Columnista invitado

Sobre el supuesto atentado a Rafael Belaúnde: ni mentira, ni ignorancia, ni impunidad

«La verdad es que, tras varias horas desde el ´ataque´ de los sicarios y la respuesta del candidato, los policías y este no hallaban los casquillos»

Por Jaime Antezana Rivera | 6 diciembre, 2025
Rafael Belaúnde Llosa fue atacado dentro de su camioneta cuando estaba en el distrito de Cerro Azul, provincia de Cañete de Lima. Felizmente salió ileso. Foto: Difusión

El señor Rafael Belaúnde Llosa, a través de su cuenta en Facebook, me ha respondido acusándome de ignorancia, precipitación y actuar impunemente. ¿A qué se debe los tres adjetivos del críptico candidato presidencial hacia mi persona? A un post que publiqué el martes 2 de diciembre, sobre el supuesto ataque sicarial que habría sido objeto ese día en Cerro Azul, en Cañete.

Así, empezando por citar lo que dijo, va mi respuesta. Su primera frase frontal y destructora es la siguiente: «El señor Jaime Antezana Rivera, miente impunemente. Sí se han encontrado casquillos». Prosigue dando detalles que demostrarían la mentira impune: «Siete (7) casquillos, calibre 045 de mi arma y 2 casquillos 9 mm, más una bala 9 mm incrustada en el parabrisas de mi camioneta».

Al respecto, en ningún momento hubo mentira. El post o texto escrito cita como fuente un reportaje de Latina Noticias desde el punto del ataque en Cerro Azul, a las 14:05 pm, el mismo día del supuesto «ataque» o «atentado». En una parte del informe, la periodista señala lo siguiente textualmente: «… a esta hora parece que no encuentran el registro de estos casquillos». En otras palabras, no hallan los casquillos de los disparos.

Eso sí, segundos antes la periodista indica que, según comentarios de los que estaban en el lugar de los hechos, «en la mañana los podíamos ver…». La búsqueda de los casquillos en la maleza coincidió con la llegada del general Óscar Arriola y un buen número de policías buscando los casquillos disparados por los supuestos sicarios y el real es ignoto candidato de «Adelante».

Esa fue la fuente del post, publicado minutos después del reportaje de Latina Noticias. Si el ataque contra Belaúnde fue en horas de la mañana (ninguna fuente abierta proporciona ese dato), y hasta las 14:05 de la tarde no encontraban los tres casquillos que pudieron ver en la mañana, ni tampoco los demás (la mayoría) casquillos, tenía sentido afirmar que -hasta ese momento- «no hallan los casquillos del ataque a Rafael Belaúnde».

Primera conclusión: no hay, pues, ni mentira, ni ignorancia, ni precipitación de mi parte, como señala el desconocido candidato Belaúnde Llosa. La verdad es que, tras varias horas desde el «ataque» de los sicarios y la respuesta del candidato, los policías y este no hallaban los casquillos. Ese dato no inventado por mí es el que dio origen al post. Otra cosa es que después hayan encontrado varios casquillos.

Ahora, haremos un análisis de los casquillos hallados que -según Belaúnde, demuestran mi mentira impune- y el contraste con los disparos realizados por los sicarios y el candidato. Veamos. De los -según todas las fuentes- 9 a 8 disparos que hicieron los sicarios, solo encontraron 3, uno incrustado en el parabrisas «atacado». Y de los 12 disparos que realizó Belaúnde, solo encontraron 7 casquillos. Es decir, faltan 5 o 6 casquillos de los sicarios y 5 del críptico candidato.

En total, no se hallaron entre once a diez casquillos. No es poca cosa. Los datos dados por el candidato no cuadran. ¿Qué pasó con esos casquillos? ¿La tierra se lo tragó? Nadie lo sabe. Es su versión contra la realidad. Lo que sí sabemos es que, debido a que el parabrisas de su camioneta es blindado, el señor Belaúnde Llosa solo tiene rasguños y tenía rasgos de sangre.

¿Qué ataque sicarial es ese en el que solo se encontraban tres casquillos de nueve u ocho disparos? ¿Qué ataque sicarial es ese en el que los dos sicarios utilizan armas que no afectaron la camioneta y el parabrisas? Los sicarios son asesinos profesionales que matan o dejan mortalmente heridos a sus eventuales víctimas. Pero antes le hacen marcaje y «centran» a sus objetivos. No disparan súbitamente, ni por gusto, a sus objetivos.

El «grave atentado» contra Rafael Belaúnde no corresponde a un ataque sicarial del crimen organizado. Pero hay más. Según su propia versión, no había recibido ninguna amenaza de traficantes de terrenos o de extorsionadores. Ergo, el crimen organizado ataca cuando hay un conflicto o choque de intereses económicos o inmobiliarios. Si no existen deudas, conflictos ni amenazas, no hay ataque sicarial. Así funciona el crimen organizado en cualquiera de sus modalidades.

Otro aspecto que levanta sospecha de que podría tratarse -hipótesis en la que me reafirmo, pese a los casquillos hallados – de una estrategia electoral es que el candidato presidencial estaba solo manejando su camioneta en un lugar apartado y sin cámaras. En suma, toda una escenografía para construir un relato o posverdad.

Así, la precipitación viene de su lado al no leer en su contexto el escueto post que publiqué, ni cerciorarse la fuente citada en el mismo que dio origen al texto publicado. En consecuencia, antes de responderme para descalificarme desde la ignorancia (desconocimiento), le devuelvo su frase: »debería informarse mejor». Y, finalmente, una recopilación: utilice otra estrategia electoral si quiere crecer en las encuestas.

Si valoras nuestro contenido, hazte miembro de la #BúhoComunidad. Así podremos seguir haciendo periodismo. También puedes apoyarnos uniéndote a nuestro canal de YouTube.