La ciudad de Juliaca, en Puno, expresó su rotundo rechazo a la llegada de Rafael López Aliaga. Se registraron enfrentamientos en los que varios manifestantes resultaron heridos, entre ellos familiares de las víctimas de la masacre del 9 de enero.
Durante las protestas, ciudadanos quemaron banderas y arrojaron tierra a un vehículo de su caravana. Ante la tensión y pese al fuerte resguardo policial, el mitin que tenía programado fue suspendido.
Dirigentes locales afirmaron haberlo buscado por distintos puntos de la ciudad y señalaron que habría salido de un hospedaje con rumbo al aeropuerto, versión que fue confirmada por personal del establecimiento. Manifestantes calificaron su visita como una “provocación”.

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