzadas de la enfermedad.
En medio de esta crisis, que forma parte del desabastecimiento nacional de quimioterápicos que se vio en 2025, pacientes y familiares suplican a las autoridades soluciones inmediatas. «Queremos vivir, aunque sea un solo día más», dicen.
Vilma Carmelo Maximiliano, diagnosticada con cáncer de ganglios en 2018, ha perdido a familiares por falta de medicamentos costosos y difíciles de conseguir en Huancayo. «Mi sistema inmunológico está débil. Solo me aferro a Dios y al amor por mi hija», cuenta entre lágrimas. «Ya ni recuerdo cuántos compañeros de quimioterapia han fallecido». Pide al gobernador regional de Junín, Zósimo Cárdenas: «Por favor, no nos abandone».
José Luis Rodríguez Cóndor viaja cada 21 días desde Pichari (Cusco) para acompañar a su esposa, diagnosticada con cáncer de cérvix en 2024. Tras una recaída, tuvieron que vivir en la casa refugio del IREN. «No hay camas suficientes. Mi esposa pasó días en emergencia. Los médicos son excelentes, pero otros parecen agotados y sin paciencia para orientar a quienes vienen de lejos. Solo entre pacientes y familiares nos apoyamos». También pide mejorar la limpieza y seguridad de los baños, especialmente para pacientes frágiles.
Marilú Castro Araujo, diagnosticada en 2020 y ex trabajadora del IREN, denuncia que muchos pacientes abandonan el tratamiento por falta de dinero y medicamentos. Presentó un documento ante la DIRESA pidiendo restablecer la radioterapia. «Muchos han muerto por falta de tratamiento», lamenta. Además, señala la falta de especialistas y el exceso de personal administrativo: «Necesitamos médicos, no más administrativos».
Los pacientes también solicitan apoyo en hospedaje, donación de útiles de aseo, que los transportes cumplan horarios nocturnos, especialmente los fines de semana, y donación de sangre. Quieren que las autoridades visiten el IREN para ver la situación de primera mano.
El cuerpo médico confirma la crisis
Fiorella Oré Sánchez, vicepresidenta del Cuerpo Médico del IREN, y el doctor Orozco, señalan que desde octubre de 2025 la situación es crítica:
Los equipos de radioterapia están dañados; al menos 15 pacientes tuvieron que ser enviados al INEN en Lima.
Los tomógrafos no funcionan.
Hay problemas en el área de esterilización.
El presupuesto actual es muy insuficiente, el instituto necesita más de 10 millones de soles al año, pero solo recibe cerca de 900 mil a un millón.
«No podemos hacer esperar a los pacientes; el cáncer avanza rápido», dice Oré. Además, lamentan que el gobernador nunca haya visitado el instituto y que los problemas se repitan por razones políticas.
La versión de la dirección
El director del IREN Centro, Mg. Pablo Rodríguez Ruiz, reconoce que los equipos no funcionan por falta de presupuesto. Señala que el Gobierno Regional transferirá 4 millones de soles para emergencias, y se buscará tercerizar los servicios de tomografía y radioterapia, además de derivar pacientes a Lima. Sobre los medicamentos, explica que los trámites para adquirir fármacos de alto costo retrasan el abastecimiento, aunque esperan soluciones en unos 20 días.
El instituto atiende en promedio a 500 pacientes diarios.
Contexto nacional
La crisis del IREN no es aislada. En 2025, al menos uno de cada cinco medicamentos oncológicos estuvo desabastecido en Lima y en institutos regionales. Entre 2019 y 2025, el Estado peruano tuvo que destruir más de 140 mil viales de quimioterapia por problemas de calidad.
El 26 de marzo de 2026, el Ministerio de Salud creó un Grupo de Trabajo Multisectorial para revisar el abastecimiento de medicamentos y dispositivos médicos, dando prioridad a los tratamientos oncológicos y proponiendo soluciones.
Los pacientes del IREN exigen que estas medidas se conviertan pronto en acciones concretas. Mientras tanto, se aferran a la fe y al apoyo mutuo: «Solo nos tenemos entre nosotros. No nos dejen morir».
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