El cardenal Carlos Castillo frente a Dina Boluarte, sus ministros, congresistas y demás autoridades, habló sin tapujos sobre los regímenes autoritarios y lo difícil que ha sido para el país llegar hasta la democracia.
Durante su discurso, Castillo remarcó cómo la población grita sus derechos y agradeció a Dios por un Perú digno, que no se calla ante la injusticia. «Apreciamos el despertar popular, no intentemos manipularlo», dijo con contundencia.
Pero no se quedó ahí: hizo un llamado de atención a todos los niveles de poder, incluso a la propia Iglesia. “Hagamos una crítica todos, incluso la dirigencia eclesial. Reconozcamos que una amplia capa de la dirigencia nacional vive a espaldas de la mayoría y solo ve su propio interés. Nuestro pueblo percibe que son pocos los que actúan por vocación de servicio y percibe claramente que el espíritu mafioso se ha apoderado de nuestros corazones, dejándose llevar por la malsana tendencia mundial de la indiferencia egoísta y tiránica que pretende apoderarse del mundo prescindiendo de los humildes y los pobres”.
Finalmente, advirtió sobre el “olvido de sus orígenes” que aún persiste en algunos funcionarios, y urgió a las autoridades a acercarse al pueblo y responder a sus demandas con honestidad y vocación de servicio.