En medio de la vitrina de Expo Los Andes 2025, hay historias que no se ven en los stands.
Un grupo de mujeres asháninkas de la comunidad de Pitirinkini, en Unión Asháninka – La Convención, viajó 18 horas para llegar a Cusco y ofrecer collares, aretes y pulseras hechos a mano.
Katia Saavedra, de la Asociación Meanto, explica que “con su arte mantienen a sus hijos”. Son diez mujeres que este año lograron formalizarse para abrir mercados, pese a la lejanía y al abandono histórico del Estado.
Mientras el país presume su riqueza cultural, estas artesanas cargan con los costos y sacrificios para sostener sus familias. Su presencia en la feria comercial de la Mancomunidad de Los Andes 2025, es un recordatorio de que la cultura amazónica vive, pero necesita apoyo real, no solo aplausos.
Programa de la Red de Medios Regionales del Perú

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