Por: Kamila Garcia y Judith Ocmin El 25 de febrero, la Reserva Nacional Pacaya Samiria conmemoró su 54 aniversario con una serie de actividades desarrolladas en los sectores Pacaya, Yanayacu, Samiria y Tibilo. En este último, cuyo puesto de coordinación se encuentra en la zona de amortiguamiento junto a la comunidad nativa Emanuel Varadero, la celebración congregó a autoridades, guardaparques, instituciones y pobladores para reforzar la conciencia ambiental y renovar el compromiso con la conservación de la Amazonía. Como parte de la jornada se realizó una caminata de sensibilización que partió de la Plaza 28 y culminó en la Plaza de Armas de Lagunas, tras un recorrido aproximado de cuatro kilómetros. En la actividad participaron representantes de la Policía Nacional del Perú, la Municipalidad Distrital de Lagunas, la Asociación Nacional de Licenciados de las Fuerzas Armadas y Defensores del Perú, el Centro de Salud Lagunas, la Comunidad Nativa Emanuel Varadero de Tibilo, guardaparques del sector Tibilo de la reserva y la asociación Ikamaperu, centro de rescate ubicado en Lagunas, Loreto.
Caminata por la conservación
La conmemoración se inició con una caminata de sensibilización ambiental de aproximadamente cuatro kilómetros, desde la Plaza 28 de Julio hasta la Plaza de Armas de Lagunas. En el recorrido participaron autoridades, representantes de diversas instituciones, guardaparques y población local, en una actividad que formó parte del 54 aniversario de la Reserva Nacional Pacaya Samiria y que puso énfasis en la conciencia ambiental, el consumo responsable y la reducción de residuos sólidos.
Al culminar el trayecto, los asistentes recibieron refrigerio servido en tomatodos y vasos reutilizables, como muestra concreta de prácticas sostenibles. La jornada cerró con fotografías grupales y una invitación a sumarse a las siguientes actividades programadas por el aniversario.
Comunidades: actores clave en la conservación
La conservación de la Reserva Nacional Pacaya Samiria ha estado estrechamente vinculada a la participación activa de las comunidades asentadas en su zona de amortiguamiento. A lo largo de más de cinco décadas, su presencia y organización han permitido sostener un modelo de gestión que articula el aprovechamiento responsable de los recursos naturales con la protección del ecosistema amazónico. Más que vecinos del área protegida, los pobladores se han convertido en aliados estratégicos y guardianes permanentes del bosque.
Foto: Sernanp[/caption]
“El rol de las comunidades es fundamental en la conservación del territorio”, afirma el guardaparque Ítalo Vásquez Ahuanari.
Los pobladores no participan únicamente en el manejo sostenible de recursos como la pesca controlada o el aprovechamiento de productos forestales no maderables. También se integran a labores de vigilancia comunal mediante patrullajes permanentes, lo que refuerza la protección de especies y ecosistemas frente a amenazas externas.
En esa línea, el guardaparque Andrés Guillermo Córdova Rojas subraya que el conocimiento profundo que tienen las comunidades sobre su entorno les permite identificar y alertar con rapidez sobre actividades ilegales, como la caza o la pesca indiscriminada. “Su presencia fortalece la protección del territorio y demuestra que es posible aprovechar los recursos de manera responsable, sin comprometer su recuperación”, señala. A su juicio, la conservación obtiene mejores resultados cuando existe una coordinación sostenida entre el Estado y la población local.
El compromiso también se refleja en las nuevas generaciones que crecen junto a la Reserva. Durante la celebración, niñas de la comunidad nativa Emanuel Varadero de Tibilo compartieron lo que representa para ellas vivir cerca de este espacio natural protegido.
Niñas y comunidades celebran y defienden la Reserva
Liz Leysi Valles, de 13 años, expresó: “Para mí significa vivir con más tranquilidad y ayudar a cuidar la naturaleza. Me siento feliz de celebrar sus 54 años, porque es la casa de muchos animales y plantas importantes para nuestra comunidad. Somos guardianes del bosque y tenemos la responsabilidad de proteger la Reserva”, manifestó. Por su parte, Angie Romero, de 8 años, señaló que celebrar el aniversario es “como celebrar un día de vida” y destacó que disfruta vivir cerca de muchas especies, además de participar en la danza y el pasacalle con mensajes de conservación.
A más de medio siglo de su establecimiento, los resultados de este trabajo articulado se evidencian en el estado de conservación del área. Judith Ocmin Chávez, guardaparque y coordinadora del sector Tibilo, afirma que la Reserva se ha consolidado como un refugio de biodiversidad y un espacio de recuperación para ecosistemas que en el pasado fueron impactados por la tala indiscriminada y derrames de petróleo. También destaca el repoblamiento de especies que estuvieron en estado crítico, como la tortuga charapa (Podocnemis expansa), además del fortalecimiento de la educación ambiental en niños, niñas y adolescentes.
Foto: Sernanp[/caption]
Manuel Medina Rodríguez, guardaparque, añade que se han logrado avances relevantes en la gestión del área, entre ellos la conformación de grupos de manejo autorizados por el Sernanp, el respaldo comunitario en patrullajes rutinarios y especiales, y la realización de reuniones de coordinación orientadas a promover buenas prácticas para la protección y el uso sostenible de los recursos naturales.
En este contexto, la celebración también abrió un espacio para que las comunidades ofrecieran y comercializaran sus artesanías, impulsando el talento local, revalorizando su identidad cultural y fortaleciendo iniciativas económicas sostenibles dentro de un modelo de conservación que integra desarrollo y resguardo del territorio.
Educación ambiental y arte para sensibilizar
La conmemoración incorporó también actividades culturales y educativas orientadas a sensibilizar a la población frente a amenazas vigentes como el tráfico ilegal de fauna silvestre, una problemática que afecta de manera directa la biodiversidad amazónica.
En este marco se presentó la obra teatral “El regreso al corazón de la Amazonía”, interpretada por niños y jóvenes de la comunidad, quienes transmitieron un mensaje de respeto y protección hacia la fauna silvestre. Dirigida por Kamila Garcia Alvarado, coordinadora de Educación Ambiental en Ikamaperu, la puesta en escena abrió un espacio de reflexión sobre esta problemática y reforzó que la fauna silvestre no es mascota, sino parte esencial del equilibrio del bosque amazónico.
La jornada también propició una reflexión sobre el rol de las organizaciones que trabajan en la zona de influencia de la Reserva y su aporte a la protección integral del ecosistema. Desde la presidencia de Ikamaperu, Hélène Collongues señala que el impacto se construye con un enfoque integral y sostenido. “Solo un conjunto de acciones puede ser verdaderamente significativo, siempre que exista apoyo y participación de la población local y de las autoridades”, afirma.
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Desde hace 29 años, la institución trabaja en la restauración de ecosistemas degradados, promoviendo la regeneración de pastizales, purmas y bosques secundarios. Estas acciones han permitido recuperar áreas impactadas y favorecer el retorno de la biodiversidad. También impulsa la rehabilitación de primates, mediante procesos in situ y liberaciones controladas, contribuyendo a la regeneración del bosque.
Finalmente Collongues destaca la educación ambiental como herramienta de cambio. “Buscamos que las nuevas generaciones establezcan un lazo de pertenencia y responsabilidad con el bosque y su biodiversidad”, señala. A través de talleres y actividades comunitarias, se promueve una conciencia ambiental más allá de la celebración.
*Kamila Garcia es coordinadora de Educación Ambiental en Ikamaperu y Judith Ocmin se desempeña como guardaparque en la Reserva.
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